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¿Levantará Orbán su veto a los 90.000 millones para Ucrania antes de jugarse el poder en las urnas?

Volodymyr Zelenskyy y Viktor Orban.
Volodymyr Zelenskyy y Viktor Orban. Derechos de autor  Petr Josek/Copyright 2024 The AP. All rights reserved
Derechos de autor Petr Josek/Copyright 2024 The AP. All rights reserved
Por Jorge Liboreiro
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Funcionarios y diplomáticos en Bruselas contemplan seriamente un escenario en el que el veto de Viktor Orbán al préstamo de 90.000 millones de euros para Ucrania se prolongue hasta después de las elecciones húngaras del 12 de abril. No está claro qué pasará después.

¿Levantará Viktor Orbán su veto al préstamo de 90.000 millones de euros para Ucrania antes o después de que los húngaros voten en las reñidas elecciones del 12 de abril?

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Esta es la pregunta candente que funcionarios y diplomáticos debaten en privado en Bruselas, mientras la disputa sobre el oleoducto de Druzhba ocupa el centro de la campaña electoral, en la que el líder de la oposición, Péter Magyar, se ha erigido en el más serio contrincante a los casi 16 años de poder ininterrumpido de Orbán.

"Orbán es consciente de que está todo el tiempo poniendo a prueba los límites de lo que los demás Estados miembros están dispuestos a aguantar", declaró un alto diplomático bajo condición de anonimato. "Todas las miradas están puestas en las elecciones y en lo que eso traerá".

Con unas encuestas que muestran una desventaja de dos dígitos, el mensaje de Orbán se ha vuelto cada vez más combativo e incendiario, impulsado por su enconado enfrentamiento con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, retratado en vallas publicitarias de campaña como corrupto y acaparador de dinero.

Orbán también acusa a Zelenski de cerrar deliberadamente el oleoducto de la era soviética, que transporta petróleo ruso barato, por "razones políticas" para influir en el resultado electoral.

Zelenski, cuya paciencia con las provocaciones de Orbán parece estar agotándose, insiste en que el oleoducto fue dañado por un ataque de drones rusos el 27 de enero y debe ser reparado antes de que puedan reanudarse efectivamente las entregas de petróleo.

En un principio, el dirigente ucraniano se mostró reacio a comprometerse con un plazo concreto de reparación, alegando que los técnicos corrían el riesgo de morir por los bombardeos rusos. Pero tras las presiones de la Comisión Europea, incómodamente atrapada en medio de los bandos rivales, Zelenski ha accedido a dar una fecha para la "posible reapertura" del tránsito.

La Comisión dio un paso importante esta semana al pedir formalmente a Kiev que conceda permiso para que un grupo de expertos externos inspeccione la sección deteriorada de Druzhba.

Aunque el Gobierno ucraniano aún no ha confirmado si permitirá que se lleve a cabo la misión de investigación, la propuesta ha suscitado cautelosas esperanzas de que pueda llegarse a un compromiso antes del 12 de abril, dado que el propio Orbán ha estado presionando para que se lleve a cabo. "Hungría aceptará los resultados de dicha misión", escribió en una carta el mes pasado.

El oleoducto de Druzhba está en el centro de la polémica.
El oleoducto de Druzhba está en el centro de la polémica. Peter E. Varkonyi/AP

Orbán viajará a Bruselas el próximo jueves para asistir a una cumbre de la UE. Será la primera vez que se enfrente a sus colegas dirigentes desde que impuso su veto al préstamo de 90.000 millones de euros.

La reprimenda está casi garantizada: los Estados miembros consideran que Orbán ha violado el principio de cooperación sincera al dar marcha atrás en un acuerdo de alto nivel que los 27 líderes, incluido Orbán, habían respaldado personalmente en diciembre.

Hungría y Eslovaquia negociaron una cláusula de exclusión voluntaria de los 90.000 millones de euros, que les libera de cualquier obligación financiera relacionada con el préstamo, lo que aumenta la amargura.

"No se puede funcionar correctamente si un acuerdo hecho por los propios líderes se ve de repente socavado por uno de esos líderes. Si así es como funcionamos en la UE, entonces tenemos un grave problema", dijo un segundo diplomático, dando rienda suelta a su frustración. "Un acuerdo es un acuerdo. Si Orbán persistiera, estaría cruzando un puente que nunca se ha cruzado antes".

Sin embargo, a pesar de todos los señalamientos y acusaciones, muchos en Bruselas creen que Orbán tiene pocos o ningún incentivo para renunciar a su veto en la recta final de una brutal campaña de reelección estructurada principalmente en torno a la oposición a Zelenski.

Al principio, la perspectiva de prolongar el estancamiento hasta mediados de abril parecía inaceptable para otras capitales, porque se suponía que Ucrania podría quedarse sin ayuda exterior a principios de abril, y tal vez entrar en suspensión de pagos. Pero la situación ha cambiado.

En privado, la Comisión ha llegado a la conclusión de que Kiev podría mantener sus gastos de guerra hasta finales de abril, posiblemente principios de mayo, gracias a los pagos pendientes de una línea de crédito del G7 y a un nuevo programa del Fondo Monetario Internacional (FMI).

La estimación actualizada permite un escenario en el que Orbán o Magyar podrían, en teoría, levantar el veto después del 12 de abril sin infligir un dolor financiero significativo a Ucrania. (El eslovaco Robert Fico, sin embargo, ha advertido que podría heredar el veto si Orbán pierde).

En cualquier caso, funcionarios y diplomáticos coinciden en que la solución, llegue antes, durante o después de las elecciones, pasa por Druzhba. Además de la misión de expertos, la Comisión está estudiando la posibilidad de conceder ayuda financiera para acelerar las obras de reparación.

El apetito por un Plan B prácticamente ha desaparecido. Recurrir a los Tratados de la UE para idear atajos inventivos se considera inviable e indeseable en una fase tan avanzada del proceso legislativo. Mientras tanto, el oleoducto de Adria ha perdido impulso como ruta alternativa después de que Croacia se negara a transportar petróleo ruso en virtud de las sanciones occidentales.

El consenso en Bruselas dice que debe mantenerse el préstamo de 90.000 millones de euros a Ucrania, tal y como lo diseñaron los 27 líderes en diciembre. Así lo afirmó un alto funcionario de la UE: "Estamos totalmente volcados en el Plan A".

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