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Portugal pierde cada temporada a casi la mitad de sus socorristas

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Por Diana Rosa Rodrigues
Publicado última actualización
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La Federación Portuguesa de Socorristas alerta del escaso número de profesionales que vigilan las playas, una profesión poco atractiva, con alta rotación y sin una estrategia nacional.

¿Están seguras las playas portuguesas y quienes se bañan en ellas? "Esa es una pregunta a la que nadie va a saber responder", afirma a 'Euronews' Alexandre Tadeia, presidente de la Federación Portuguesa de Nadadores Salvavidas (FEPONS).

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La temporada de baño comenzó a principios de mes en varios municipios, pero es posible que no haya socorristas suficientes para todas las playas portuguesas y los que hay son en su inmensa mayoría jóvenes estudiantes, muchos de ellos trabajando horas extraordinarias.

"Si cada socorrista en Portugal trabajara únicamente 40 horas semanales, necesitaríamos en torno a 6.000, 6.500 socorristas. Tenemos cerca de 5.000 y, de esos cinco mil, no todos van a trabajar. Yo diría que trabajarán aproximadamente dos tercios", explica Alexandre Tadeia. "Tenemos trabajando la mitad de socorristas de los que deberíamos tener".

Entre los distintos problemas que afectan a la profesión, Alexandre Tadeia destaca la dificultad para retener a los profesionales. Datos de la Autoridad Marítima Nacional, citados por el 'Jornal de Notícias', apuntan a una reducción de 265 socorristas certificados en dos años, un cálculo que resulta de restar el número de vigilantes de 2024 a los de este año. Para FEPONS, el problema es aún mayor.

"Aunque tenemos a más de 5.000 personas formadas, nunca sabemos cuántas van a querer trabajar como socorristas. Lo que sí sabemos, a través del estudio que publicamos en 2020,es que cada año el 49% de los socorristas no quiere volver a trabajar al año siguiente. Eso significa que perdemos aproximadamente a la mitad", subraya.

El problema no está en la formación. Según Alexandre Tadeia, pese al número de personas que cada año termina el curso, muchos abandonan la profesión al dejar de renovar la certificación, que debe actualizarse cada tres años.

"En un año formamos alrededor de 1.500 socorristas. Pero si miramos cuantas personas han renovado la certificación este año, quizá ni siquiera la mitad", señala. "Podemos afirmar que perdemos, en una cifra muy aproximada, al menos a mil socorristas. Si todos los años formamos a 1.500 y seguimos siempre en los mismos números".

"Hay concursos públicos para ver quién ofrece menos por vigilar playas"

A las dificultades para retener profesionales contribuyen las condiciones de trabajo, los bajos salarios y las cláusulas contractuales, además de que se trata de una profesión estacional, asociada casi en exclusiva al verano, algo que para el presidente de FEPONS es una "falsa verdad".

"En Portugal tenemos 700 piscinas de uso público que necesitan, cada una, al menos a dos socorristas", explica. "Estamos hablando de unos 1.500 profesionales que podrían tener trabajo todo el año".

En un país bañado por el océano Atlántico, con una extensa franja costera y un clima típicamente templado, muchas playas se utilizan prácticamente durante todo el año. "Hay muchas playas en Portugal que tienen uso durante los doce meses y todos los concesionarios saben que en esta o aquella playa tenemos todo el año surfistas, pescadores, gente haciendo deporte, de todo", añade.

A pesar de estas necesidades, la realidad es otra y, aunque existen, son pocos los dispositivos que funcionan de forma permanente. "Tenemos, de hecho aún pocas, pero algunos ayuntamientos del país ya cuentan con dispositivos durante todo el año. Estos servicios permiten retener a los buenos profesionales, no solo a los mejores, sino también a quienes quieren trabajar todo el año como socorristas".

Para Alexandre Tadeia, el problema viene de arriba: "no estamos logrando convencer a los políticos portugueses de que cambien y creen una estrategia nacional para esta profesión".

Falta una estrategia, faltan salarios atractivos y faltan condiciones especiales de acceso para los jóvenes, la principal fuerza motora de la profesión. "Falta una modalidad de contratación específica que no tenga impacto en las becas, las prestaciones y las ayudas sociales" de estas personas.

"Un contrato de trabajo con cotizaciones a la Seguridad Social hará que el estudiante pierda el bono, las becas de estudio y el acceso a las ayudas para el primer empleo".

Según FEPONS, en un ámbito de interés humanitario imperan actualmente la iniciativa privada y la lógica comercial.

"En el ámbito de la asistencia a los bañistas todavía hay concursos públicos para ver quién ofrece menos por vigilar playas. Es una visión comercial de un área humanitaria, algo completamente surrealista", lamenta Alexandre Tadeia.

"Cuando vamos a la playa lo que queremos es seguridad. Queremos tener allí a personas formadas, bien coordinadas, bien equipadas, motivadas y que no tengan que hacer muchas horas extraordinarias".

Una estrategia nacional para una profesión necesaria todo el año

"Todavía no existe algo que es fundamental, que haya una carrera específica en la administración pública. Eso sería muy importante", explica a Euronews Alexandre Tadeia.

Según explica FEPONS, no existe una carrera específica de socorrista en la función pública. Quienes trabajan en este sector están encuadrados como asistentes operativos, la categoría más baja de la administración, pese a tener una formación específica y exigente, tomar decisiones que afectan a la vida y la muerte y estar sometidos a condiciones físicas y emocionales muy duras.

"Hay que crear algo especial, porque esta profesión tiene un impacto directo en la vida y la muerte de las personas. O la tratamos como tal o seguimos pensando que es un ámbito comercial, quedando a merced de los concesionarios y de las exigencias del mercado laboral privado".

La temporada de baño en Portugal transcurre oficialmente del 15 de abril al 31 de octubre, según el municipio. La temporada alta comienza a partir del uno de junio**.**

Según la Agencia Portuguesa del Ambiente (APA), en Portugal se han identificado 671 aguas de baño, de las que 523 están en el continente, 88 en la Región Autónoma de Azores y 60 en la Región Autónoma de Madeira. Se ha puesto a disposición un panel informativo en el que se pueden consultar los perfiles de cada playa y la información sobre la calidad del agua.

La APA recuerda además que la "seguridad depende en primer lugar de cada uno de los bañistas**"**. Estos deben "atender a la información y a la señalización existente en las playas", así como "seguir siempre las instrucciones de los socorristas".

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