La razón aducida fue que "limitaciones legales" impiden a la corporación controlar las operaciones de su filial, que tiene un contrato con la muy criticada policía migratoria estadounidense.
El gigante informático francés Capgemini anunció el domingo que ponía en venta su filial que trabaja con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), en plena polémica internacional sobre los métodos violentos utilizados por estos agentes federales.
La empresa lleva varios días en el candelero por un contrato, revelado por el Observatorio de las Multinacionales, que su filial estadounidense, Capgemini Government Solutions, firmó con el ICE para identificar a extranjeros en suelo estadounidense y seguir sus movimientos.
En un comunicado, Capgemini explicó que "las restricciones legales habituales impuestas en Estados Unidos a la contratación con entidades federales que realizan actividades clasificadas no permitieron al Grupo ejercer un control adecuado sobre determinados aspectos de las operaciones de esta filial".
La filial representa el 0,4% de las ventas mundiales estimadas del Grupo Capgemini para 2025 y menos del 2% de sus ventas en Estados Unidos, según la empresa. "El proceso de venta de esta entidad [...] se iniciará inmediatamente", reza el comunicado.
La protesta contra ICE se extiende a Europa
Capgemini, que opera en unos 50 países y es una de las mayores empresas cotizadas de Francia, ha sido objeto de varias protestas. Diversos diputados y el ministro francés de Economía, Roland Lescure, habían pedido a la empresa que aclarara sus actividades en Estados Unidos.
El sindicato CGT Capgemini lanzó una petición en línea reclamando el fin de su colaboración con el Gobierno estadounidense y culpando a la empresa de "la localización, detención, secuestro y deportación de decenas de miles de personas".
Las operaciones del ICE en Minneapolis se saldaron recientemente con la muerte de dos ciudadanos estadounidenses, Alex Pretti y Renee Good. Mientras tanto, los medios de comunicación han informado de al menos seis muertes de migrantes detenidos y, por lo tanto, bajo custodia federal desde el 1 de enero.
Se han producido manifestaciones contra el ICE en Francia e Italia, donde la anunciada presencia de agentes del ICE en los próximos Juegos Olímpicos de Invierno -en calidad de "asesores"- ha suscitado fuertes críticas.