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Los graves riesgos sanitarios provocados por inquietantes olas de calor

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Los graves riesgos sanitarios provocados por inquietantes olas de calor
Derechos de autor  euronews
Por Jeremy Wilks  & Euronews
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En Climate Now, el programa mensual sobre lo que ocurre en nuestro planeta, el equipo de Euronews informa desde Roma sobre los últimos esfuerzos para gestionar los riesgos sanitarios provocados por las olas de calor.

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"Incluso los más expuestos, como los ancianos o las personas con enfermedades crónicas, a menudo, no lo consideran un problema grave", declara Francesca de'Donato, epidemióloga del Servicio Regional de Salud del Lacio.

Según los datos facilitados por el Servicio de Cambio Climático de Copernicus, a nivel mundial, hemos vivido el tercer mes de julio más cálido desde que se tienen registros. En Europa se ha registrado el segundo mes de julio más cálido de la historia, con temperaturas 1,4 grados centígrados superiores a la media del período 1991-2020. Solamente julio de 2010 fue más caluroso que este.

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Si observamos el mapa de las anomalías de temperatura, podemos ver que el panorama fue variado en toda Europa. Hubo peligrosas olas de calor desde el Báltico hasta el Mediterráneo oriental, con temperaturas de hasta 42 grados centígrados.

Lituania vivió la ola de calor más larga de su historia. Y en Irlanda del Norte se batió el récord de temperaturas más altas, superando los 31 grados centígrados en varias ocasiones.

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Ahora bien, si los ciudadanos se encuentran en una franja azul que, en este caso, va desde Portugal hasta Alemania y partes del noroeste de Rusia, se preguntarán por qué se habla de las olas de calor, ya que en esas zonas hizo más frío de lo habitual.

Julio también fue más húmedo que la media en gran parte de Europa. Si echamos un vistazo al mapa de anomalías de precipitaciones, se produjeron devastadoras inundaciones en Bélgica, Alemania, los Países Bajos y Luxemburgo.

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Pero, de nuevo, una imagen mixta: si vemos las partes orientales del continente, así como España y Portugal, allí las condiciones fueron menos húmedas de lo habitual.

El equipo de Euronews contempla los últimos esfuerzos para gestionar mejor los riesgos sanitarios de las olas de calor. El cambio climático hace que las ciudades europeas se vean afectadas por temperaturas peligrosamente altas, cada vez más frecuentes. ¿Qué se puede hacer para proteger a los más vulnerables? Jeremy Wilks nos informa desde Roma.

Es un día sofocante en Roma, con temperaturas de hasta 30 grados centígrados. Se ha elevado el nivel de alerta por ola de calor, y los ciudadanos y sus mascotas sufren las consecuencias.

"Ya no se puede vivir como antes, cuando podíamos salir en verano y dar un agradable paseo por la tarde, hacer la compra... Ahora es imposible", afirma Laura Grossi, ciudadana residente en Roma.

"El problema para ambos, sobre todo, es la noche. En cuanto a la salud... tengo la presión arterial alta por lo que tengo fatiga. Y, por desgracia, soy fumador", señala Mario Cifariello, ciudadano residente en Roma.

Con el fin de proteger a los más vulnerables, las autoridades sanitarias locales adaptaron un sistema de telemedicina para los pacientes de COVID-19 y ahora lo utilizan para prevenir las enfermedades relacionadas con el calor.

Su directora, Donatella Biliotti, se asegura de que las personas mayores que viven solas sean contactadas regularmente con consejos sobre la ola de calor, que van desde adaptar su medicación hasta, simplemente, recordarles que beban agua.

"El riesgo es la deshidratación. Digamos que, hay una cadena de circunstancias pero el punto de partida suele ser este y, por ello, la soledad se considera el primer elemento de riesgo para las personas mayores", explica Donatella Biliotti, directora del 'Plan ola de calor' de ASL Roma 1.

El científico Andrea Cecilia trabaja en un nuevo sistema de alerta sanitaria para el llamado efecto 'isla de calor urbano’. Se ha demostrado que este fenómeno aumenta las temperaturas del centro de las ciudades hasta niveles potencialmente perjudiciales.

"De media, en Roma la 'isla de calor urbano' alcanza una intensidad de 3,4 grados centígrados, lo que significa que en el centro de la ciudad por la noche hace una media de 3,4 grados más que en el campo. Pero también hemos observado picos de 6,2 grados, así que ha habido noches muy calurosas en la ciudad", declara Andrea Cecilia, estudiante de doctorado de la Universidad Tor Vergata de Roma.

En toda Europa, los Gobiernos se toman ahora más en serio los riesgos para la salud relacionados con el calor y crean sistemas de alerta basados en datos meteorológicos y climáticos. No hay soluciones sencillas. La experta Francesca de'Donato sostiene que las alertas por olas de calor deben adaptarse a las poblaciones locales.

"No hay una definición universal de ola de calor. No hay un nivel universal de temperatura que suponga el mayor riesgo para toda Europa o para todo el mundo. Así que, tal vez, 32 grados para Roma sea la temperatura normal para el verano. Para el Reino Unido o para Finlandia, eso es mucho calor. Así que hay que adaptar las condiciones, y los sistemas de alerta deben ser específicos para cada ciudad con el fin de tener en cuenta esto", concluye Francesca de'Donato, epidemióloga del Servicio Regional de Salud del Lacio.