Por primera vez, una mujer al frente de la Iglesia anglicana es recibida en el Vaticano. Sarah Mullally inicia una peregrinación de cuatro días en Roma junto al Papa León XIV.
"Estamos llamados a predicar el Evangelio con renovada claridad. Frente a la violencia inhumana, la profunda división y el cambio social, debemos contar una historia de esperanza".
Con estas palabras se dirigió la arzobispa de Canterbury, Sarah Mullally, al Papa León XIV durante una visita al Vaticano en la que ambos subrayaron la necesidad de tender puentes y superar las diferencias para ser testigos de paz.
Primer encuentro en 60 años
El encuentro entre el Sumo Pontífice y la máxima autoridad religiosa de la Iglesia anglicana, que tuvo lugar el pasado 25 de marzo, es la primera reunión oficial en el Vaticano en 60 años. La anterior se remonta a 1966, cuando Pablo VI recibió al arzobispo Michael Ramsey. También es la primera vez que una mujer en este cargo es recibida en la Santa Sede.
Mullally, según informa 'Vatican News', "fue a rezar a la tumba de San Pablo en la basílica de San Pablo Extramuros, en Roma, lugar donde se firmó la Declaración Conjunta de la Iglesia católica y la Comunión anglicana".
A continuación, ambas autoridades religiosas subrayaron la importancia de unas relaciones más estrechas, centradas en el rechazo de la guerra. "Sería un escándalo no esforzarnos por superar nuestras diferencias, por insalvables que parezcan", dijo León XIV.
El Papa, cuyo nombre civil es Robert Prevost, subrayó la importancia de buscar una paz "desarmada", ya que "Cristo siempre ha respondido a la violencia y a la agresión de manera desarmada, invitándonos a hacer lo mismo".
Para la arzobispa de Canterbury, la visita a Roma forma parte de una peregrinación de cuatro días, que incluye encuentros con responsables del Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, una visita a los Museos Vaticanos y a las basílicas de San Juan de Letrán y Santa María la Mayor.
También participó monseñor Richard Moth, arzobispo católico de Westminster, quien subrayó el deseo de unidad entre las Iglesias. "Las divisiones entre los cristianos debilitan nuestra capacidad de ser pacificadores eficaces. Si queremos que el mundo se tome en serio nuestra predicación, debemos ser constantes en nuestras oraciones y en nuestros esfuerzos por eliminar cualquier obstáculo que dificulte la proclamación del Evangelio", afirmó.
Mullally: "Trabajar juntos por el bien común"
Mullally, por su parte, afirmó que las Iglesias deben comprometerse a recordar "que toda vida humana tiene un valor infinito porque somos hijos de Dios; que la familia humana está llamada a vivir como hermanos; que debemos trabajar juntos por el bien común; que los más pobres son los más cercanos al corazón de Dios; y que las fuerzas de la muerte son vencidas por la vida resucitada de Cristo".
A continuación, la arzobispa agradeció a León XIV su reciente viaje a África, calificándolo de "lleno de vida y alegría". "El mundo necesita este mensaje en este momento".
La propia Mullally realizará un viaje misionero a Ghana y Camerún el próximo mes de julio, para estar cerca de su prójimo "en el sufrimiento y la tristeza, pero también en la curación y la alegría".
Por último, la líder anglicana se mostró "agradecida de que podamos unirnos en oración esta mañana. En los próximos años, permaneceré unida a vosotros en la oración por la paz en nuestro mundo, por la justicia y para que cada persona pueda descubrir la plenitud de vida que Dios ofrece".