Francia vive este sábado una nueva jornada de protestas contra el aumento del coste de la vida. En Lyon, la Policía ha utilizado gases lacrimógenos para dispersar a manifestantes que intentaban bloquear una carretera, mientras continúan las movilizaciones en distintas ciudades del país.
Francia vive este sábado una nueva jornada de protestas contra el aumento del coste de la vida, que ya deja al menos 135 detenidos en todo el país, según el balance ofrecido por el ministro del Interior, Laurent Nuñez, a las 13:00.
En Lyon, las unidades antidisturbios han vuelto a desplegarse en las calles y, según los primeros informes, han disparado gases lacrimógenos para dispersar una concentración de unos 150 manifestantes que intentaban bloquear una carretera cercana al centro de la ciudad, donde había restricciones a las protestas.
"La Policía se mueve constantemente. Llegan y disuelven las marchas antes incluso de que se formen", explicó a la agencia de noticias AFP una estudiante de 21 años que participaba en la protesta.
Las multitudinarias protestas del pasado sábado se saldaron con una violencia generalizada y enfrentamientos con la Policía en varias ciudades, con edificios y vehículos incendiados y encapuchados rompiendo escaparates y saqueando comercios.
Los disturbios continuaron en París el pasado domingo, cuando jóvenes enmascarados levantaron barricadas en llamas y la Policía cargó contra la multitud.
70.000 agentes desplegados este sábado
Este fin de semana, el Gobierno francés ha reforzado los dispositivos de seguridad y muchos negocios han optado por tomar medidas por su cuenta, blindando sus escaparates o cerrando durante todo el día.
Un cambio de recorrido de última hora en una manifestación prevista en París ha provocado críticas de los sindicatos y de políticos de la izquierda francesa, que sostienen que la decisión podría dispersar a los manifestantes y alimentar aún más el caos.
La Policía había autorizado inicialmente una marcha entre las plazas de la Bastilla y de la Nación, en el este de la capital, pero revocó la decisión este viernes y propuso en su lugar un recorrido entre Porte d'Italie y Porte de Vincennes, en el borde sureste de la ciudad.
Al sur de la capital, las autoridades también vigilan de cerca el congreso en Orleans del partido de extrema derecha Agrupación Nacional. El evento, en el que intervendrán tanto Marine Le Pen como Jordan Bardella, ha atraído a simpatizantes y a contramanifestantes, lo que ha despertado el temor a posibles enfrentamientos entre ambos grupos.
La Policía asegura que tiene fuerzas desplegadas en varios puntos de llegada a la ciudad y en todo el centro, con agentes que realizan controles e incautan objetos que podrían utilizarse para "perturbar el buen desarrollo de los actos previstos".
La Policía informó hacia el mediodía de que había incautado diversos objetos "destinados a ser utilizados en actos de violencia o a crear un clima hostil" en lugares como Orleans, Pau, Rennes, Marsella y Tours.