La ofensiva de Trump contra el clima no da señales de menguar, arranca 2026 con un inicio turbulento en materia medioambiental. Los acuerdos internacionales, las energías renovables y hasta Groenlandia, en el punto de mira del presidente estadounidense.
Apenas ha transcurrido diez días de 2026, y el presidente Donald Trump ya ha lanzado una serie de ataques consecutivos contra el clima. La Administración estadounidense se ha ido desmarcando poco a poco de reconocer su implicación en la crisis climática o de afrontarla, pese a ser el segundo mayor emisor anual de gases de efecto invernadero del mundo e, históricamente, el mayor contribuyente al calentamiento global.
El año pasado, Estados Unidos no envió ningún delegado a las conversaciones de la COP30, y desde entonces ha eliminado toda referencia a los combustibles fósiles de la web de su Agencia de Protección Ambiental (EPA). Mientras, Trump ha criticado el auge de las energías renovables y ha llevado su mantra del 'drill baby, drill' al ámbito global.
Este es el repaso de lo que ha hecho el presidente de Estados Unidos hasta ahora, con menos de dos semanas de 2026.
Estados Unidos se retira del tratado climático de la ONU
Al presidente de Estados Unidos se le acusó esta semana de "caer a un nuevo mínimo", después de sacar al país de un tratado climático clave en el marco de una retirada más amplia de instituciones internacionales.
En un memorando presidencial firmado el 7 de enero, Trump argumentó que es "contrario a los intereses de Estados Unidos" seguir siendo miembro, participar o prestar apoyo a más de 60 organizaciones, tratados y convenciones internacionales.
Esto incluye la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), que busca estabilizar las emisiones de gases de efecto invernadero, y el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), la máxima autoridad mundial en ciencia del clima.
"En un momento en que la subida del nivel del mar, el calor récord y los desastres mortales exigen una acción urgente y coordinada, el Gobierno de Estados Unidos elige replegarse", lamenta Rebecca Brown, presidenta y directora ejecutiva del Center for International Environmental Law (CIEL). "La decisión de retirar la financiación y abandonar la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) no exime a EE.UU. de sus obligaciones legales de prevenir el cambio climático y reparar los daños climáticos, como dejó claro el máximo tribunal del mundo el año pasado".
Control del petróleo de Venezuela
Tras una incursión relámpago en la que fuerzas especiales estadounidenses capturaron al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, Trump ha mostrado un claro interés por las reservas de petróleo. Venezuela posee las mayores reservas probadas de crudo del mundo, con unos 303.000 millones de barriles (Bbbl), por delante de petroestados como Arabia Saudí e Irán.
Trump confirmó de inmediato que Estados Unidos estaría "muy fuertemente implicado" en la industria petrolera del país, con planes para enviar grandes empresas estadounidenses a arreglar la infraestructura petrolera venezolana y "empezar a ganar dinero para el país". En una entrevista el 8 de enero, el mandatario sostuvo que Estados Unidos podría aprovecharse de las reservas de petróleo de Venezuela durante años.
"En una era de aceleración de la crisis climática, poner el foco en las vastas reservas de petróleo de Venezuela de este modo es a la vez temerario y peligroso", señala Mads Christensen, de Greenpeace International. "La única vía segura es una transición justa, alejada de los combustibles fósiles, que proteja la salud, salvaguarde los ecosistemas y apoye a las comunidades en lugar de sacrificarlas por beneficios a corto plazo".
Nuevas directrices dietéticas
El Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos y el Departamento de Agricultura han quedado en el punto de mira tras publicar sus directrices dietéticas de 2026, que animan a los hogares estadounidenses a priorizar dietas basadas en "alimentos completos y ricos en nutrientes".
La nueva pirámide alimentaria sitúa la imagen de un filete de carne roja y carne picada en la parte superior, bajo la sección de "proteína", pese a que la carne de vacuno es responsable de veinte veces más emisiones de gases de efecto invernadero por gramo de proteína que alternativas de origen vegetal como las alubias y las lentejas. Ninguno de estos alimentos aparece en la pirámide alimentaria, aunque sí figuran en las directrices dietéticas completas.
"Aunque hay muchas maneras de cubrir nuestras necesidades de proteína, no todas las fuentes de proteína tienen el mismo impacto en las personas ni en el planeta", declara Raychel Santo, investigadora en alimentación y clima del World Resources Institute (WRI). "La carne de vacuno y el cordero, en particular, figuran entre los alimentos ricos en proteína con mayor coste ambiental, con emisiones de gases de efecto invernadero, uso de suelo y contaminación del agua por onza de proteína significativamente superiores a la mayoría de alternativas".
El bloqueo de Trump a las energías renovables
El año pasado, la Administración Trump suspendió las concesiones de todos los proyectos eólicos marinos de Estados Unidos por motivos de seguridad nacional. La medida paralizó el trabajo en cinco emplazamientos, incluidos los parques Revolution Wind y Sunrise Wind de Ørsted, así como sitios propiedad de firmas como Equinor y Dominion Energy.
Se suma a la constante crítica de Trump a las energías renovables, que ha descrito como "la estafa del siglo". Pero la decisión ha tenido consecuencias costosas que se han colado en el nuevo año.
La semana pasada, Ørsted presentó un recurso legal contra la suspensión del Gobierno de Estados Unidos, alegando que ya había obtenido todos los permisos federales y estatales requeridos en 2023. Se calcula que su proyecto Sunrise Wind le costará al promotor al día más de un millón de dólares (unos 86.000€). El Departamento del Interior dijo en diciembre que la pausa daría al Gobierno "tiempo para trabajar con los arrendatarios y los socios estatales a fin de evaluar la posibilidad de mitigar los riesgos para la seguridad nacional que plantean estos proyectos".
El interés de Trump por Groenlandia
La obsesión creciente de Trump con Groenlandia ha suscitado preocupación entre los ambientalistas por sus recursos minerales críticos, considerados "esenciales" para la transición energética.
Un estudio de 2023 halló que 25 de los 34 minerales considerados "materias primas críticas" por la Comisión Europea se encuentran en Groenlandia. Se estima que la nación alberga entre 36 y 42 millones de toneladas métricas de óxidos de tierras raras, lo que la convierte en la segunda mayor reserva tras China.
Aprovechar estos recursos podría ayudar a Estados Unidos a reducir su dependencia de China, que actualmente procesa más del 90% de los minerales de tierras raras del mundo, y reforzar a Estados Unidos a medida que crece la demanda.
Desde su primer mandato, Trump ha intentado abordar este asunto, aprobando leyes para aumentar la producción mineral estadounidense e intensificando la minería en aguas profundas, tanto en aguas de Estados Unidos como internacionales. Sin embargo, algunos expertos creen que las reservas minerales de Groenlandia podrían ser solo una cortina de humo para los verdaderos motivos de Trump.