Reino Unido compartirá con Ucrania información técnica sobre el misil de crucero SCALP, lo que permitirá a Kiev avanzar hacia la producción nacional de este arma de largo alcance. Ucrania también espera el visto bueno de Estados Unidos para fabricar interceptores Patriot.
Ucrania ha dado un paso más hacia la producción en su propio territorio de misiles de crucero SCALP después de que Reino Unido aceptara facilitar información sobre los componentes fabricados en el país de esta arma franco-británica.
- La decisión abre la puerta a que los misiles se ensamblen en Ucrania, tras meses de negociaciones entre Kiev y París sobre licencias y producción local.
Luke Pollard, ministro británico de Preparación de Defensa e Industria, afirmó que el paso debería reforzar las capacidades defensivas de Ucrania.
Elmisil de crucerolanzado desde el aire, conocido como SCALP en Francia y Storm Shadow en el Reino Unido, tiene un alcance de más de 250 kilómetros y está diseñado para ataques de precisión contra objetivos fijos previamente seleccionados.
Ucrania ya ha empleado estos misiles contra objetivos militares e infraestructuras rusas, incluidos puestos de mando e instalaciones de la industria de defensa en territorio ucraniano ocupado y dentro de Rusia.
El Reino Unido se convirtió en 2023 en el primer país en suministrar a Ucrania misiles de crucero de largo alcance. Tres años después, la transferencia de tecnología supone un nuevo giro en el apoyo occidental, ya que los gobiernos pasan de entregar armas terminadas a ayudar a Ucrania a fabricar sus propios sistemas sofisticados.
El anuncio llegó coincidiendo con la reunión en Kiev de la Coalición de los Voluntarios, donde la protección de Ucrania frente a los ataques rusos con misiles ocupó un lugar destacado en la agenda.
En una declaración conjunta, los aliados condenaron los "ataques sistemáticos y crecientes contra las ciudades de Ucrania, su infraestructura crítica y la población civil" y se comprometieron a reforzar las defensas aéreas del país "como cuestión de máxima urgencia".
Los dirigentes reunidos también se comprometieron a compartir tecnologías relevantes, incluso a través de la Coalición Antimisiles Balísticos, mientras Ucrania se prepara para otro invierno de ataques rusos contra sus ciudades y su red energética.
La necesidad militar más urgente de Ucrania siguen siendo las defensas frente a misiles balísticos, para lo cual depende de manera crítica de los sistemas Patriot y de los interceptores PAC-3 fabricados en Estados Unidos.
Kiev lleva meses presionando a Washington no solo para obtener misiles interceptores adicionales, sino también para conseguir permiso para producirlos en su propio territorio, lo que proporcionaría a Ucrania un suministro más fiable a largo plazo.
El presidente estadounidense Donald Trump había parecido dar luz verde a la idea en un primer momento. En la cumbre de la OTAN a comienzos de julio, Trump afirmó que Washington concedería a Ucrania una licencia para producir los interceptores.
Pero tres semanas después señaló que aún no se había tomado una decisión definitiva y describió la transferencia de esa tecnología como un paso de gran calado.
Posteriormente, el embajador estadounidense ante la OTAN, Matthew Whitaker, aseguró que era poco probable alcanzar antes del invierno un acuerdo de producción a largo plazo y subrayó que la tecnología PAC-3 sigue sometida a un estricto control bajo las normas de exportación de Estados Unidos.
Las señales contradictorias llegan en un momento en que Ucrania se queda sin interceptores Patriot, en medio de una campaña rusa cada vez más intensa con misiles balísticos y ante los ataques esperados contra la red energética del país durante el invierno.