Con la expansión de los pagos digitales en Uzbekistán, los bancos amplían préstamos, seguros e inversiones para atender la creciente demanda de los consumidores.
Los pagos digitales se han convertido en una parte cada vez más habitual de la vida cotidiana en Uzbekistán, lo que contribuye a incorporar a más consumidores al sistema financiero formal y aumenta la demanda de servicios que van más allá de las operaciones básicas.
Según una encuesta sobre inclusión financiera realizada por el Banco Central de Uzbekistán con el apoyo del Banco Asiático de Desarrollo (fuente en inglés), el 71,17% de los encuestados declaró haber hecho o recibido al menos un pago digital en 2025, frente al 39% en 2021.
Este aumento se produce tras varios años de políticas dirigidas a ampliar la inclusión financiera, fomentar los pagos electrónicos e introducir herramientas digitales como los sistemas de identificación remota para clientes bancarios.
Entrevistas realizadas por Euronews al margen del Foro Internacional de Inversiones de Taskent (TIIF) (fuente en inglés) apuntan a que la rápida adopción de los pagos digitales empieza ya a influir en áreas más amplias del sector financiero, desde el crédito y los seguros hasta los productos de inversión y los servicios bancarios para empresas.
Los pagos digitales se consolidan en el uso cotidiano
Directivos del sector señalan una combinación de factores demográficos, tecnológicos y regulatorios como motor del crecimiento de los servicios financieros digitales.
Nikolay Seleznev, cofundador y CBDO de Uzum, una compañía activa en comercio electrónico, pagos digitales y servicios financieros, afirma que esta expansión está incorporando a más personas al sistema bancario.
"Cada vez más personas se convierten en clientes de los bancos, y esta tendencia es irreversible".
Oliver Hughes, presidente de TBC Uzbekistan, un banco digital que opera a través de las aplicaciones TBC UZ y Payme, destaca la juventud de la población del país y el amplio uso de la tecnología móvil como factores que respaldan el giro hacia los servicios digitales.
La tendencia también está impactando en las entidades ya consolidadas. Dmitry Sapronov, vicepresidente de Ipoteka Bank, que pasó a formar parte del grupo húngaro OTP en 2023, señala que la demanda de servicios digitales por parte de los clientes ha aumentado de forma significativa en los últimos años, lo que obliga a los bancos a replantearse cómo ofrecen sus productos y cómo se relacionan con sus usuarios.
Normativa e infraestructuras
Los directivos explican que el crecimiento de las finanzas digitales se ha visto respaldado tanto por cambios regulatorios como por inversiones en infraestructuras digitales.
El Banco Central y otras instituciones han puesto en marcha medidas destinadas a ampliar la inclusión financiera y fomentar los pagos electrónicos, mientras que los sistemas de identificación digital han facilitado el acceso remoto de los consumidores a productos bancarios.
"El producto de identificación digital ha sido uno de los principales facilitadores para todos los actores del sector de servicios financieros", afirma Seleznov.
Según explica, la identificación digital ha reducido los tiempos de alta de varios días a apenas unos segundos, lo que permite a las entidades financieras verificar a sus clientes a distancia y ampliar el acceso a sus servicios.
Al mismo tiempo, Hughes sostiene que la regulación sigue siendo un elemento clave para el desarrollo del sector a medida que una mayor parte de la actividad financiera se traslada a internet.
"La regulación siempre es importante porque está en juego el dinero de la gente y sus datos".
Sapronov también subraya la necesidad de seguir invirtiendo en tecnología bancaria y señala que el ritmo de desarrollo está presionando a las entidades para modernizar sus sistemas.
Más allá de los pagos cotidianos
Aunque las operaciones digitales están cada vez más extendidas, los directivos señalan que muchos productos financieros siguen en una fase temprana de desarrollo.
Sapronov explica que la transformación va más allá de productos concretos y afecta a la forma en que los bancos funcionan, prestan servicios y se relacionan con los clientes.
"Esta transformación ha alcanzado todos los aspectos de la actividad bancaria, desde los productos y los procesos hasta la digitalización, la red de sucursales, prácticamente todo".
Sus declaraciones reflejan un cambio más amplio en el sector, mientras los bancos se adaptan a unos clientes que esperan cada vez más disponer de servicios a través de canales digitales.
Hughes destaca los seguros, los productos de inversión y los servicios para microempresas y pequeñas y medianas empresas como ámbitos donde la adopción sigue siendo relativamente limitada.
"El nivel de penetración de los servicios bancarios sigue siendo bastante bajo".
También considera que los productos de inversión minorista disponibles a través de aplicaciones móviles apenas están empezando a aparecer en Uzbekistán.
Ámbitos que aún requieren desarrollo
Pese al rápido crecimiento de los pagos digitales, los directivos identifican varios frentes donde todavía es necesario seguir avanzando.
Seleznov subraya además la importancia de mantener tanto las infraestructuras digitales como las físicas, incluidos los terminales de pago y los puntos de acceso a efectivo, en un contexto en el que los consumidores siguen alternando entre el efectivo y las operaciones digitales.
Sapronov describe la tecnología como uno de los principales retos del sector y apunta que la demanda de servicios digitales crece más deprisa que algunas partes de la infraestructura de la industria.
"Los retos están relacionados con la tecnología porque el país se desarrolla muy deprisa y, en términos tecnológicos, el sector bancario está todavía bastante poco desarrollado".