Se estima que más del 80% de la población de Santo Tomé y Príncipe no sabe nadar. El proyecto «Santo Tomé y Príncipe a Nadar», creado por Rita Fernandes, está cambiando su relación con el agua y forma técnicos locales para enseñar natación.
En un país insular, rodeado de mar, donde la actividad pesquera tiene un peso importante, se estima que más del 80% de la población no sabe nadar. En esta realidad fue donde Rita Fernandes, exnadadora profesional del Futebol Clube do Porto, encontró el impulso para el proyecto "São Tomé e Príncipe a Nadar", que cumple este año tres años.
"Saber nadar debe ser una competencia para la vida", nos dice para empezar.
Licenciada en Sociología y Gestión del Deporte, Rita Fernandes trabajó en varios proyectos de intervención comunitaria y social en los barrios más desfavorecidos de Oporto. Por eso decidió que, durante su viaje a Santo Tomé y Príncipe en 2024, no podía dejar de entrar en contacto con la realidad de las poblaciones locales.
Al saber de la existencia de un profesor que estaba dando los primeros pasos en la modalidad de natación, Rita ofreció su experiencia como profesora de natación. "Entré en contacto con el profesor Angélico Santos y le dije que sabía nadar y que me gustaría hacer voluntariado, y él aceptó de inmediato", contó en una entrevista a 'Euronews'.
Angélico Santos acababa de crear la Federação de Natação de São Tomé e Príncipe y estaba empezando a trabajar con algunos de sus alumnos del Liceu Nacional, así como con otros niños, en la playa.
En el país no existen piscinas públicas y la práctica de la natación no está incluida en el sistema oficial de enseñanza. Los niños conviven con el agua desde pequeños, pero la mayoría no sabe nadar.
A partir de la iniciativa voluntaria de Rita, el proyecto fue evolucionando posteriormente hasta convertirse en una cooperación estructurada con socios locales e institucionales.
Ya en Portugal, y como miembro de la Comisión Social de la Associação Portuguesa de Técnicos de Natação (APTN), Rita formalizó lo que había empezado en São Tomé y así nació el proyecto "São Tomé e Príncipe a Nadar", en asociación con la Federação de Natação de São Tomé e Príncipe, que "pretende cualificar recursos humanos, apoyar las estructuras comunitarias de enseñanza y la seguridad acuática".
Al principio, y con la ayuda de donaciones de amigos o empresas, consiguieron movilizar algunos materiales didácticos, como tablas de entrenamiento, gorros, porterías para la práctica de waterpolo o balones.
Entre 2025 y 2026 se llevaron a cabo varias formaciones en línea, "con un gran desafío por culpa de los cortes constantes de electricidad en Santo Tomé", explica Rita, y una nueva formación presencial, que incluyó dinámicas en la playa pero también en la piscina de un hotel local.
El proyecto ha ido creciendo a lo largo de los años, con varias alianzas con instituciones deportivas portuguesas que aportaron no solo conocimientos, sino que también permitieron la estancia de algunos jóvenes en Portugal para aprender en contexto de piscina; es el caso de José Dias y Tiago Pires.
Ambos conocen las aguas de Santo Tomé y Príncipe como nadie, nacieron en el país y la playa siempre ha formado parte de su día a día, pero nunca habían tenido contacto con la práctica de la natación ni con los entrenamientos en piscina.
La primera experiencia de José, de 26 años, fue en septiembre de este año, en la piscina de 50 metros del Futebol Clube do Porto. "La gran diferencia es que el agua salada es más ligera y las corrientes también nos ayudan a desplazarnos con más facilidad. Allí parecía que todo era más pesado", cuenta José, de buen humor.
José recuerda que, de niño, vivió un episodio de riesgo de ahogamiento por ir con personas que sabían nadar mejor que él, y eso hizo también que "aprendiera a nadar, pero por supervivencia". La experiencia técnica llegó mucho más tarde a su vida, en 2023.
"Cuando somos críos vamos a la playa y el agua nos llega a la cintura o al pecho, y muchos ya creen que saben nadar solo en estas condiciones, pero la natación es más compleja", dice.
José insiste en que, en situaciones de pánico, es importante saber cómo actuar y, en un entorno donde se está rodeado de mar, la práctica de la natación "tiene mucho sentido".
Tiago, licenciado en Educación Física, tuvo el primer contacto "más en serio" durante la carrera, donde aprendió la parte más básica. "Allí aprendí a hacer la posición de medusa y empecé a darme cuenta de que el cuerpo humano, cuando se acciona en el agua, no se hunde, flota", cuenta.
Más tarde, cuando supo de aquella semana de natación con el profesor Angélico y una nadadora de Portugal, Rita, también se inscribió y empezó a desarrollar el interés por la práctica. "Allí me di cuenta de que la natación era mucho más de lo que imaginaba y me di cuenta de que no sabía nada", dice entre risas.
"Aprendí técnicas de respiración y fue un reto, porque aprender a nadar con 22 años es bastante complicado", dice.
