Los sondeos a pie de urna sitúan al partido de Netanyahu en cabeza, pero su bloque queda por detrás de la oposición y ninguno alcanza la mayoría necesaria para gobernar.
Los sondeos a pie de urna en las decisivas elecciones legislativas de Israel de este martes han apuntado a que no hay un vencedor claro, ya que tanto el primer ministro, Benjamín Netanyahu, como su principal rival, Gadi Eisenkot, se quedan lejos de la mayoría necesaria para gobernar.
Según los sondeos publicados por los principales canales israelíes, el Likud de Netanyahu obtendría 23 escaños, nueve menos que en las elecciones de 2022. Aunque sería el partido con más representación, el bloque opositor superaría al del primer ministro con entre dos y tres escaños. Ninguno alcanzaría la mayoría absoluta de 61 diputados.
La participación en estos comicios, los primeros que celebra el país desde los ataques del 7 de octubre de 2023 perpetrados por Hamás, ha superado el 74%, según la Comisión Electoral Central de Israel.
Netanyahu ha pasado buena parte de la jornada llamando a sus seguidores a acudir a las urnas y ha presentado la cita con las urnas como una "cuestión de vida o muerte".
La votación se considera ampliamente un referéndum sobre el liderazgo de Netanyahu. Los resultados de los sondeos son todavía provisionales y habrá que esperar al avance del escrutinio para conocer el reparto definitivo de escaños.
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