Desde las emisiones portuarias hasta la contaminación de industria, tráfico, calefacción y polvo, mejorar el aire exige atacar varias fuentes. Turquía y Uzbekistán aplican estrategias para reducir emisiones y conocer mejor el aire que se respira.
La contaminación atmosférica es uno de los mayores riesgos ambientales para la salud a escala mundial. La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que la contaminación del aire exterior contribuyó a 4,2 millones de muertes prematuras en 2019, con las partículas finas asociadas a enfermedades cardiovasculares y respiratorias y a distintos tipos de cáncer.
Sin embargo, sus fuentes varían mucho de un lugar a otro. En Turquía, los esfuerzos para reducir las emisiones de los buques que operan cerca de costas densamente pobladas se orientan hacia la electrificación. En Uzbekistán, un país sin salida al mar, la contaminación procede de una combinación de calefacción, transporte e industria, junto con el polvo y las condiciones meteorológicas que pueden empeorar la calidad del aire.
Reducir las emisiones cerca de la costa
El transporte marítimo mueve buena parte del comercio mundial, pero los combustibles marinos convencionales generan contaminantes como óxidos de nitrógeno, óxidos de azufre y partículas en suspensión.
Aunque la atención suele centrarse en los grandes buques de carga que viajan entre continentes, las embarcaciones más pequeñas, como remolcadores, ferris y lanchas piloto, pasan buena parte de su vida útil cerca de los puertos y de las comunidades costeras.
"La gran mayoría de los puertos están dentro de las ciudades, así que también son muy importantes para la salud de la comunidad", afirmó Mehtap Karahalla Özdemir, secretaria general de la Asociación de Constructores Navales de Turquía (Turkish Shipbuilders' Association).
Una alternativa ya funciona en aguas turcas: los remolcadores eléctricos alimentados por baterías.
Los constructores navales turcos han desarrollado remolcadores totalmente eléctricos, sin emisiones de escape, que funcionan con baterías cargadas a partir de fuentes renovables. La tecnología también se está estudiando para otras formas de transporte marítimo de corta distancia.
Un estudio publicado en septiembre por la Organización Marítima Internacional (International Maritime Organization - IMO) analizó 67 operaciones de ferri en el mar de Mármara, en Turquía, y concluyó que la propulsión eléctrica o híbrida es técnicamente viable en todas ellas.
Pero extender más su implantación plantea otros desafíos, entre ellos el coste de los nuevos buques, el acceso a la infraestructura de recarga y las posibles mejoras de las redes eléctricas en torno a los puertos.
Özdemir también señaló la financiación como un obstáculo.
"El sector privado tiene ciertas capacidades, pero, por desgracia, debería existir un mecanismo de financiación para apoyar esta transición de los buques convencionales a los combustibles alternativos, los vehículos a baterías y otros sistemas de propulsión asistidos por el viento", explicó.
La contaminación de Taskent procede de varias fuentes
A más de 3.000 kilómetros de distancia, la capital uzbeka se enfrenta a una mezcla distinta de fuentes de contaminación.
Una evaluación del Banco Mundial (World Bank) publicada en 2024 determinó que la concentración media anual de PM2,5 en Taskent era más de seis veces superior al valor guía anual de la Organización Mundial de la Salud.
PM2,5 se refiere a partículas con un diámetro de 2,5 micrómetros o menos. Su pequeño tamaño les permite penetrar profundamente en los pulmones y entrar en el torrente sanguíneo.
Entre las fuentes de origen humano en Taskent, según la misma evaluación, la calefacción contribuye aproximadamente al 28% de las concentraciones anuales de PM2,5, seguida del transporte con un 16% y de la industria con un 13%.
La situación cambia a lo largo del año. La calefacción adquiere especial importancia durante los meses más fríos, mientras que el polvo arrastrado por el viento puede convertirse en la mayor fuente en verano. El polvo procedente de las obras y las partículas que vuelven a levantarse de las carreteras agravan el problema.
El tiempo atmosférico también puede determinar cómo se acumula la contaminación.
"En los días sin viento y durante las inversiones térmicas pueden registrarse niveles más elevados de contaminación", afirmó Hojiakbar Odilov, especialista principal de la Agencia de Servicios Hidrometeorológicos de Uzbekistán (Hydrometeorological Service Agency - UzHydromet).
Eso significa que el mismo nivel de emisiones no se traduce necesariamente en la misma calidad del aire de un día para otro.
Controlar la contaminación en origen
Algunas emisiones pueden abordarse antes de que lleguen a la atmósfera.
En UzAuto Motors Powertrain, una planta de motores de automoción en Taskent, la responsable de medio ambiente, Ozoda Shorustamova, señala los depuradores secos y húmedos y los filtros de mangas que utiliza la planta para capturar los contaminantes generados durante la fabricación.
La fábrica también ha instalado una estación de control automatizada que mide de forma continua las emisiones de polvo de parte de su proceso de producción.
Un control similar se está introduciendo de forma más amplia en el sector industrial de Uzbekistán.
En marzo, Uzbekistán puso en marcha un programa nacional 'Clean Air' para el periodo 2026-2030. Entre sus objetivos declarados figuran reducir en un 10,5% las emisiones totales de contaminantes y en un 10% las emisiones del transporte de aquí a finales de la década. El programa también prevé la implantación de sistemas de control automático y de equipos de tratamiento de polvo y gases en las instalaciones industriales con mayor impacto ambiental.
Que esos objetivos se traduzcan en mejoras sostenidas de la calidad del aire dependerá también de otras fuentes de contaminación y de factores que no pueden controlarse directamente, como el viento y el polvo de origen natural.
De medir la contaminación a predecirla
El control de la calidad del aire puede ofrecer una imagen más detallada de cómo varía la contaminación dentro de las ciudades y con el paso del tiempo.
UzHydromet gestiona estaciones fijas y también laboratorios móviles que pueden trasladarse a distintos puntos para medir los contaminantes junto con las condiciones meteorológicas.
El control en la industria también se está ampliando. Alisher Khudoyberdiyev, especialista del Comité Nacional de Ecología y Cambio Climático de Uzbekistán (National Committee on Ecology and Climate Change), señaló que se han instalado equipos de monitorización en alrededor de 600 empresas industriales.
Los investigadores exploran ahora otro uso para el creciente volumen de datos: la predicción a corto plazo.
Khudoyberdiyev explicó que científicos uzbekos e internacionales están desarrollando un sistema pensado para anticipar la calidad del aire en las principales ciudades con varias horas de antelación. Aumentar el número de puntos de control, añadió, debería proporcionar a esas predicciones más datos locales de los que partir.
Para los residentes, esas previsiones podrían acabar ofreciendo algo que las mediciones por sí solas no pueden dar: una indicación de cómo puede cambiar la calidad del aire en las horas siguientes.