Un informe advierte del aumento de la violencia contra LGBTI en Europa

Los informes anuales de ILGA-Europa muestran un fuerte aumento de los ataques mortales y deliberados contra las personas LGBTI.
Los informes anuales de ILGA-Europa muestran un fuerte aumento de los ataques mortales y deliberados contra las personas LGBTI. Derechos de autor Darko Vojinovic/Copyright 2022 The AP. All rights reserved
Por Jorge Liboreiro
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Las personas LGBTI en Europa se enfrentan a un entorno cada vez más tóxico y violento, asegura el informe.

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Los europeos que se identifican como LGBTI se enfrentan a un entorno cada vez más tóxico, violento e incluso mortal, a pesar de varias victorias legislativas logradas en el último año, según advierte un nuevo informe.

Los suicidios entre la población LGBTI han aumentado, los movimientos migratorios para huir de la represión se han intensificado y el espacio para la sociedad civil se ha reducido gradualmente en todo el continente, afirma el documento.

La situación de las personas trans ha pasado a ser especialmente preocupante a medida que la retórica de odio, la política polarizada y los argumentos falaces se han unido en un clima de inseguridad y hostilidad.

Mientras tanto, la educación se ha convertido en un "campo de batalla", ya que los avances en educación sexual se ven "cuestionados a un nivel fundamental" en países como Hungría, Serbia, Rusia, Italia y el Reino Unido.

Las conclusiones se recogen en el informe anual de ILGA-Europa, una ONG que engloba a más de 600 entidades de Europa y Asia Central.  Publicado este lunes por la mañana, el estudio muestra el aumento más pronunciado de la violencia contra las personas LGBTI desde que la organización comenzó a publicar su informe anual hace 12 años.

Las tendencias en 2022 presentan no sólo un marcado aumento en el número de ataques, sino especialmente en la gravedad y letalidad con que se llevaron a cabo, como los tiroteos de Bratislava y Oslo, donde se apunta a que los atacantes se dirigieron a propósito contra personas queer.

"Son ataques deliberados con el deseo de matar", ha afirmado Evelyne Paradis, directora ejecutiva de ILGA-Europa.

El informe no tiene en cuenta la tradicional división entre Occidente y Oriente, sino que señala con el dedo a una larga lista de países europeos en los que "aumentan" los delitos de odio contra las personas LGBTI: Francia, Hungría, Alemania, Montenegro, Islandia, Rumania, España, Turquía, Suiza y Rusia.

Los motivos de esta violencia son múltiples y varían de un país a otro, pero todos ellos se remontan a un patrón común: la retórica del odio. "Hay un aumento del discurso del odio, a menudo por parte de políticos, cargos electos, líderes de opinión y, me atrevería a decir, también por parte de los medios de comunicación", ha lamentado Paradis.

"El discurso del odio siempre tiene repercusiones. Siempre se traduce, en un momento u otro, en violencia física, porque contribuye a crear un clima en el que se permite la violencia física", ha apuntado la experta.

Aunque hay una nota positiva. El informe señala que este aumento de los delitos motivados por el odio ha llegado de la mano de un aumento exitoso de la persecución judicial, a medida que los tribunales europeos se vuelven más receptivos a este tipo de violencia.

Sin embargo, según Paradis, los procesos judiciales sólo llegan "después de los hechos" y poco tienen que ver con la prevención de la violencia en sí, que es tarea de los representantes electos y de las fuerzas del orden.

"Enorme represión"contra las personas trans

A lo largo del estudio, que abarca la evolución de la situación en los 54 países en los que están presentes las organizaciones afiliadas a ILGA-Europa, uno de los principales motivos de preocupación es la situación de las personas trans, que, según los informes, se enfrentan a una "enorme represión violenta" y a obstáculos jurídicos persistentes.

Las personas trans suelen solicitar el reconocimiento legal de su género sentido, que difiere del que se les asignó al nacer, mediante la expedición de un nuevo documento. Este proceso, conocido como reconocimiento de género, es distinto en toda Europa: algunos Estados ofrecen la autoidentificación para facilitar el cambio, mientras que otros exigen un diagnóstico médico de disforia de género, un requisito al que se oponen los activistas porque equipara la identidad trans a un trastorno mental.

A lo largo de los años, a medida que los derechos de las personas trans se han ido abriendo paso en las leyes, el debate se ha vuelto más encarnizado y la oposición más ruidosa, diluyendo la dimensión humana de las cuestiones en juego y poniendo en peligro la salud física y mental de las personas trans, ha afirmado Paradis.

"Las personas trans son un blanco fácil para los políticos de derechas, y lo son porque sigue prevaleciendo la incomprensión sobre cuáles son las realidades de las personas trans, cuál es la realidad de ser trans", ha asegurado Paradis.

"Ha sido muy difícil mantener debates civilizados en torno a leyes muy necesarias que realmente protejan a las personas, porque en medio de todo esto se está deshumanizando a la gente".

España y Finlandia son algunos de los países europeos que han aprobado recientemente leyes progresistas para reforzar los derechos de las personas trans, un esfuerzo que sólo ha llegado tras un duro debate.

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En el Reino Unido, donde los derechos de los transexuales suelen oponerse directamente a los de las mujeres, la cuestión se ha convertido en un tema de conversación aún más candente, adquiriendo las características de una guerra cultural.

El mes pasado, Westminster tomó la inusual medida de bloquear el nuevo proyecto de ley de reconocimiento de género de Escocia, basado en un sistema de autoidentificación, argumentando que podría tener un impacto perjudicial en las leyes de igualdad de todo el país. En respuesta, Holyrood calificó la medida de "ataque frontal" a su Parlamento, elegido democráticamente.

Sin embargo, a pesar de las tendencias negativas observadas a lo largo de 2022, el informe de ILGA-Europa destaca avances positivos en todo el continente, como las nuevas prohibiciones de las terapias de conversión y las intervenciones innecesarias en niños intersexuales, cuyos cuerpos no se ajustan a un binario estricto de hombre-mujer.

Además, según el estudio, en 2022 se legalizó el matrimonio entre personas del mismo sexo en Suiza y Eslovenia, una primicia en Europa del Este, y se produjeron notables avances en los derechos de paternidad y maternidad homosexuales en Finlandia, Dinamarca, Suecia, la República Checa, Lituania y España.

"Todos estos cambios positivos son posibles porque la gente sigue luchando y sigue decidida, a pesar de que el contexto no les está resultando más fácil", ha afirmado Paradis.

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"La comunidad sigue estando muy determinada y es capaz de generar cambios. Así que para mí, ese sigue siendo el rayo de esperanza".

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