Dos grandes protestas separadas, una sindical y otra estudiantil, estaban previstas en París para el sábado. Testigos afirman que se han fusionado en una marcha masiva que reclama al Gobierno soluciones a las crisis en curso.
El movimiento de los 'chalecos amarillos' en Francia, integrado por un grupo de sindicatos y ciudadanos, ha organizado para este sábado una gran protesta nacional para expresar su rechazo a la persistente crisis del coste de la vida y al aumento del precio de los carburantes que asfixia al país.
En declaraciones a 'Euronews', un representante del movimiento ha explicado que la movilización se ha convocado en parte para respaldar las protestas masivas encabezadas por estudiantes, que en las últimas semanas han sacudido el país y reclaman al Gobierno que reforme el sistema educativo, aumente la financiación escolar y el acceso a recursos, así como que modernice las aulas y las instituciones.
"Estamos aquí para ayudarles, porque tenemos más experiencia", dijo el representante. "Podemos mantener las cosas tranquilas si hay problemas con la Policía o lo que sea".
En un principio, estaban previstas dos grandes manifestaciones en paralelo en la capital francesa, París, cada una con su propio pliego de demandas, aunque con muchas reivindicaciones en común.
La protesta organizada por los 'chalecos amarillos' debía partir de la Place de la République, con la Place de Clichy como destino final.
La marcha estudiantil, que comparte el punto de partida, debía dirigirse hacia Nation, mientras otro grupo marcharía hacia la Place de la Concorde.
Sin embargo, cuando las manifestaciones han comenzado, hacia las 14:00, hora local, los distintos cortejos han parecido converger en una única gran movilización en la Place de la République, lo que ha llevado a desplegar un amplio dispositivo de seguridad. Los medios franceses señalan que miles de personas han abarrotado la popular plaza parisina.
"Tenemos reivindicaciones comunes, sean estudiantes, alumnos de secundaria, los 'chalecos amarillos' o los sindicatos, luchamos por unos servicios públicos mejores, más recursos, una mejor calidad de vida, mejores salarios y así sucesivamente", afirmó Karl en declaraciones al corresponsal de 'Euronews' en París.
"Hay cada vez menos dinero en las arcas públicas. No sé exactamente qué tendrían que estar haciendo en el Elíseo, ni qué leyes deberían impulsar, pero sí sé que cuando voy al hospital los recursos simplemente ya no están", señaló Damien, un trabajador de la construcción de 22 años que ha viajado desde Troyes para participar en las protestas en París.
"Necesitamos redistribuir la riqueza para garantizar que todo el mundo llegue a final de mes sin apuros. Tenemos que asegurarnos de que nuestros hijos tengan acceso a una educación digna. Hay que escuchar las demandas del 80% de la población, en lugar de descartarlas como movimientos aislados", explicó Jessica, otra manifestante de los chalecos amarillos, a 'Euronews'.
"En lugar de seguir diciendo que se trata de incidentes aislados, creo que están tomando este camino porque nos han visto agotarnos con los movimientos anteriores", añadió.
Según testigos, las protestas han sido en gran medida pacíficas. En muchos puntos, según han observado nuestros corresponsales, se veía a los manifestantes cantar de forma tranquila y tocar instrumentos musicales. Pero se han tornado rápidamente violentas cuando grupos encapuchados se han enfrentado a las unidades antidisturbios.
En la Place de la République se han registrado fuertes enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas policiales. Decenas de personas han sido detenidas y los participantes han denunciado el uso de gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar a la multitud.
La aspirante a la presidencia francesa, la candidata de extrema derecha Marine Le Pen, ha atribuido rápidamente los disturbios a elementos de la extrema izquierda, a los que ha acusado de "envenenar" el espíritu de las protestas.
"Saquear, arrasar, destruir, atacar a las fuerzas del orden: los alborotadores han vuelto a envenenar las manifestaciones del 17 de octubre en Defensa del poder adquisitivo", escribió Le Pen en una publicación en X.
"Las legítimas reivindicaciones sociales han vuelto a ser tomadas como rehenes por la extrema izquierda y por los discursos de los diputados de Jean-Luc Mélenchon, que, al legitimar la violencia, considerar el orden como opresión y el desorden como un derecho, buscan sumir al país en el caos".
"Les liberaremos de las políticas tóxicas macronistas y los protegeremos de la violencia de la extrema izquierda", añadió.
Más allá de París, las protestas han tenido lugar en varias otras grandes ciudades, entre ellas Marsella, la segunda ciudad del país, y Lyon.
Responsables locales en Marsella señalan que varias personas han sido detenidas después de que manifestantes lograran irrumpir en el ayuntamiento de la ciudad tras embestir las puertas con barreras de seguridad.
El ayuntamiento de la ciudad de Grenoble ha sufrido incidentes similares, donde manifestantes consiguieron entrar brevemente. Responsables locales han informado de algunos daños en el edificio después de que las fuerzas policiales lograran controlar la situación.
En Lyon, manifestantes prendieron fuego a una oficina de turismo. El ataque se produjo en una plaza céntrica donde grupos de jóvenes encapuchados lanzaban proyectiles y morteros de fuegos artificiales contra la Policía, que respondió con gases lacrimógenos, granadas de dispersión y un cañón de agua.
Las protestas llegan tras cuatro semanas de movilizaciones estudiantiles por diversos problemas, entre ellos la ausencia de profesores, las aulas masificadas y unas instalaciones obsoletas.
El aumento del precio de los combustibles, provocado por la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán y el cierre posterior del estratégico estrecho de Ormuz, por el que suele transitar una quinta parte del petróleo mundial, ha agravado una crisis del coste de la vida ya de por sí grave y ha generado un amplio descontento en todo el país.
Los manifestantes acusan al Gobierno de no hacer lo suficiente para intervenir en las crisis en curso y de gestionar mal los fondos públicos. Han prometido continuar las protestas hasta que se atiendan sus demandas.