El venezolano Óscar Olivares terminó en febrero el mural de tapas plásticas más alto del mundo en la colonia Zacamil, San Salvador. La obra supera los 13 metros y fue construida con más de 100.000 piezas recicladas por la comunidad.
El edificio 88 del sector Zacamil, en San Salvador, tiene ahora algo que ningún otro edificio en el mundo puede decir que tiene: una Gioconda de 13 metros hecha con tapas de plástico. Óscar Olivares, artista venezolano nacido en 1996, anunció el 20 de febrero la culminación del proyecto, que llevaba varios días en construcción y que involucró a recicladores, voluntarios y organizaciones locales desde sus primeras etapas.
La figura central del mural no es exactamente la Mona Lisa de Leonardo da Vinci. Olivares la reinterpretó como una mujer de tez morena, cabello rizado y ojos expresivos, vestida con los colores de la bandera salvadoreña. El artista la llama la Gioconda salvadoreña, aunque aclara que no representa a nadie en particular. Para él, encarna a cualquier ciudadano común, porque el renacimiento de El Salvador y de América Latina, dice, está en la gente ordinaria.
Las tapas utilizadas en la obra fueron recolectadas por vecinos de Zacamil y por recicladores vinculados a la Asociación Nacional de Recolectores y Recicladores de El Salvador (ASONARES). El proyecto contó también con el respaldo de la iniciativa Custom Made Stories Foundation y la empresa Full Painting. Olivares usó las piezas en su color original, sin pintarlas, lo que convierte la selección y clasificación del material en parte del proceso creativo.
Arte urbano con ambición de museo
Zacamil no es el primer lugar donde Olivares deja una intervención de este tipo, pero sí donde dejó la más grande. El muralista lleva años desarrollando obras de gran formato con plásticos reutilizados en distintos países. Su primer proyecto emblemático en este formato fue el Oko-Mural, realizado en 2020 en El Hatillo, Caracas, que sentó las bases de una propuesta que desde entonces ha viajado por al menos seis países, entre ellos México, Italia, Panamá, Francia y Arabia Saudita.
Su obra está presente en cerca de 22 países y ha sido exhibida en ferias y eventos como el ArtExpo New York. Ha recibido reconocimientos como el Premio Iberoamericano de Emprendimiento Online en 2015 y el Premio Mara de Oro en 2017. Con el tiempo, su trabajo ha cruzado también hacia Europa, con proyectos en ciudades como Madrid, Pescara y otras capitales del continente.
En Zacamil, El Salvador, el artista ve algo más que un mural terminado. Para él, la zona está en camino de convertirse en un museo al aire libre, y esta obra es una pieza más de esa transformación. La participación comunitaria no fue un detalle anecdótico: en cada etapa del proceso, vecinos e instituciones locales tuvieron un papel activo, algo que Olivares describe como parte esencial de su método de trabajo y no solo como un gesto simbólico.