Lituania, un país báltico de dos coma ocho millones de habitantes, planea combatir los desiertos médicos enviando a médicos residentes a zonas remotas, que consideran una medida populista.
El jueves, el Parlamento lituano aprobó la creación de nuevas plazas de residencia médica financiadas por el Estado.
Pero hay letra pequeña.
El Estado paga, pero el médico residente, al ser admitido, firma un contrato por el que se compromete a trabajar durante cinco años, una vez terminada la residencia, en una región que sufre falta de profesionales sanitarios.
Los médicos residentes no están impresionados y planean llevar el caso al Tribunal Constitucional.
"La medida elegida es populista", declaró Laurynas Maciulevičius, presidente de la Asociación de Médicos Residentes de Lituania, en un comentario enviado por escrito a Euronews Health. Aunque el objetivo es garantizar el acceso a la atención sanitaria en las regiones con falta de profesionales, "no responde a la pregunta fundamental: por qué los médicos deciden o no trabajar en zonas regionales", dijo Maciulevičius.
Según la socialdemócrata Orinta Leiputė, una de las impulsoras de los cambios, los médicos residentes podrán optar por hacer la residencia sin comprometerse a trabajar cinco años en las regiones.
"Es una posibilidad de elegir", afirmó Leiputė en una nota de prensa (fuente en inglés). "Si un joven médico no quiere unos estudios con obligaciones, simplemente no los elegirá y solicitará las plazas que ya existen y que no implican compromiso".
Pero las posibilidades de conseguir una de esas plazas son muy reducidas.
Solo veinte de las 385 plazas de residencia médica financiadas por el Estado en todo el país no exigirán destinos de cinco años en las regiones. Leiputė añadió que el número de plazas financiadas por el Estado sin obligaciones se mantiene como hasta ahora. Los médicos residentes también pueden optar por plazas no financiadas con fondos públicos.
Lituania cuenta con más médicos disponibles por cada 10.000 habitantes que la media de la Región Europea de la OMS (fuente en inglés), lo que la sitúa por delante de Suiza y justo por debajo de Alemania. Pero el número global de médicos está disminuyendo en los países europeos en un contexto de envejecimiento de la población y condiciones laborales poco atractivas. Según Leiputė, Lituania afrontará para 2032 un déficit de 269 médicos de familia, 207 especialistas en medicina interna y 146 pediatras. Además, acabar con los llamados desiertos médicos en las zonas rurales es un reto compartido por la mayoría de los países.
Aunque los médicos residentes coinciden en que las regiones deben garantizar el acceso a la atención sanitaria, el núcleo del problema sigue sin abordarse. "Lo que necesitan las regiones no son médicos asignados durante cinco años, sino un sistema en el que los médicos quieran quedarse", señaló Maciulevičius, quien añadió que no se ha presentado ningún análisis de las causas de fondo, ni evaluación de impacto ni una justificación clara de por qué un modelo de obligación de servicio de cinco años sería la mejor medida.
No es una solución milagrosa
La socialdemócrata Leiputė considera que esta medida no es una solución milagrosa, sino un complemento a las iniciativas ya existentes para atraer médicos a las regiones, como becas adicionales, ayudas a la reubicación o alojamiento
"También se está estudiando cómo hacer más atractivos los puestos en las regiones para los médicos de mayor edad que quizá ya no deseen trabajar en hospitales universitarios o grandes centros médicos, donde las cargas de trabajo son especialmente exigentes", indicó Leiputė.
Los liberales ya han condenado los cambios, preocupados por que el plan acabe siendo contraproducente. "La mayoría parlamentaria ha vulnerado el principio constitucional de la libertad de autodeterminación de la persona", afirmó la presidenta del Movimiento Liberal en una nota de prensa (fuente en inglés). "No se puede crear una igualdad forzada en la sanidad, al contrario, la coerción solo empujará a aún más médicos a marcharse y emigrar".
Varios países europeos han adoptado distintas estrategias para hacer frente a la escasez de profesionales sanitarios en las regiones desatendidas, según el informe de la OMS (fuente en inglés).
En Finlandia, las autoridades han tratado de mejorar el acceso a la atención ajustando la distribución geográfica de las plazas de formación médica, ampliando el papel de las enfermeras y ofreciendo incentivos como salarios más altos y condiciones de trabajo más flexibles para animar a los médicos a instalarse en zonas remotas.
Letonia ha adoptado un enfoque distinto. Las facultades de medicina dan prioridad a los aspirantes que se comprometen a trabajar en zonas rurales tras finalizar su formación. Los médicos que ejercen en regiones desatendidas también pueden recibir primas mensuales, pagos capitativos más elevados y apoyo financiero adicional, incluida financiación para el desarrollo profesional.
Las nuevas normas deberían entrar en vigor en 2027.