Ucrania ha detectado debilidades en la defensa antiaérea de Rusia, incapaz de proteger un territorio tan extenso. Las fuerzas ucranianas aumentan el alcance y la intensidad de sus ataques contra infraestructuras petroleras y objetivos militares.
Las Fuerzas Armadas de Ucrania han detectado debilidades en el sistema de defensa antiaérea ruso y han incrementado la eficacia de sus ataques contra instalaciones petroleras y militares en territorio ruso, según el Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW), con sede en Estados Unidos, en un informe publicado el 26 de abril.
"Ucrania sigue lanzando ataques en el interior de Rusia, aprovechando la saturación de los sistemas de defensa aérea para dañar infraestructuras petroleras e instalaciones militares tanto en Rusia como en la Crimea ocupada", señalan los autores. A partir de datos satelitales, el ISW ha registrado al menos 10 ataques contra infraestructuras de petróleo y gas en todo el país en las últimas dos semanas (desde el 12 de abril).
Entre los casos más recientes figura un ataque contra una refinería en Yaroslavl. El domingo por la noche, la planta Slavneft-YANOS, la mayor del norte de Rusia, fue alcanzada por drones ucranianos, lo que provocó un incendio de gran magnitud. Según el Estado Mayor ucraniano, la instalación tiene una capacidad de refinado de unos 15 millones de toneladas anuales y produce gasolina, diésel y combustible de aviación. Canales OSINT informaron de daños en la principal unidad de procesamiento de crudo.
Esa misma noche también fue atacada la planta de Cherepovets de Apatit JSC, perteneciente al grupo PhosAgro, uno de los mayores productores europeos de fertilizantes y compuestos químicos. Varias fuentes informaron de una fuga de ácido sulfúrico.
Asimismo, fuerzas ucranianas lanzaron ataques contra la base naval rusa y el aeródromo de Belbek, en Sebastopol, ocupada. Según el SBU, fueron alcanzados grandes buques de desembarco de la Flota del Mar Negro (Yamal, Tapir y Filchenkov), el buque de reconocimiento Ivan Khurs, así como un caza MiG-31, un centro de entrenamiento y una sede de inteligencia electrónica.
En Tuapse, una oleada de ataques con drones contra la terminal petrolera local iniciada el 16 de abril provocó un grave impacto medioambiental. El incendio, que duró varios días, causó un vertido de productos petrolíferos y un fuerte deterioro de la calidad del aire. Las autoridades han retirado ya más de 3.000 metros cúbicos de tierra contaminada. Los residentes denuncian "lluvia de fuel" y dificultades respiratorias.
El alcance y la intensidad de los ataques aumentan
"Desde marzo de 2026, Ucrania ha incrementado de forma constante el alcance, volumen e intensidad de sus ataques contra infraestructuras petroleras y objetivos militares en territorio ruso y en zonas ocupadas", señala el informe.
El 25 de abril se registraron explosiones en la región de Cheliábinsk, a más de 1.800 kilómetros de la frontera. Ese mismo día, un dron ucraniano alcanzó Ekaterimburgo y dañó un edificio residencial de varias plantas. Se trata del primer ataque en la región de Sverdlovsk, situada a unos 2.000 kilómetros del frente. La planta militar Vector, presunto objetivo del ataque, se encuentra a apenas tres kilómetros del inmueble afectado.
Según el ISW, los sistemas de defensa aérea rusos tienen dificultades para proteger un territorio tan extenso frente al aumento de ataques en la retaguardia. El instituto considera que Ucrania seguirá ampliando el alcance y la eficacia de sus operaciones mediante el incremento de la producción de drones.