Decenas de organizaciones sanitarias y ecologistas exigen actualizar una norma vigente desde 1958 al vincular concentraciones bajas con cáncer y partos prematuros. En este 2026, los colectivos reclaman guías estrictas frente a los fertilizantes y los vertidos ganaderos.
Decenas de organizaciones internacionales de salud y medioambiente han pedido este martes a la Organización Mundial de la Salud (OMS) que revise las normas, vigentes desde hace décadas, sobre los niveles de nitrato en el agua potable, alegando que no reflejan las evidencias científicas recientes sobre posibles daños.
En una carta abierta, firmada por 85 organizaciones, entre ellas Greenpeace International, la Organización Mundial de Médicos de Familia (World Organization of Family Doctors - WONCA) y la Oficina Europea de Medio Ambiente (European Environmental Bureau), los grupos han pedido al organismo de salud de la ONU, la OMS, que incluya el nitrato en una próxima revisión de sus guías sobre agua potable.
Los nitratos y nitritos son compuestos de origen natural formados por nitrógeno y oxígeno. Se encuentran en todo el medio ambiente, en el suelo, el agua y muchos alimentos, incluida la carne, y también se utilizan como aditivos alimentarios.
Actividades humanas como el uso de fertilizantes agrícolas, el escurrimiento de estiércol y los sistemas sépticos defectuosos elevan los niveles de nitrato en el agua, lo que la hace perjudicial para las personas, en particular para los niños y las mujeres embarazadas.
"El agua debería dar vida, no ponerla en peligro", dijo Amanda Larsson, responsable mundial del proyecto de agricultura en Greenpeace, en un comunicado.
Las actuales guías de la OMS, que fijan el nivel máximo aceptable de nitrato en el agua potable en 50 miligramos por litro (mg/L) como nitrato o 11,3 mg/L como nitrato-nitrógeno, se remontan a 1958 y están "obsoletas", advirtieron las organizaciones.
Ese nivel se fijó específicamente para prevenir el llamado "síndrome del bebé azul", una afección potencialmente mortal en la que se reduce la capacidad de la sangre para transportar oxígeno.
Pero el límite "no se ha actualizado en respuesta a las sólidas pruebas epidemiológicas que vinculan la exposición crónica a bajos niveles de nitrato con riesgos a largo plazo para la salud humana", señaló la carta abierta, que cita en particular "el cáncer colorrectal y los resultados adversos del embarazo".
"Los estudios vinculan ahora el nitrato en el agua potable, en niveles muy por debajo del límite actual de la OMS, con el cáncer de intestino y el parto prematuro", afirmó en una declaración conjunta el presidente de WONCA, Pratyush Kumar.
Las organizaciones señalaron que un grupo de expertos encargado por el Gobierno danés concluyó el año pasado que el estándar internacional actual no es adecuado para proteger la salud pública.
Ese grupo de expertos recomendó reducir el límite de nitrato a 6,0 mg/L, algo a lo que Dinamarca se comprometió a principios de este año, aunque aún no se ha fijado una fecha para su aplicación.
"Este cambio regulatorio crea una desalineación entre las guías globales y las políticas nacionales de salud", escribieron las organizaciones.
La mayoría de los gobiernos nacionales basan sus estándares de agua potable en las guías de la OMS, señalaron las organizaciones, subrayando que actualizar esas guías es "vital para la reforma de las políticas globales".
La carta se envió coincidiendo con el World One Health Day anual de la OMS, que pretende concienciar sobre la estrecha relación entre el bienestar de los seres humanos, los animales, las plantas y los ecosistemas compartidos.
"Los gobiernos deben tomar medidas contundentes para frenar el crecimiento de la ganadería intensiva y apoyar activamente a los productores en la transición hacia prácticas de agricultura ecológica, garantizando que el agua potable limpia y segura no sea un lujo, sino una garantía", dijo Larsson.