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Saim Sadiq habla de 'Joyceland': "Una desgarrada carta de amor a mi tierra"

El cineasta Saim Sadiq habla con Euronews Culture sobre su película Joyland, ganadora en Cannes
El cineasta Saim Sadiq habla con Euronews Culture sobre su película Joyland, ganadora en Cannes Derechos de autor All in Caps Productions - AFP
Derechos de autor All in Caps Productions - AFP
Por Ru A. Kermani
Publicado Ultima actualización
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La película trata el tema de la transexualidad en Pakistán y obtuvo dos premios en el festival de Cannes.

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Un guionista y director paquistaní causó un gran impacto en la 75 edición del Festival de Cannes del año pasado. Saim Sadiq presentó 'Joyland' y se marchó de la Croisette con dos premios principales: el premio del Jurado de la sección Un Certain Regard y el premio Queer Palm.

No está nada mal para la primera película pakistaní seleccionada en el prestigioso certamen francés. Pero más allá de los elogios, la cinta aborda algunos temas que la hacen imprescindible.

"Las personas trans son muy visibles en la sociedad pakistaní, sobre todo en Lahore, donde crecí", explica Sadiq a Euronews Culture. "Cuando sales a dar una vuelta... por desgracia, ves a muchos de ellos mendigando en los semáforos".

Fueron esas interacciones las que inspiraron a Saim Sadiq para hacer su primer largometraje. 'Joyland' se estrenó con una gran ovación, y desde entonces se ha convertido en la primera película pakistaní preseleccionada para los Oscar en la categoría de mejor largometraje internacional.

Ambientada en la conservadora ciudad de Lahore y retratando el devenir de la familia Rana, la película se describe como una "desromantización de un cuento de madurez y un homenaje a todas las mujeres, hombres y personas trans que pagan el coste humano del patriarcado".

La película narra cómo el imponente patriarca con discapacidad Rana Amanullah (Salman Peerzada) lucha contra la humillación que supone su minusvalía. Impone respeto al tiempo que hace recaer sobre su joven familia la pesada carga de las expectativas. Sus dos hijos y sus esposas viven en un hogar familiar conjunto. El hijo mayor, Saleem (Sohail Sameer), es la quintaesencia del macho alfa, en contraste con su hermano menor, Haider (Ali Junejo), que pasa el tiempo haciendo recados y tareas domésticas mientras cuida de sus dos sobrinas.

Mientras tanto, su ambiciosa esposa Mumtaz (Rasti Farooq) prospera en su carrera trabajando como esteticista. Sueña con comprar a la familia el artículo de lujo definitivo: un aire acondicionado.

Profundamente castrado y frustrado por no estar a la altura de las expectativas de su padre, el joven Haider consigue un trabajo poco convencional para llevar el pan a casa. Se une en secreto a un grupo de baile para una producción teatral, y es allí donde conoce a la ambiciosa estrella Biba (Alina Khan). No tarda en sentir un arrebatador deseo por la bailarina transexual.

El debate sobre la transexualidad ha dominado los titulares últimamente y ha polarizado la esfera de Twitter en Occidente.

Las guerras culturales están influyendo decisivamente en el lenguaje, con el uso de pronombres de género y la introducción de un nuevo vocabulario que incluye palabras como "wokeismo" (según el diccionario Oxford, estar "alerta ante la injusticia en la sociedad, especialmente el racismo") y "cancelado" (referido a ignorar a una persona o entidad cuando hace algo considerado no aceptable). Las ceremonias de entrega de premios están eliminando las categorías de género. La sociedad está aprendiendo a adaptarse.

Pero en un país como Pakistán, la cuestión lleva décadas candente y provoca divisiones palpables. La comunidad transexual, conocida como 'Khwaja Sira', no se sienta a la mesa de la sociedad mayoritaria. Marginados y a menudo ridiculizados, se ven relegados a los márgenes de la sociedad. Los transexuales están marginados por el estigma social negativo que sufren, y muchos están en la indigencia y desesperados por ganarse la vida. Algunos se ven obligados a aceptar trabajos sexuales y de baile.

Saim Sadiq creó a Biba, su protagonista trans, mientras trabajaba para una ONG que ayuda a la comunidad trans de Lahore: "Me sentaba y conversaba con ellos, documentaba sus experiencias. Tomé todo lo que pude de su verdad emocional, que informó la política de la película".

A pesar de la omisión de las escenas íntimas, que sin duda habrían causado furor, la película fue prohibida inicialmente en los cines de todo el país. La decisión fue finalmente revocada, salvo en una provincia, Punjab, donde transcurre la película.

A la pregunta de si la aclamación internacional de 'Joyland' puede haber ayudado a tender un puente a la comunidad trans de Pakistán, Sadiq responde que es "un puente difícil de tender". Añade que las opiniones misóginas, transfóbas y homófobas se acentuaron cuando la gente la vio.

"Todos los ataques fueron muy odiosos e intolerantes", considera.  "Doy mucho crédito a mis actores por tener el valor de interpretar estos papeles. Afortunadamente no se les puso en ninguna situación peligrosa, a pesar de que las conversaciones en torno a la película fueron muy acaloradas."

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Concebir Joyland también ayudó a Sadiq a lidiar con las luchas de su propia sexualidad: "A nivel personal, ha sido un proceso catártico. En lugar de estar inmerso en mi trauma, 'Joyland' me ayudó a ampliar mis perspectivas. Me ha salvado la vida".

Puede que Sadiq sea relativamente nuevo en la industria, pero su trabajo está ganando adeptos a escala internacional y se ha dicho que estilísticamente recuerda a Pedro Almodóvar. Al igual que el realizador español, Sadiq se atreve a explorar representaciones poco convencionales del deseo prohibido sin limitaciones de género. Sus personajes se abren camino en un mundo implacable que anhela una vida más allá de las normas estereotipadas.

Sadiq describe Joyland como una "desgarrada carta de amor a mi tierra natal" y se entrega al tentador tira y afloja entre el deseo y la moralidad atreviéndose a abordar un tema tabú que rara vez se retrata en el cine pakistaní.

Aunque puede que el legado cinematográfico de Sadiq no haya hecho más que empezar, su ópera prima ya ha iniciado un debate muy necesario desde hace tiempo

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Desde su estreno en Cannes el año pasado, Joyland ha recorrido las pantallas de varios festivales de todo el mundo, como el Festival Internacional de Cine de Toronto, el Festival de Zúrich, el Festival de Cine BFI de Londres, el Festival de Cine de Brisbane y el AFI Fest de Estados Unidos.

La película se estrenó en los cines del Reino Unido e Irlanda a finales de febrero y continuará su paso por las salas europeas en los próximos meses, incluyendo presentaciones en el Festival de Cine Borderlines esta semana en el Reino Unido,  y el Roze Filmdagen en los Países Bajos, antes de su estreno en salas en los EE.UU. a finales de abril.

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