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¿Demasiada fiebre futbolera? Por qué algunos aficionados del Mundial deben moderar su pasión

Aficionados turcos animan mientras la selección llega a su hotel en Vancouver, Columbia Británica, el jueves 11 de junio de 2026.
Los aficionados turcos vitorean mientras la selección llega a su hotel en Vancouver, Columbia Británica, el jueves 11 de junio de 2026. Derechos de autor  AP Photo/Kaleb Tatum
Derechos de autor AP Photo/Kaleb Tatum
Por Giedre Peseckyte
Publicado
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Ver jugar a tu equipo puede disparar el ritmo cardíaco tanto como un esprint, y para algunos aficionados eso conlleva un riesgo médico real.

Coincidiendo con el inicio del Mundial, los cardiólogos advierten a los aficionados con enfermedades cardiacas previas de que la intensidad emocional de los partidos puede suponer una carga importante para el sistema cardiovascular.

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“Las emociones intensas, tanto positivas como negativas, pueden actuar como ‘factores de riesgo precipitantes’ de eventos cardiovasculares como un infarto”, explicó a Euronews Health la cardióloga y miembro del consejo de la European Heart Network, Paola Santalucia.

Una gran agitación emocional, como el fervor cuando la selección nacional pasa de ronda o una tanda de penaltis de infarto, puede ser peligrosa para quienes ya padecen una enfermedad cardiaca, señaló Santalucia.

Añadió que las personas con otros factores de riesgo, como hipertensión, obesidad o tabaquismo, también deberían extremar la precaución durante los encuentros más tensos.

Una intensa emoción puede aumentar la frecuencia cardiaca, la tensión arterial y las hormonas del estrés como el cortisol. En algunos casos, el corazón puede llegar a latir a 150 pulsaciones por minuto, un nivel comparable al de un esprint.

Así se desprende de un reciente estudio basado en dispositivos 'wearables' que midió la fiebre futbolística, es decir, las pulsaciones y los niveles de estrés, durante la final de la Copa de Alemania de 2025 y los comparó con mediciones realizadas en días normales a lo largo de un periodo de 12 semanas.

“El mayor impacto se da entre los aficionados que ven el partido en directo en el estadio mientras toman cerveza”, explicó Christian Deutscher, profesor de economía del deporte en la Universidad de Bielefeld, en Alemania, y coautor del estudio. Añadió a Euronews Health que el calor supone una carga adicional.

Incluso quienes veían el encuentro desde casa mostraron respuestas fisiológicas medibles. “También registraron un aumento de la frecuencia cardiaca comparable al de caminar, aunque no se movieran del sofá”, señaló.

Deutscher subrayó que las reacciones fisiológicas más intensas no se producen necesariamente solo con los goles, sino en los momentos de incertidumbre: tandas de penaltis, revisiones del VAR o disparos que se estrellan en el poste.

“Como aficionados, buscamos precisamente esos momentos de incertidumbre y prevemos que sean los que más impacto tengan en nuestras constantes vitales”, apuntó Deutscher. Él y su equipo están recopilando ahora datos de seguidores en un estudio de seguimiento durante el Mundial en curso.

El fútbol no es el culpable

El fútbol en sí no es el problema, lo es la respuesta del organismo a las emociones intensas.

“La estimulación adrenérgica está al máximo, con una tensión arterial extremadamente alta, una frecuencia cardiaca elevada y la adrenalina y el cortisol disparados; se trata de una situación conocida como desencadenante de un evento agudo”, explicó a Euronews Health Dan Atar, profesor de cardiología en el Hospital Universitario de Oslo, en Noruega.

En unas pocas personas desafortunadas, esa reacción del organismo puede provocar la rotura de una placa aterosclerótica ya existente, una acumulación en las paredes de las arterias, que puede desembocar en un infarto.

Atar subrayó que esto puede ocurrir en cualquier lugar y en cualquier momento. Por ejemplo, en Noruega se producen infartos cuando la gente quita la nieve a primera hora de la mañana, una situación que también desencadena una fuerte estimulación adrenérgica.

“Ver un partido de fútbol no es en absoluto peligroso”, quiso tranquilizar. “Todo esto es fisiológico, no es peligroso emocionarse.”

No obstante, Atar reconoció que la combinación de estrés emocional, consumo de alcohol, calor y enfermedades cardiovasculares previas puede aumentar el riesgo de “que ocurra algo indeseado”.

Para evitar situaciones 'indeseadas', Santalucia instó a las personas con mayor riesgo a seguir tomando la medicación prescrita, evitar el consumo excesivo de alcohol, el tabaco y las sustancias estimulantes, y no ignorar síntomas de alarma como el dolor en el pecho, la falta de aire o un ritmo cardiaco muy rápido o irregular.

“El mensaje clave no es dejar de disfrutar del partido, sino hacerlo con moderación y siendo conscientes del propio cuerpo, especialmente en el caso de quienes ya tienen un riesgo cardiovascular elevado”, concluyó.

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