Las elecciones legislativas terminan sin un vencedor claro al sumar el bloque del primer ministro 53 escaños. En este 2026, el país se encamina a un complejo periodo de pactos mientras la coalición conservadora denuncia supuestas irregularidades financiada por fondos extranjeros.
Los resultados finales de las decisivas elecciones legislativas celebradas esta semana en Israel han mostrado que no ha habido un claro ganador, ya que los dos principales bloques se han quedado muy lejos de la mayoría en la Knéset, de 120 escaños.
El bloque del primer ministro, Benjamín Netanyahu, terminó con 53 escaños, mientras que el campo opositor, encabezado por el partido centrista Yashar del rival Gadi Eisenkot, se quedó en 48.
El partido de Netanyahu, el derechista Likud, siguió siendo la fuerza más numerosa, con 27 escaños, mientras que los partidos árabes lograron entre todos un número récord de 19 escaños.
El resultado implica que Israel se enfrenta ahora a un largo y probablemente complejo periodo de negociaciones mientras los líderes de los partidos intentan formar Gobierno. Si no lo consiguen, los israelíes volverían a ser llamados a las urnas.
'Ra'am-gate'
Netanyahu ha acusado a los partidos árabes de "robar" las elecciones y ha pedido a la Policía y al servicio de seguridad interior israelí Shin Bet que lleven a cabo una "investigación exhaustiva sobre el fraude electoral".
El partido Likud también ha difundido afirmaciones de que se habrían utilizado fondos extranjeros para influir en los votantes en los comicios. Las acusaciones se centran en la presunta recepción de dinero de Qatar por parte del partido Ra'am.
"El escándalo 'Ra'am-gate' es un terremoto. Las elecciones israelíes han sido robadas", afirmó Likud en un comunicado este jueves. El líder del partido Ra'am, Mansour Abbas, habría negado cualquier irregularidad y señaló que recibiría con agrado una investigación.
En una publicación en redes sociales, Eisenkot afirmó que la injerencia extranjera era "inaceptable y extremadamente grave" y pidió al Shin Bet que investigara las acusaciones "totalmente y de inmediato, sin sesgos".
Próximos pasos
A partir de ahora, el presidente israelí, Isaac Herzog, consultará con los líderes de los partidos elegidos para la Knéset antes de encomendar la tarea de intentar formar Gobierno al candidato que considere que tiene más posibilidades de lograr el respaldo suficiente para hacerlo.
Según la legislación israelí, esa persona dispondrá de 28 días para llevar a cabo el encargo. El presidente puede prorrogar ese plazo un máximo de 14 días si fuera necesario.
Si ese intento fracasara, el presidente puede ofrecer a un segundo líder la oportunidad de formar Gobierno, esta vez con un plazo máximo de 28 días. Si esta segunda ronda también fracasara, la Knéset puede solicitar que se encargue a un tercer candidato, que tendría 14 días para completar la tarea.
Si todos los intentos fracasan, se convocarán nuevas elecciones.