Un centenar de manifestaciones están convocadas en todo el país para denunciar el encarecimiento de la vida y reclamar mejores condiciones para los jóvenes. Las movilizaciones llegan dos días antes de la 'conferencia social' anunciada por el primer ministro, Sébastien Lecornu.
Francia afronta este sábado su cuarto fin de semana consecutivo de manifestaciones sociales, con protestas en ciudades como Marsella, Burdeos y Lille y un fuerte despliegue policial en París. Las autoridades prevén entre 130.000 y 170.000 manifestantes en todo el país, unos 60.000 de ellos en la capital, según AFP.
Las movilizaciones llegan dos días después de las huelgas y manifestaciones del jueves 5 de noviembre. Sindicatos y organizaciones estudiantiles reclaman aumentos salariales, medidas contra la precariedad y más recursos para los servicios públicos, especialmente la educación.
En París, los sindicatos han convocado una marcha entre las plazas de la República y de la Nación. Los 'chalecos amarillos', por su parte, pretenden concentrarse en la plaza de la Concordia, cerca del Palacio del Elíseo y de la Asamblea Nacional, pese a la prohibición de las autoridades.
Un fuerte despliegue policial para evitar disturbios
El Gobierno ha movilizado a 70.000 policías y gendarmes en todo el país para evitar que se repitan los graves disturbios del 17 de octubre. El dispositivo incluye vehículos blindados, cañones de agua, helicópteros y drones. Hasta las 11:00 de este sábado, la Policía había realizado 847 controles en estaciones ferroviarias de París y su periferia. Numerosos comercios también han protegido sus escaparates ante el temor a posibles actos vandálicos.
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, ha advertido de que el riesgo de incidentes sigue siendo elevado. "Si hay alborotadores o saqueadores, estaremos preparados y esperándolos", ha afirmado. Los 'chalecos amarillos' han llamado a desafiar la prohibición de manifestarse en la plaza de la Concordia. "Llamamos a la desobediencia masiva", declaró Benjamin Ball, miembro de su comité de coordinación.
La respuesta policial durante las últimas semanas también ha generado críticas. Se han abierto decenas de investigaciones internas por denuncias de presuntos abusos contra manifestantes, mientras que las autoridades han denunciado ataques contra agentes.
Nueva huelga educativa y reunión del Gobierno con los sindicatos
Las organizaciones estudiantiles y docentes han convocado una nueva huelga para el martes con el objetivo de exigir más inversión en educación y mantener la presión sobre el Ejecutivo. Por su parte, el primer ministro, Sébastien Lecornu, tiene previsto reunirse el lunes con representantes sindicales y patronales para abordar los salarios y el poder adquisitivo. También se esperan encuentros con organizaciones estudiantiles.
Los sindicatos advierten de que las movilizaciones continuarán mientras no reciban respuestas concretas a sus reivindicaciones. "La única cosa que detendrá la movilización es la respuesta a las reivindicaciones planteadas desde hace varias semanas por los asalariados, los funcionarios, los jóvenes y los jubilados", señaló la intersindical en un comunicado publicado el viernes.