Portugal libera mosquitos estériles para frenar una especie invasora. El auge del dengue y las temperaturas más altas obligan a Europa a replantear su preparación ante enfermedades tropicales.
En septiembre, Portugal liberó 30.000 mosquitos en Lisboa. Pero no eran insectos corrientes. Se trataba de machos sometidos a un tratamiento especial y esterilizados mediante irradiación, de modo que podían aparearse con las hembras pero no producir descendencia.
El objetivo es reducir las poblaciones del mosquito tigre asiático, una especie invasora capaz de transmitir el dengue, el chikungunya y el Zika.
La técnica se ha utilizado por segunda vez en Portugal, en un contexto en el que los países europeos afrontan una creciente preocupación ante la posibilidad de que enfermedades tradicionalmente asociadas a regiones tropicales lleguen a asentarse en el continente.
Los viajes internacionales están introduciendo virus en Europa, mientras que las condiciones más cálidas y la expansión de especies invasoras de mosquitos están creando oportunidades para la transmisión local.
"Mucha gente vuelve de sus vacaciones a Europa desde Tailandia, Brasil u otros lugares donde tenemos estas enfermedades tropicales y trae esos virus consigo", explicó a Euronews el epidemiólogo ambiental Jan Semenza. "Les pica un mosquito local y ese mosquito local pica a otra persona, la infecta y entonces se produce un brote local".
Las cifras ya están llamando la atención. A finales de octubre de 2026, Italia había notificado 76 casos de dengue adquiridos localmente y Francia, ocho. Es aproximadamente el doble que en 2025.
A medida que aumentan los casos, los expertos temen que los brotes esporádicos puedan llegar a convertirse en transmisión sostenida y acabar volviéndose endémicos.
Avance hacia el norte
El mosquito tigre asiático, originario del sudeste asiático, se ha extendido por buena parte del sur de Europa desde que llegó a Italia en la década de 1990. Puede desplazarse en vehículos, lo que le ayuda a colonizar nuevas zonas, mientras que los viajeros infectados pueden introducir virus en lugares donde el mosquito ya está establecido.
"El mosquito tigre asiático se está desplazando unos 60 kilómetros al año más hacia el norte", señaló Semenza. "Los brotes avanzan incluso más rápido, a razón de 120 kilómetros al año".
"Están llegando más tarde, pero están llegando más rápido y vemos que eso pone cada año a 50 millones de personas en riesgo de este tipo de enfermedades tropicales", añadió.
Todo ello plantea también un desafío diagnóstico. Es posible que los médicos no reconozcan de inmediato infecciones tropicales en pacientes que no han viajado al extranjero.
"A menudo uno contrae una infección aunque no haya estado fuera del país", dijo Semenza. "Y entonces ¿cómo pueden los médicos entender que este tipo de síntomas extraños, que nunca han visto antes, podrían corresponder a una posible enfermedad tropical?"
Por eso la Autoridad de Preparación y Respuesta ante Emergencias Sanitarias de la UE (Health Emergency Preparedness and Response Authority - HERA) está destinando 10 millones de euros al desarrollo de nuevos métodos de diagnóstico.
"También nos faltan los medicamentos adecuados para tratar estas nuevas enfermedades que están llegando a Europa", afirmó el director y director adjunto de HERA, Laurent Muschel, quien añadió que la agencia estaba financiando investigación en antivirales y nuevas vacunas.