Tiago está ahora en Portugal terminando su formación de Grado I de Natación, integrada en el proyecto, y será el primer santomense con este nivel.
"Tras la formación, Tiago deberá transmitir y desarrollar, con el resto de compañeros, las competencias adquiridas", explica Rita Fernandes, que insiste en la importancia del proyecto para capacitar a los santomenses.
"Desde el inicio, el objetivo no ha sido crear una estructura dependiente de voluntarios externos, sino formar personas, apoyar estructuras locales y crear condiciones para que sean los propios santomenses quienes desarrollen la enseñanza de la natación, la formación, los clubes y los eventos", aclara.
El proyecto "São Tomé e Príncipe a Nadar" ya ha conseguido formar a 14 técnicos, dos de ellos mujeres. "Para las mujeres, aprender a nadar y enseñar representa también un desafío cultural", añade Rita.
La evaluación intermedia realizada este año muestra que el 93% de los participantes practican natación con regularidad (frente al 38% antes) y, de ellos, el 79% identifica nuevas oportunidades de enseñanza y el 57% ya enseña en el mar.
Primera escuela de natación en mar del país
José tiene el curso elemental de natación, también obtenido en el marco del proyecto "São Tomé e Príncipe a Nadar", y ya enseña a niños y jóvenes.
Estuvo en Portugal realizando algunas pequeñas formaciones en contexto de piscina y también participó en pruebas de aguas abiertas, como la "Travessia dos Templários", en la playa fluvial de Vila Nova, en Tomar, donde completó 1.500 metros a nado.
El joven creó recientemente la escuela "Os Golfinhos", del también recientemente creado Clube Asas do Atlântico, del que es presidente. Es la primera escuela de natación en mar de Santo Tomé y Príncipe y las clases se imparten en la playa de PM, en Santo Tomé.
"Ya tenemos en torno a 70 o 80 personas, entre 20 y 30 niños y jóvenes de entre 14 y 20 años", cuenta José.
Este es también el resultado del trabajo de mentoría y formación continua promovido por el proyecto. "Ellos son, en este momento, las personas en Santo Tomé con más conocimientos para poder enseñar de forma estructurada la natación de manera completa", explica Rita, que se ha multiplicado para sostener el proyecto y apoyar los frutos que de él nacen.
La financiación empieza a convertirse en una de las grandes dificultades. "No hay dinero", lamenta Rita. Las solicitudes de apoyo y de programas han chocado con especificidades burocráticas.
Sin embargo, a pesar de las dificultades, empiezan a darse los primeros pasos con los responsables políticos y con importantes instituciones santomenses. "Ya hemos conseguido que se reconozca la importancia de la natación y que se reconozca a estos técnicos", explica Rita. El trabajo ha pasado también por lograr que la Delegação-Geral dos Desportos reconozca el curso de Grado I, impartido en Portugal, para que su certificación sea aceptada en el país.
Enseñar a nadar a quienes trabajan en el mar
La seguridad de los pescadores y de los operadores de transporte marítimo, los marineros, es también un tema que ha llegado a la agenda política del país en el marco del proyecto.
La idea es enseñar a pescadores y marineros a nadar, integrados en un curso impartido por la escuela de José y Tiago. "Hay muchos pescadores que tienen la cédula marítima, pero no saben nada sobre natación, ni cómo sobrevivir en el mar en caso de una caída del barco, por ejemplo. Por eso estamos implementando este proyecto", explica José.
"Una de las cosas en las que nos gustaría avanzar es introducir contenidos de formación en 'rescue', salvamento, porque en Santo Tomé hay muchas zonas de riesgo en las que se necesitan conocimientos específicos", añade Rita, que ve la idea todavía en suspenso por la falta de dinero.
Son iniciativas locales consecuencia de lo que han aprendido con el proyecto "São Tomé e Príncipe a Nadar". Los dos jóvenes están dispuestos a hacer las cosas de otra manera y, aunque a veces las dificultades les desmoralicen, no dejan de lanzarse de cabeza a nuevos desafíos.
Tiago espera concluir, a finales de mes, el curso de Grado I con éxito y llevar a Santo Tomé, más allá del conocimiento y de las herramientas, la certeza de que, en un futuro próximo, muchos sabrán nadar y, quizá, colocar a Santo Tomé en el mapa de competiciones de aguas abiertas o en el cuadro olímpico de natación.
Mientras tanto, José se prepara para su primera gran competición de natación. Del 1 al 7 de diciembre estará en el Campeonato del Mundo, en China, representando por primera vez a Santo Tomé en una competición internacional de natación. La misión es mayor que el podio: llevar el nombre de Santo Tomé más allá de sus fronteras y mostrar que el país necesita apoyos.
Rita sigue buscando cada día nuevas soluciones y apoyos para dar continuidad al proyecto, traer a más jóvenes o llevar más conocimientos a Santo Tomé y Príncipe. La misión está lejos de estar concluida, pero, por ahora, también espera ver a sus "pececitos" dejar el banco y seguir en dirección a otras corrientes.