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El precio del gas natural en Europa se dispara: así afecta a tus facturas de invierno

ARCHIVO. El buque de GNL Attalos llega a la terminal de la isla de Grain, al este de Londres, 24 de agosto de 2022
Foto de archivo. El buque de GNL Attalos llega a la terminal de la Isla de Grain, al este de Londres, el 24 de agosto de 2022. -  Derechos de autor  Gareth Fuller/PA via AP
Derechos de autor Gareth Fuller/PA via AP
Por Piero Cingari
Publicado •última actualización
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El precio del gas se ha triplicado en 2026 y las reservas de la UE están en mínimos históricos. Los analistas avanzan cómo afectará a las facturas de invierno y cuánto puede prolongarse.

Tras 2022, Europa se hizo una promesa: que sus inviernos no volverían a depender de un país en guerra. Cuatro años después, ese compromiso se ha quebrado: el invierno de Europa vuelve a depender de un país en guerra. Solo ha cambiado el país.

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Mientras la atención pública se ha centrado sobre todo en el petróleo y el diésel, una presión potencialmente más grave se ha ido acumulando en el gas natural.

Los analistas advierten ahora de que Europa puede verse obligada a recortar su consumo de gas para llegar hasta finales de marzo, ya que los niveles de almacenamiento se acercan al invierno en su punto más bajo para esta época del año desde que hay datos.

"La producción eólica y las temperaturas serán las que determinen lo ajustado que esté el suministro de gas en Europa este invierno y hasta dónde suban los precios", explicó la analista principal de energía para Europa en el Institute for Energy Economics and Financial Analysis (IEEFA), Ana Maria Jaller-Makarewicz, en declaraciones a Euronews.

"La reducción de la demanda sigue siendo la mayor palanca que está bajo control de Europa", añadió.

¿Hasta dónde han subido los precios del gas en Europa?

El contrato holandés TTF, referencia del precio del gas en Europa, se negociaba en torno a 28 euros por megavatio hora a comienzos de enero.

Este lunes se ha mantenido cerca de 96 euros, tras rozar los 97,64 euros, su nivel más alto desde diciembre de 2022. Es un aumento de en torno al 234% desde principios de año.

Los precios siguen lejos del máximo de agosto de 2022, por encima de 340 euros. Sin embargo, la preocupación ahora tiene más que ver con la dirección que con el nivel.

¿Dónde está el gas de Europa?

La guerra con Irán y el cierre del estrecho de Ormuz han dejado a Europa sin uno de sus principales proveedores: Catar.

El gas natural licuado (GNL) de Oriente Medio representó aproximadamente el 8% de las importaciones de GNL de la Unión Europea (UE) el año pasado, según el laboratorio de ideas con sede en Bruselas Bruegel.

Desde mayo no ha llegado ninguna carga.

Ese porcentaje puede parecer pequeño. Pero en un mercado mundial ajustado, cada cargamento que falta tiene que ser sustituido por otro por el que también pujan los compradores asiáticos.

En el horizonte se perfila además un segundo vacío. El GNL ruso aún representó cerca de una quinta parte de las importaciones de GNL de la UE en el segundo trimestre, según Bruegel.

A partir de enero de 2027, la UE lo prohibirá por completo.

"En el informe, la prohibición del GNL ruso a partir de enero de 2027 se incluye en el cálculo que muestra que la UE puede necesitar usar alrededor de un 7% menos de gas que el invierno pasado", señaló Jaller-Makarewicz, en referencia al estudio de IEEFA publicado a principios de este mes.

¿Por qué preocupan tanto los niveles de almacenamiento de gas en Europa?

Sin el gas catarí, Europa no ha podido reconstruir sus reservas este verano.

Los almacenamientos de la UE estaban llenos en un 74,6% el 24 de octubre, según Bruegel. Un año antes, se situaban en el 82,9%. En 2023 estaban casi al máximo, con un 98,5%.

IEEFA afirma que es el nivel más bajo para esta época del año desde que existen registros, en 2011.

Lo más llamativo es que las reservas han dejado de crecer. En la semana hasta el 24 de octubre, los cambios diarios se han movido en torno a cero, y algunos países ya han empezado a tirar de las existencias de invierno antes de noviembre.

El almacenamiento de Austria, por ejemplo, ha bajado del 69,3% a mediados de octubre al 67,2%, frente al 84% de hace un año.

