Los visitantes del Coliseo de Roma tienen ahora una nueva oportunidad de viajar al pasado gracias a unas obras que han sacado a la luz varias columnas de acceso enterradas durante cientos de años.
El monumento más emblemático de Italia luce un aspecto renovado. El Coliseo de Roma ha sido objeto de una importante restauración que ha sacado a la luz partes de su estructura original que habían permanecido ocultas durante siglos.
Se han instalado nuevos bloques de mármol travertino en el exterior del anfiteatro, que señalan el lugar donde antaño se alzaban las grandes columnas de acceso. El proyecto restituye el perímetro del monumento y saca a la luz detalles enterrados durante mucho tiempo, incluidos los números originales de las entradas que guiaban a los espectadores hasta sus asientos.
En la Antigüedad, cada arco, salvo los situados a lo largo de los ejes mayor y menor, estaba marcado con un número grabado en la parte superior, justo bajo la primera cornisa de la fachada, para facilitar la identificación de las entradas.
Stefano Boeri, el arquitecto responsable del proyecto de restauración, explica que la idea desde el principio fue ofrecer a los visitantes una percepción real de las proporciones del monumento: "Hemos reconstruido el perímetro real, la crepidine, es decir, el pavimento del Coliseo, y al mismo tiempo la dimensión de todas las partes de los fornici, los arcos, que estaban cubiertos por el terreno. Habían estado enterrados durante siglos".
El trabajo de control y restitución de los niveles originales del monumento no solo ha devuelto la legibilidad de la huella del Anfiteatro Flavio y de su base geométrica, también ha brindado la oportunidad de replantear el sistema de drenaje de aguas pluviales. El resultado es un espacio público con una organización hidráulica controlada y más accesible para los visitantes, en el que la gestión del agua forma parte integral del diseño del pavimento.
Con su pasado más visible que nunca, los visitantes pueden hacerse una idea más clara de cómo era la vida en la antigua Roma. "Queríamos devolver algunas de las partes que faltaban en los pasillos de acceso del público. Los dos tramos desaparecidos de los corredores del Anfiteatro Flavio empezaron a derrumbarse a partir del siglo VI d. C. por diversos motivos, principalmente porque el terreno de esta zona es el más inestable", explica Alfonsina Russo, arqueóloga y representante del Ministerio italiano de Patrimonio Cultural. El Coliseo sigue siendo la atracción turística más visitada de Italia y recibe cada año a millones de personas.