Una delegación encabezada por Tim Kaine, excandidato a vicepresidente, pretende aprobar una ley para que el Congreso deba autorizar a Trump a realizar una operación militar similar a las acontecidas en suelo iraní y venezolano. Pero, ¿cuentan con los números para sacarla adelante?
El Senado estadounidense, o al menos sus representantes demócratas, buscan atar en corto a Donald Trump tras los ataques unilaterales contra Venezuela e Irán, llevados a cabo en enero y marzo, respectivamente, sin la autorización del poder legislativo mediante una votación previa.
La oposición en minoría, que teme que el Ejecutivo republicano pretenda realizar una acción militar inminente contra el régimen cubano encabezado por Miguel Díaz-Canel, ha propuesto una legislación que, de ser aprobada, impediría a Trump realizar maniobras similares sin el apoyo del Congreso.
El reto de los demócratas es, por supuesto, notorio y conocido: necesitan convencer al menos a cuatro republicanos de que se pasen a sus filas para que la ley salga adelante, dado que son 47 opositores (con dos independientes entre sus filas) frente a 53 conservadores.
La resolución presentada el jueves por los senadores demócratas Tim Kaine (candidato a vicepresidente junto a Hillary Clinton en 2016), Rubén Gallego y Adam Schiff exigiría al presidente que restrinja a las fuerzas armadas de efectuar cualquier hostilidad hacia Cuba. La votación se producirá, como pronto, a finales de mes, si es que Trump no ha movido ficha para entonces.
"Solo el Congreso tiene la facultad de declarar la guerra según la Constitución, pero él actúa como si el Ejército estadounidense fuera una guardia personal, ordenando acciones militares en el Caribe, Venezuela e Irán sin la autorización del Congreso ni ninguna explicación al pueblo estadounidense", ha declarado Kaine en un comunicado.
A principios de esta semana Trump declaró que Marco Rubio, su secretario de Estado e hijo de migrantes cubanos, estaba negociando con la Administración castrista. Cuba atraviesa en estos momentos una grave crisis energética exacerbada por el bloqueo estadounidense a la isla. Algunos países, como México o España, han enviado barcos cargados con ayuda humanitaria para tratar de ayudar a una población empobrecida y sin electricidad durante 20 de 24 horas al día.
"Puede que sea una toma de poder amistosa, puede que no lo sea", había declarado con anterioridad Trump ante los periodistas esta semana en una rueda de prensa en Florida, añadiendo que él y Rubio se centrarían en ese objetivo tras finalizar la guerra con Irán, de la cual no ha detallado plazos u objetivos concretos. Rubio declaró ante los senadores a principios de año que al Gobierno de Trump le "encantaría" ver un cambio de régimen en la isla caribeña. "Eso no significa que vayamos a provocarlo directamente", añadió.
El telón de acero trumpista: sumisión entre los republicanos ante el temor de las primarias
Muchos senadores y congresistas republicanos, incluyendo a abanderados del movimiento MAGA que conforman las bases trumpistas, observan con recelo la injerencia extranjera de Estados Unidos después de que el presidente hiciese campaña, especialmente en 2016, para abandonar los conflictos armados en todo el mundo. Sin embargo, con varias primarias republicanas sucediéndose a lo largo de los estados federales de cara a las elecciones de medio mandato legislativas del próximo noviembre, pocos se atreven a plantar cara a Trump.
En estos comicios (cruciales para determinar el poder de Trump durante el resto de la legislatura) se eligirán los 435 escaños del Congreso y una treintena de senadores, y una constante es clara dentro de las filas republicanas: los candidatos ungidos por Trump en las primarias del partido del elefante durante los últimos años han acabado venciendo frente a sus rivales. Dicha presión hace que aquellos senadores y congresistas conservadores que pudieran, en un principio, mostrarse más díscolos con las ideas de su líder se lo piensen dos veces antes de contradecirle en público.