La firma de investigación energética Wood Mackenzie prevé ahora que los almacenamientos europeos estén solo entre un 17% y un 20% llenos a finales de marzo, unos puntos por debajo de su anterior pronóstico.

Esa previsión supone un invierno normal y que el conflicto en Oriente Medio termine este año, con Catar y Emiratos Árabes Unidos volviendo a sus niveles habituales de producción de GNL a comienzos de 2027, según el director para gas y GNL en Europa de Wood Mackenzie, Tom Marzec-Manser.

"Si es un invierno frío, lo que no es el consenso debido a El Niño, los niveles de almacenamiento podrían ser incluso más bajos", dijo Tom Marzec-Manser a Euronews.

Entonces los precios subirían aún más, añadió, a medida que Europa supere las ofertas de Asia por los cargamentos disponibles.

Para Europa, acabar el invierno con existencias casi vacías obligaría a una reposición mayor el próximo verano, lo que volvería a empujar los precios al alza.

¿Hasta cuándo podrían durar los precios altos?

Incluso un fin rápido de la guerra no traería un alivio inmediato.

"Aunque supongamos que el conflicto termina a finales de año y que los productores de Oriente Medio empiezan a reanudar sus operaciones de GNL a comienzos del próximo año, seguimos pensando que hará falta hasta el otoño de 2028 para devolver el mercado mundial de GNL al equilibrio", afirmó Marzec-Manser.

"Esto significa que los precios mayoristas del gas se mantendrán elevados en Europa durante buena parte de este periodo", añadió.

Entonces, ¿cuánto podría subir su factura?

Los futuros del TTF para los próximos meses de invierno se negocian en torno a 95 euros por megavatio hora, casi el triple de la media del invierno pasado, que fue de unos 36 euros.

Esa diferencia se traduce en aproximadamente seis céntimos de euro por cada kilovatio hora de gas.

Para una vivienda tipo que se calienta con gas y consume alrededor de 10.000 kilovatios hora entre noviembre y marzo, eso supondría unos 600 euros más solo en el coste de la energía.

Con un tipo medio de IVA del 20%, la cifra sube hasta alrededor de 715 euros.

Los precios domésticos ya habían empezado a subir. El gas residencial costaba una media de 11,9 céntimos de euro por kilovatio hora en las capitales de la UE a comienzos de septiembre, un 12% más que en febrero, según el índice Household Energy Price Index (HEPI), elaborado por Energie-Control Austria, MEKH y VaasaETT.

Cuánto de la subida mayorista llega a cada familia dependerá de dónde viva y qué contrato tenga. Los contratos de precio fijo, las tarifas reguladas y el apoyo público pueden retrasar o amortiguar el impacto.

¿Puede Europa superar el invierno recortando su consumo?

Parte de esa reducción de la demanda puede producirse de todas formas, señaló Jaller-Makarewicz, porque los precios altos llevan a algunos consumidores a usar menos.

En el caso de los hogares, las medidas son sencillas.

Bajar un grado el termostato puede ahorrar hasta un 10% en la factura energética, según Jaller-Makarewicz. También ayudan reducir la temperatura del agua caliente y mejorar el aislamiento frente a corrientes de aire en las viviendas.

Sobre si Bruselas debería coordinar recortes de demanda ya, en lugar de esperar a un repunte de precios, la analista propone un enfoque común con margen nacional.

"Bruselas podría proporcionar un marco para lograr este objetivo, permitiendo que cada estado miembro aplique medidas adaptadas a sus mercados nacionales de gas específicos".

La respuesta a más largo plazo, en su opinión, pasa por seguir reduciendo la cantidad de gas que necesita Europa.

"Cada nuevo proyecto de energía renovable, sistema de almacenamiento con baterías y mejora de la red contribuye a reducir la dependencia de Europa del gas", afirmó. La demanda de gas de la UE cayó un 17,7% entre 2021 y 2025, algo que ella considera un colchón crucial frente a los problemas de suministro.

Ese colchón está siendo puesto a prueba.

Europa cambió de proveedores después de 2022. No cambió cuánto depende de ellos. Y este invierno, que esa dependencia se convierta o no en una crisis puede depender menos de Bruselas que de lo frío que sea enero y de la fuerza con la que sople el viento.

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