La producción eléctrica de Portugal el mes pasado estuvo dominada en gran medida por la energía hidroeléctrica y eólica, según un nuevo informe.
Portugal se ha situado a la cabeza de la UE en electricidad renovable gracias al impulso de la hidráulica y la eólica.
Según la Asociación Portuguesa de Energías Renovables (APREN), nada menos que el 80,7% de la electricidad generada en enero de 2026 procedió de energías renovables.
Es el mejor registro en nueve meses, desde que Portugal sufrió un apagón masivo que sembró el caos en todo el país, y sitúa al país en la segunda posición de Europa. Noruega, que no pertenece a la UE, fue primera con un 96,3% de electricidad renovable el mes pasado, mientras que Dinamarca cayó al tercer puesto con un 78,8%*.
Portugal lidera la carrera de las energías renovables
La producción eléctrica portuguesa estuvo dominada por la energía hidroeléctrica, que supuso el 36,8% del mix. Muy cerca se situó la eólica (35,2%) y la solar aportó el 4,4%.
Hubo 210 horas no consecutivas en las que la producción renovable fue suficiente para cubrir todo el consumo nacional.
Según APREN, la incorporación de estas fuentes permitió un ahorro estimado de 703 millones € respecto a la producción con centrales de gas natural.
¿Podrá la energía verde evitar otro apagón masivo?
El año pasado, la mayor parte de la península ibérica se sumió en el caos por un apagón sin precedentes que dejó sin electricidad a unos 60 millones de personas.
El 28 de abril, una pérdida total del suministro eléctrico paralizó las redes de metro, los semáforos, los servicios móviles y los sistemas de emergencia en Portugal y España, dejó a miles de personas atrapadas y detuvo la actividad empresarial. Desde entonces se describe como el "suceso más significativo del sistema eléctrico" en Europa en más de dos décadas.
Alrededor de 15 gigavatios (GW) de capacidad de generación eléctrica, el equivalente a aproximadamente el 60% de la demanda de España en ese momento, se desconectaron del sistema en apenas cinco segundos. Se necesitaron más de 12 horas para restablecer la mayor parte del suministro eléctrico en ambos países y el incidente causó la muerte de al menos cuatro personas.
Se cree que dos padres y su hijo adulto murieron por intoxicación con monóxido de carbono tras utilizar un generador durante el apagón.
El apagón masivo dio pie a polémicas afirmaciones sobre la carrera de la UE hacia la transición energética verde, y muchos medios señalaron a las energías renovables y al objetivo de 'net zero' como responsables de los cortes.
Sin embargo, una investigación oficial sobre el apagón atribuyó lo ocurrido a errores en centrales convencionales y a una "mala planificación" por parte del operador de la red.
Los expertos señalaron como causa de fondo una "sobretensión en cascada", un fenómeno técnico en el que un pico de tensión desencadena otros sucesivos que se propagan por la red eléctrica como una reacción en cadena. El problema, dicho en términos sencillos, es la incapacidad de la red para reiniciar el sistema de forma automática.
Rana Adib, directora ejecutiva de la red Renewable Energy Policy Network for the 21st Century (REN21), afirma que el apagón de la península ibérica fue una llamada de atención para acelerar la modernización de la red existente.
"A medida que crecen las energías renovables, la resiliencia del sistema debe crecer al mismo ritmo", añade Adib. "Esto implica planificar de forma integral, teniendo en cuenta el suministro, las infraestructuras, la flexibilidad y la demanda, y garantizar desde el principio una sólida colaboración entre todos los actores implicados".
¿Puede la red europea seguir el ritmo del auge de la energía verde?
Según un informe de 2025 de la empresa energética Aurora, la red eléctrica europea se está convirtiendo cada vez más en el "cuello de botella" para lograr el objetivo de emisiones netas cero por falta de inversión. La Comisión Europea calcula que serán necesarias inversiones en la red por valor de 584.000 millones € de aquí a 2030 para cumplir los objetivos.
La red, que transporta la electricidad a hogares y empresas, nunca se diseñó para parques solares y eólicos, que a menudo se construyen en zonas remotas, sino en torno a grandes centrales de combustibles fósiles centralizadas.
Esto significa que la UE no tiene problemas para generar energía verde, pero sí para trasladarla allí donde se necesita. Por eso el Reino Unido apaga con frecuencia sus aerogeneradores cuando la red se satura, desperdiciando energía, y Polonia ha tenido que desaprovechar en repetidas ocasiones la electricidad producida por paneles solares.
*En función de los mercados europeos analizados por APREN.