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¿Sirven los controles de edad en las tiendas de apps para proteger a los menores?

ARCHIVO - Foto de archivo del 19 de marzo de 2018 que muestra la aplicación App Store de Apple en Baltimore.
ARCHIVO - Foto de archivo del 19 de marzo de 2018 que muestra la aplicación App Store de Apple en Baltimore. Derechos de autor  AP Photo/Patrick Semansky, File
Derechos de autor AP Photo/Patrick Semansky, File
Por Anna Desmarais
Publicado Ultima actualización
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Los menores pueden saltarse los controles de edad con facilidad: desde restablecer el móvil a los ajustes de fábrica hasta usar tiendas de aplicaciones alternativas o acceder a redes sociales desde un ordenador.

Mientras Europa debate si debe restringir el acceso de los menores a las redes sociales, las grandes tecnológicas ponen sobre la mesa una propuesta: que sean las tiendas de aplicaciones las que asuman el control.

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Meta defiende que los padres deberían tener la opción de aprobar o rechazar las solicitudes de sus hijos para descargar aplicaciones de redes sociales y que, en ese proceso, se verifique la edad. En opinión de Snap Inc., la verificación a través de las tiendas de aplicaciones proporcionaría "señales de edad más coherentes" desde el dispositivo, lo que ayudaría a mantener fuera de estas apps a los usuarios menores de edad.

Pero este enfoque por sí solo se queda corto a la hora de crear un entorno en línea más seguro, señalan expertos a 'Euronews Next'. "El control parental da la impresión de que se tiene el control, pero no aborda los problemas sistémicos ni las funciones adictivas", explicó Simeon Debrouwer, asesor de políticas en European Digital Rights.

Los límites del control desde las tiendas de aplicaciones

Aunque existen muchas tiendas de aplicaciones, dos dominan el mercado mundial: la App Store de Apple y la Play Store de Google. Ambas ofrecen ya herramientas de control parental.

La función 'Ask to Buy' de Apple avisa a uno de los progenitores cuando un menor intenta descargar o comprar una aplicación, lo que les permite aprobar o rechazar la petición. Los padres también pueden crear una cuenta infantil que comparta el rango de edad con las apps para activar las protecciones integradas o fijar restricciones de contenido por edad para que las aplicaciones para adultos o para mayores de 13 años ni siquiera aparezcan.

Family Link de Google permite fijar límites de tiempo de uso de la pantalla, aplicar filtros de contenido en el buscador y en YouTube, y también seguir la ubicación del menor a través del móvil. Sin embargo, en este modelo la autoridad de los padres se detiene en gran medida en el botón de descarga, señala Serge Egelman, director de investigación en la Universidad de California en Berkeley.

"Una vez que se aprueba la descarga de la aplicación, la mayoría de los controles parentales termina; hay pocas formas de controlar lo que ocurre dentro de la app", apuntó. Añadió que muchos padres no saben utilizar bien estas herramientas y pueden acabar autorizando por error aplicaciones que no deberían.

Las restricciones a través de las tiendas de aplicaciones cargan aún más responsabilidad sobre los padres, que a menudo dependen de sus hijos para resolver dudas tecnológicas, según Ekaterina Hertog, profesora asociada de IA en el Oxford Internet Institute.

"Estas restricciones tienen que funcionar para familias en situaciones muy diferentes, para padres que están más o menos disponibles para sus hijos y que se sienten más o menos seguros en internet", señaló.

Muchas maneras de saltarse las normas

Los menores pueden encontrar sus propios atajos, por ejemplo, aprobar una solicitud de descarga directamente desde el móvil de uno de los padres sin permiso o eludir por completo los controles. "El más conocido consiste simplemente en restablecer el teléfono a los ajustes de fábrica", explicó Debrouwer.

"Solo hay que mantener pulsado el botón durante un rato y, cuando se vuelve a la pantalla de configuración, se configura el teléfono sin control parental".

Los niños con más conocimientos tecnológicos pueden ir más lejos e instalar tras el reseteo un sistema operativo diferente, uno que no dependa del software de Apple o Google, añadió Debrouwer. Eso les daría un acceso más sencillo a tiendas alternativas como F-Droid, que aloja aplicaciones gratuitas y de código abierto.

"En teoría, el menor podría instalar la aplicación que quiera desde otra tienda", dijo Debrouwer. "Estos sistemas operativos alternativos no son peligrosos ni malos, son normales, pero ni siquiera hace falta recurrir a ellos si se quiere sortear el control parental".

Las restricciones de edad en las tiendas de aplicaciones tampoco resuelven si los menores pueden acceder a las redes sociales desde un ordenador de sobremesa.​ Para saber si las restricciones de edad funcionarían a través de las tiendas de aplicaciones, "lo malo está en los detalles", advirtió Hertog.

"Aún no se ha hablado de cómo se llevaría a cabo la verificación de edad, si sería a través de imágenes o haciendo que la gente se escanee la cara para demostrar que tiene más de una determinada edad", dijo, y señaló que los menores podrían crear imágenes falsas para sortear las restricciones.

¿Puede Europa hacer algo así?

Varios estados de Estados Unidos, como Utah, Luisiana, California y Texas, han aprobado o estudian leyes de "responsabilidad de las tiendas de aplicaciones" que obligarían a estas tiendas a verificar la edad de los usuarios menores de 18 años. La ley de Texas fue suspendida por un juez federal por dudas relacionadas con la libertad de expresión.​

A nivel federal, un proyecto de Ley de Responsabilidad de las Tiendas de Aplicaciones, que podría obligar a los proveedores de estas tiendas a verificar la edad de los usuarios cuando abran sus cuentas, está siendo examinado por una comisión del Senado estadounidense.​

En la Unión Europea, sin embargo, los reguladores carecen de base jurídica para regular directamente a las tiendas de aplicaciones, señaló Debrouwer. Antes de que termine 2026 entrará en vigor la Ley de Equidad Digital de la UE ('Digital Fairness Act', DFA), que pretende "reforzar el nivel de protección de los consumidores en línea" abordando funciones de diseño perjudiciales en las plataformas digitales.

Debrouwer afirmó que los reguladores pueden aplicar de forma estricta la futura DFA y la legislación ya vigente, como la Ley de Servicios Digitales (DSA), el marco para los servicios en línea, para reducir los riesgos sin necesidad de recurrir a vetos o restricciones totales al uso de redes sociales por parte de menores.

Añadió que los gobiernos deben replantearse qué entienden por éxito, dejando de fijarse en cuántos menores se mantienen alejados de estas plataformas y centrándose más bien en cómo mejorarlas para toda la población.

"Prohibir la entrada de los menores en estos espacios en lugar de hacer que sean seguros para ellos y para los demás equivale, en la práctica, a liberar a las plataformas de responsabilidad por el daño que causan", concluyó.

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