Las proteínas presentes en la sangre de los hombres podrían ofrecer pistas sobre el riesgo de cáncer de próstata años antes de su diagnóstico.
Investigadores de Oxford han comprobado que determinadas proteínas presentes en la sangre de los hombres pueden señalar un mayor riesgo de cáncer de próstata más de 15 años antes del diagnóstico.
"Encontrar proteínas vinculadas a genes impulsores del cáncer de próstata ya conocidos en sangre recogida años antes del diagnóstico nos aporta nuevas claves sobre las fases más tempranas de la enfermedad", explica Karl Smith-Byrne, autor de correspondencia del estudio en Oxford.
El cáncer de próstata es el tumor más frecuente entre los hombres en la Unión Europea (UE) y el segundo a escala mundial, por detrás del cáncer de pulmón. Cada año se diagnostican unos 330.000 nuevos casos y, solo en la UE, alrededor de 75.000 hombres mueren a causa de esta enfermedad.
El equipo de la Universidad de Oxford analizó muestras de sangre recogidas entre 1992 y 2000 de más de 2.500 hombres. Comparó las muestras iniciales de 982 hombres que posteriormente desarrollaron cáncer de próstata con las de 1.573 que no lo hicieron.
Los investigadores midieron más de 6.000 proteínas distintas en el plasma sanguíneo de cada participante. Dado que las muestras se tomaron años antes de cualquier diagnóstico, en algunos casos más de 15 años, pudieron buscar señales químicas tempranas, es decir, cambios en las proteínas.
Algunas proteínas se relacionaron con un mayor riesgo global de cáncer de próstata, mientras que otras se asociaron específicamente a formas agresivas o de rápido crecimiento de la enfermedad. Al mismo tiempo, los hombres con niveles más elevados de determinadas proteínas del sistema inmunitario, como GZMK y ANXA2, presentaban un menor riesgo de cáncer de próstata a largo plazo, según el estudio, publicado en la revista 'European Urology'.
"Muchos cánceres de próstata crecen lentamente y puede que nunca causen daño, mientras que otros son agresivos y pueden poner en peligro la vida", explica Zhe Huang, primera autora del estudio y epidemióloga posdoctoral en Oxford Population Health.
"En última instancia, esperamos que esto nos ayude a entender la biología del cáncer de próstata agresivo e identificar marcadores que puedan mejorar la forma en que evaluamos el riesgo en el futuro", añade Huang.
Los investigadores subrayan que, por ahora, estos resultados no constituyen una prueba de cribado y necesitan una validación adicional.
"Junto con las pruebas genéticas existentes y las que se obtengan en el futuro, estos resultados pueden ayudar a identificar vías biológicas que podrían ser objeto de intervención para prevenir el cáncer de próstata agresivo", señala Smith-Byrne.