Un asesino condenado ha perdido su recurso legal para revocar la prohibición de Vegemite en las cárceles de Victoria, pese a alegar que vulneraba su derecho humano a disfrutar de la cultura australiana.
¿Qué se considera un derecho humano en prisión? Al parecer, Vegemite no lo es.
Un asesino condenado australiano ha perdido su recurso para que se permita de nuevo el Vegemite en una cárcel de Victoria. Andre McKechnie, de 54 años, que está cumpliendo cadena perpetua por apuñalar hasta la muerte a un promotor inmobiliario en Queensland en la década de 1990, sostuvo que la prohibición del Vegemite le ha negado el derecho a "disfrutar de su cultura como australiano".
"Sin poder consumir Vegemite, me siento privado de poder practicar mi cultura australiana, triste y desconectado de mi familia y mi comunidad", dijo al Tribunal Supremo del estado.
Para quienes aún no han tenido el dudoso placer, Vegemite es una pasta para untar de sabor intenso, a base de extracto de levadura, que suele comerse sobre tostadas, galletas saladas y en bocadillos. Es similar a Marmite por su sabor malteado y umami, y porque combina muy bien con quesos curados, aunque Marmite tiene una textura menos densa que su primo australiano. (Lo que la hace superior).
Este condimento salado y tan divisivo se desarrolló por primera vez en Melbourne en 1919, tras la interrupción de las importaciones británicas de Marmite después de la Primera Guerra Mundial. Se comenzó a vender en 1923.
El Vegemite está prohibido en las prisiones desde 2006, y Corrections Victoria sostiene que su fuerte olor puede distraer a los perros detectores durante los registros antidroga.
Algunas cárceles han declarado el Vegemite contrabando por rumores de que se utilizaba para elaborar bebidas alcohólicas. Esto ha sido desmentido por muchos como una leyenda urbana, ya que la levadura usada para fabricar la pasta no está viva y, por tanto, no puede emplearse en el proceso de fermentación.
Sin embargo, la petición de McKechnie fue igualmente rechazada por una jueza del Tribunal Supremo y por las autoridades de Victoria, que respondieron que la pasta espesa podría utilizarse para ocultar sustancias ilícitas.
La jueza Harris señaló que McKechnie no demostró que la prohibición del Vegemite vulnerara la Ley de Prisiones del estado, que obliga a los centros penitenciarios a proporcionar alimentos que mantengan la salud y el bienestar de los reclusos. Añadió que era "difícil aceptar" que la tristeza y el aislamiento de McKechnie estuvieran causados por la falta de Vegemite y que las leyes "no se extienden a una obligación de proporcionar a los presos alimentos de importancia cultural para mejorar su bienestar".
Harris añadió que había otras formas de que los presos disfrutaran de la cultura australiana, entre ellas escuchar música local, leer libros escritos por autores australianos y comer alimentos que no estén prohibidos.
El Departamento de Justicia y Seguridad Comunitaria celebró la decisión judicial. Un portavoz afirmó: "Garantizar la seguridad del personal y de los presos es nuestra máxima prioridad. Seguiremos gestionando los artículos permitidos y prohibidos conforme a las necesidades operativas y de seguridad".