En Marsella, Francia, los asistentes se reúnen para celebrar antes de la aprobación definitiva de la ley que endurece las penas por fiestas no autorizadas.
Los organizadores, DJs y asistentes que se han reunido para bailar en un evento anunciado como la 'última rave' de Marsella han expresado su preocupación por la reciente ofensiva anunciada por los legisladores franceses contra las fiestas 'free', es decir, no autorizadas.
El proyecto de ley prevé penas de hasta seis meses de prisión y una multa de 30.000€ para los organizadores de concentraciones de más de 250 personas, así como fuertes sanciones económicas para los participantes. De hecho, si el Senado la aprueba, el texto contempla una multa de 1.500€ para los asistentes, que se elevaría a 3.000€ en caso de reincidencia.
Sacha, uno de los organizadores del evento, considera que los legisladores les están malinterpretando.
"Creo que si ellos, los legisladores, hubieran estado con nosotros, tendrían una idea distinta de lo que es esta escena y de las posibilidades que abre", afirma.
Las autoridades alegan con frecuencia motivos de seguridad pública, daños medioambientales y ausencia de permisos. Sin embargo, organizaciones como la asociación Technopol, que defiende la música electrónica, sostienen que una política que criminaliza y reprime con tanta dureza las fiestas 'free' no tiene que ver con la seguridad, sino con el autoritarismo.
En el vídeo que encabeza este artículo puede ver imágenes de la 'última rave' de Marsella.