En el Día de Internet Seguro, organizaciones como Save the Children y Unicef proponen alternativas al veto de las redes sociales para menores de 16 años. Fomentar la autorregulación, establecer rutinas sin pantallas y enseñar el funcionamiento de la IA son claves para las familias.
Mientras los países debaten si prohíben por completo las cuentas en redes sociales para menores de 16 años, las organizaciones de defensa de la infancia y las empresas tecnológicas plantean formas de mantenerles a salvo sin desconectarles de las aplicaciones que más les gustan.
Desde los controles parentales hasta las rutinas sin pantallas y la comprensión de cómo funciona la inteligencia artificial (IA), hay medidas prácticas que las familias pueden adoptar para proteger a sus hijos en internet.
Establecer rutinas sin pantallas
La mayoría de las grandes plataformas de redes sociales, como Instagram, TikTok y YouTube, ya ofrecen controles parentales para gestionar el tiempo que los menores pasan conectados.
En TikTok, los padres pueden fijar límites diarios de tiempo de pantalla, mientras que YouTube permite programar notificaciones y recordatorios como 'haz una pausa' u 'hora de ir a la cama'.
Sin embargo, la Comisión Europea ha advertido de que estas funciones, sobre todo en TikTok, pueden no ser suficientes por sí solas para limitar de forma efectiva el tiempo que los menores pasan en línea.
Se anima a los padres a ir un paso más allá y ayudar a sus hijos a desarrollar su propia autorregulación del tiempo en internet mediante rutinas estables, aconseja la organización no gubernamental británica Save the Children.
Save the Children anima a establecer momentos sin tecnología, como cenas sin móviles o tiempo al aire libre, porque pueden reducir el estrés de los adolescentes y los problemas de sueño.
Los padres también deberían revisar la configuración de privacidad tanto del dispositivo del menor como de sus cuentas en redes sociales, de modo que se reduzca al mínimo la recopilación de datos, según Unicef.
También es fundamental dar ejemplo con un comportamiento positivo en internet, para que los menores sepan cómo interactuar con respeto y evitar contenidos poco éticos o dañinos, añadió el organismo de la ONU para la infancia.
Aprender sobre la IA
Los padres deberían explicar a sus hijos cómo funcionan los algoritmos, cómo reconocer la desinformación y cómo se diseña el contenido para captar su atención, señala Save the Children.
OpenAI, la empresa detrás de ChatGPT, propone enseñar a los menores a utilizar la IA como una aliada y no como un sustituto de sus propias ideas o experiencias. "La IA es muy buena generando ideas, pero no tiene tu experiencia vital, tus relaciones ni todo el contexto", señala una de sus guías.
Los adolescentes deberían verificar lo que les ofrece la IA contrastando las respuestas que les da ChatGPT con páginas web de confianza, añadió OpenAI. La compañía añade que los menores deben aprender a reflexionar sobre las fuentes en las que se basa ChatGPT para elaborar sus respuestas.
Los padres también pueden explorar las páginas y aplicaciones que utilizan sus hijos para identificar dónde aparece contenido generado por IA, según la organización benéfica británica National Society for the Prevention of Cruelty to Children (NSPCC).
Enseñar a los hijos a reconocer el contenido dañino
Los menores necesitan aprender a identificar cómo es el contenido dañino y a pedir ayuda si se encuentran con él, según Save the Children. Entre los riesgos en línea para los jóvenes figuran el contacto no deseado con desconocidos, la exposición a material inapropiado o perturbador, la presión por una imagen corporal distorsionada y la búsqueda compulsiva de interacciones y comentarios, advierte la NSPCC.
La organización recomienda enseñar a los adolescentes a utilizar las herramientas de bloqueo y denuncia y animarles a contar lo ocurrido a un adulto de confianza cuando vivan algo dañino en internet.
Para favorecer una comunicación abierta, los padres deberían mantener conversaciones informales periódicas sobre las experiencias digitales de sus hijos, incluso si ellos no se sienten cómodos iniciando estas charlas.
La NSPCC sugiere plantear con regularidad preguntas como "¿Has visto algo en internet que te haya incomodado?" o "¿Con quién chateas en internet?" para que los menores se sientan acompañados.