La Armada española ha iniciado los trabajos técnicos previos a la instalación de una barrera de boyas en la frontera marítima de Ceuta, después de que el presidente del Gobierno Sánchez, anunciara este viernes que el Ejecutivo recurrirá a esta medida mientras estudia una reforma de la Ley.
La institución española ya está recabando información técnica entre las unidades de buceo con experiencia en la instalación y el manejo de sistemas flotantes, boyas de señalización, de seguimiento o de marcaje de objetos, con el fin de garantizar la seguridad en superficie durante el eventual despliegue.
Las consultas se dirigen, en concreto, al Centro de Buceo de la Armada, ubicado en la Estación Naval de La Algameca, en Cartagena, y dependiente del Almirante de Acción Marítima. Este centro es la unidad de referencia en operaciones subacuáticas y trabajos técnicos bajo el agua, por lo que cuenta con el conocimiento necesario para asesorar sobre una infraestructura de estas características.
A esto se suma el Mando de las Unidades de la Fuerza de Acción Marítima en Cádiz, del que depende la Unidad de Buceo de Cádiz, responsable del apoyo a las operaciones marítimas en el entorno de Ceuta y Melilla.
Esta unidad podría intervenir tanto en la instalación como en el mantenimiento de la barrera si finalmente se ejecuta. Desde el Ministerio del Interior apuntan, no obstante, que podría ser la Guardia Civil quien acabe asumiendo la misión, mientras que la actuación general será coordinada por Salvamento Marítimo con el apoyo de la Armada y el propio instituto armado.
Una respuesta que Sánchez califica de coyuntural
El anuncio lo realizó Pedro Sánchez este viernes durante su visita a Ceuta, donde explicó que el despliegue de boyas responde a una situación "coyuntural" ante la llegada masiva de migrantes desde Marruecos, que en los últimos días ha superado, según cifras del Ministerio del Interior, las 50.000 personas.
El objetivo, señaló, es crear una barrera de contención visible que facilite la aplicación de la sentencia del Tribunal Supremo del pasado 8 de julio, que determinó que la Ley de Extranjería no permite las llamadas devoluciones en caliente cuando los migrantes son interceptados a nado, al no existir en el mar un elemento de contención física equivalente al de la frontera terrestre.
El jefe del Ejecutivo se mostró abierto a estudiar una reforma de la Ley de Extranjería para que las repatriaciones en frontera puedan realizarse, en sus palabras, de la manera más eficiente posible.
Evitó cargar la responsabilidad de la crisis sobre Marruecos y sostuvo que las autoridades del país vecino colaboran para agilizar el retorno de sus ciudadanos, a quienes atribuyó, junto a las mafias de tráfico de personas, la lectura interesada de la sentencia que habría propiciado el aumento de las llegadas.
La ministra de Defensa, Margarita Robles, subrayó que el Ejército estará para apoyar en todo momento a la ciudadanía de Ceuta, también en labores humanitarias. Recordó que los sucesos de 2021 dejaron muertos y heridos y remarcó que lo más importante es velar por la seguridad de las personas.
Destacó igualmente que todos los militares destinados en la ciudad están para prestar ayuda a la población y defender su integridad territorial ante lo que describió como un ataque tras la llegada masiva de migrantes.
Robles advirtió a las mafias de que se aplicará la legalidad española y de que habrá devoluciones a Marruecos, en línea con lo garantizado por Sánchez, y confirmó que se instalarán elementos de contención en el mar, como las boyas, para dar cumplimiento a la sentencia del Supremo.
Tipos de boyas que podrían instalarse en Ceuta
Aunque el Gobierno no ha detallado aún el modelo exacto que se instalará en el espigón del Tarajal, el sector marítimo cuenta con varios tipos de boyas que encajan con las funciones de señalización, marcaje y contención que baraja la Armada. Estas son las principales categorías:
Boyas de señalización marítima. Son las más habituales para delimitar zonas de navegación o límites en el agua. Suelen ser de plástico o acero, con colores muy visibles, como el naranja o el amarillo, y pueden llevar luces o reflectores para garantizar su localización de día y de noche. Su función principal es marcar un límite claro, algo que encaja con el objetivo de crear una frontera visual en el mar.
Boyas de contención o barrera. Se emplean normalmente para delimitar zonas de baño, contener vertidos o restringir el paso de embarcaciones. Van ancladas al fondo marino y unidas entre sí mediante cabos o cadenas, formando una línea continua. Este es el modelo que más se ajustaría a la idea de crear un elemento físico similar a un espigón, tal y como exige la sentencia del Tribunal Supremo para poder aplicar las devoluciones en caliente.
Boyas de seguimiento o marcaje (GPS). Incorporan tecnología de geolocalización y transmiten su posición en tiempo real. Se usan habitualmente para monitorizar corrientes, embarcaciones o equipos sumergidos. Su utilidad en este caso sería complementaria, permitiendo a la Armada y a Salvamento Marítimo controlar el estado y la posición exacta de la barrera una vez instalada.
Boyas oceanográficas o de vigilancia. Están equipadas con sensores y, en algunos casos, con cámaras o sistemas de detección de movimiento. No son las más habituales en dispositivos de contención fronteriza, pero podrían servir de apoyo para vigilar los intentos de cruce en las zonas más próximas a la línea de boyas.
Boyas de amarre modificadas. Se trata de estructuras más robustas, pensadas originalmente para fondear embarcaciones de mayor calado. Su resistencia las hace aptas para condiciones de mar más exigentes, aunque su despliegue e instalación resulta más complejo y costoso que el de las boyas de señalización convencionales.
A la espera de una eventual reforma legal, la barrera de boyas se perfila como la principal medida inmediata del Gobierno para reforzar el control de la frontera marítima de Ceuta y evitar situaciones de inmigración irregular masiva como la sufrida la última semana de julio y que ha tenido consecuencias en toda Europa.