La exposición al humo de incendios forestales durante el embarazo, sobre todo en el segundo y tercer trimestre, se vincula a un mayor riesgo de diagnóstico de autismo en los hijos.
Los hijos de mujeres que estuvieron expuestas durante el embarazo a partículas finas procedentes de incendios forestales tenían más probabilidades de recibir un diagnóstico de autismo, según un nuevo estudio.
Cada aumento de 0,75 microgramos por metro cúbico en la concentración media de partículas finas relacionadas con incendios forestales durante el embarazo se asoció con un riesgo un 30% mayor de desarrollar autismo.
Las asociaciones más fuertes con el autismo se observaron en el segundo y el tercer trimestre del embarazo.
"El embarazo es un periodo de rápido desarrollo cerebral, en el que las exposiciones ambientales pueden interferir en procesos importantes del desarrollo", explicó Stefania Papatheodorou, epidemióloga en la Rutgers School of Public Health y autora principal del estudio.
El autismo está relacionado con complejos procesos del neurodesarrollo que empiezan antes del nacimiento, cuando el cerebro se desarrolla rápidamente y se forman las conexiones entre las células nerviosas.
Añadió que los resultados ponen de relieve la importancia de vigilar los incendios forestales y sus posibles efectos sobre la calidad del aire durante el embarazo.
El estudio incluyó a unas 900.000 parejas madre-hijo en Estados Unidos, que fueron seguidas durante una media de 6,3 años.
El humo de los incendios forestales contiene partículas finas, gases y otros contaminantes. Su composición puede variar en función de lo que se queme, ya que los fuegos pueden consumir plásticos, aparatos electrónicos y pinturas que liberan sustancias químicas tóxicas al aire.
Estas partículas pueden penetrar profundamente en los pulmones y contribuir a la inflamación en todo el organismo. Este es uno de los posibles mecanismos por los que la exposición podría afectar al embarazo y al desarrollo fetal.
"El humo de los incendios forestales puede desplazarse mucho más allá de las comunidades en las que están ardiendo, y la exposición puede producirse incluso cuando el humo no es visible", señaló Papatheodorou.
Se ha relacionado con diversos efectos sobre la salud, como el asma, enfermedades pulmonares crónicas y trastornos de salud mental.
El estudio fue de tipo observacional y no puede establecer un vínculo causal entre la exposición al humo de los incendios forestales y el autismo, señalaron los investigadores.
"Comprender cómo las exposiciones ambientales prenatales pueden contribuir al autismo, junto con los factores genéticos y otros elementos, sigue siendo una prioridad importante de la investigación", afirmó Papatheodorou.
Las medidas para reducir la exposición al humo durante el embarazo, entre ellas mejorar la previsión de la calidad del aire y aplicar estrategias para limitar la entrada de humo en los espacios interiores, podrían ayudar a proteger la salud de las madres y de sus hijos.