El Senado paraguayo aprobó por unanimidad la destitución del presidente, acusado de irregularidades relacionadas con el banco Ueno. Peña quedó bajo arresto domiciliario mientras miles de ciudadanos reclaman la devolución de sus ahorros.
Santiago Peña fue destituido este viernes como presidente de Paraguay y puesto bajo arresto domiciliario por sospechas de lesión de confianza, tráfico de influencias y otros delitos vinculados al colapso del banco Ueno, cuya intervención dejó a millones de ciudadanos sin acceso a sus ahorros.
Los 44 senadores presentes votaron a favor de su destitución por mal desempeño de sus funciones. Peña se convirtió así en el segundo presidente paraguayo apartado mediante un juicio político desde el fin de la dictadura de Alfredo Stroessner en 1989. La decisión provocó celebraciones frente al Congreso, donde miles de manifestantes exigían responsabilidades por la crisis financiera.
Las autoridades ordenaron que Peña permaneciera en su residencia de Asunción hasta comparecer ante la Fiscalía. El ahora expresidente enfrenta acusaciones que podrían implicar penas de hasta diez años de prisión. Los legisladores lo señalan por presuntamente utilizar su influencia política para dirigir cientos de millones de dólares de fondos públicos hacia Ueno, mientras los reguladores ignoraban operaciones financieras de alto riesgo. Peña niega haber cometido irregularidades.
La Fiscalía también ordenó detener a Carlos Carvallo, antiguo responsable de la financiera que dio origen a Ueno y nombrado presidente del Banco Central por Peña en 2023. Tras la destitución, el vicepresidente Pedro Alliana asumió la Presidencia de Paraguay para completar el mandato hasta agosto de 2028. Alliana también está siendo investigado por sus posibles vínculos con el banco.
Crisis del banco Ueno: millones de paraguayos afectados
La intervención del banco Ueno impidió a sus clientes retirar efectivo, acceder a sus ahorros o utilizar sus tarjetas bancarias. La entidad había experimentado un crecimiento acelerado gracias a una estrategia dirigida a sectores de bajos ingresos y personas sin acceso previo al sistema financiero. Según el propio banco, más de un millón de paraguayos abrieron allí su primera cuenta.
Las consecuencias también afectaron al empleo y a las finanzas públicas. Una aplicación de transporte suspendió sus operaciones, dejando sin trabajo a 3.000 conductores, mientras que 21 millones de dólares destinados a obras públicas quedaron bloqueados. La crisis provocó además pérdidas en los bonos paraguayos y una depreciación del guaraní frente al dólar.
¿Cuándo recuperarán su dinero los clientes de Ueno?
Algunos ahorradores comenzaron a recuperar sus fondos, inicialmente aquellos con depósitos de hasta 10 millones de guaraníes, equivalentes aproximadamente a 1.500 dólares (unos 1.300 euros).
El Banco Central asegura que los depósitos están garantizados hasta unos 35.000 dólares, cobertura que alcanza al 97% de los clientes. También sostiene que se trata de un caso aislado y que el sistema financiero permanece estable.
En paralelo, 27 personas fueron imputadas por presuntos delitos financieros, incluido Miguel Vázquez, fundador y exdirector ejecutivo de Ueno, actualmente en prisión preventiva.
Los vínculos de Santiago Peña con el banco Ueno
Ueno pasó en pocos años de ser una entidad poco conocida a convertirse en uno de los principales bancos de Paraguay, impulsado por más de 800 millones de dólares en fondos públicos.
Las acusaciones contra Peña incluyen su antigua participación accionarial en la sociedad matriz del banco, el nombramiento de Carvallo al frente del Banco Central y la autorización de depósitos por 355 millones de dólares procedentes del fondo estatal de pensiones, presuntamente por encima de los límites legales.
Analistas consideran que estas conexiones políticas contribuyeron a proteger a la entidad de una supervisión más estricta.
Horacio Cartes y la caída política de Santiago Peña
La destitución también estuvo marcada por la ruptura entre Peña y su antiguo mentor, el expresidente Horacio Cartes, líder del Partido Colorado. Cartes había impulsado la carrera política de Peña, pero las tensiones aumentaron cuando el mandatario intentó construir su propia base de poder.
En septiembre, senadores cercanos a Cartes comenzaron a cuestionar las operaciones financieras de Ueno. Tras el colapso del banco, el expresidente retiró su respaldo a Peña y pidió públicamente su destitución. "Cartes puso el último clavo en el ataúd", afirmó a AP Andrew Nickson, experto en Paraguay de la Universidad de Birmingham.
La caída de Peña deja a Paraguay ante una profunda crisis institucional y económica, con un nuevo Gobierno obligado a recuperar la confianza ciudadana, garantizar los ahorros y esclarecer las responsabilidades por el colapso bancario.