El plan piloto que elaboró un comité de expertos del Gobierno en 2024 ya está listo y, de confirmarse su uso, utilizará este tipo de herramientas biométricas tras solicitar un dato preeliminar del usuario. Pero, ¿será capaz de impedir que los menores de 16 años utilicen las redes?
El Gobierno de España tiene preparada una herramienta digital de reconocimiento facial para verificar la edad e identidad de los internautas, una vez pase por el Congreso y se instaure en el BOE el anuncio que ha realizado Pedro Sánchez para regularizar las plataformas y redes sociales del país ibérico.
El germen de la idea proviene de un comité de expertos que convocó el Ministerio de Juventud e Infancia, entre marzo y octubre de 2024, para crear de entornos digitales seguros. En colaboración con la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD), varios integrantes del comité desarrollaron un proyecto piloto para utilizar tecnología de reconocimiento facial, con el objetivo de identificar si el rostro mostrado por el usuario corresponde a su documento de identidad y a la edad legal que se requerirá, en caso de aprobarse la ley. 'Euronews' ha tratado de ponerse en contacto con la AEPD sin éxito.
Fernando Suárez, presidente del Consejo General de la Ingeniería Informática y del Instituto Internacional de Tecnología y Derecho Digital, fue integrante de uno de los subcomités que establecieron esta solución que el Gobierno aún debe confirmar. Pero el piloto, asegura Suárez, ya está probado y listo para ponerse en marcha.
"Lo que hemos propuesto es una prueba de vida mediante vídeo, contrastando la imagen de la persona que accede con la imagen del documento. Por ejemplo, en nuestro caso el Documento Nacional de Identidad (DNI) o pasaporte", confirma este profesor universitario, que actualmente imparte clases en los campus de Vigo y Coruña.
"Ni una foto puede suplantarme ni puede utilizar el teléfono un tercero", añade Suárez. "Si en mi dispositivo móvil tengo mi fecha de nacimiento, cuando me voy a conectar a ese servicio acredito ser yo con esa biometría y mi edad. Por lo tanto, ninguna otra persona que accediese a mi teléfono podría utilizar mi fecha de nacimiento".
¿Qué herramientas biométricas se utilizan ya en España?
El uso de la biometría está fuertemente restringido por la legislación española y europea. La AEPD solo permite su uso en lugares públicos con fines de seguridad o interés público, sin posibilidad de comercializar los datos obtenidos y solo para recopilar aquellos considerados como imprescindibles por las autoridades.
El uso masivo de esta tecnología, por tanto, cambiaría el paradigma del uso de la tecnología de reconocimiento facial en España, con la posibilidad de tener que modificar la legislación vigente al respecto, recogida en el Régimen General de Protección de Datos (RGPD) y la Ley Orgánica 3/2018. La biometría sí que está contemplada, siempre que se respeten los supuestos contemplados en ambas leyes.
En el día a día de los ciudadanos, muchos móviles (como los iPhone de Apple) ya contemplan herramientas biométricas para introducir contraseñas, realizar pagos o desbloquear el propio dispositivo. Iberia probó a utilizar el reconocimiento facial en alguna de sus rutas, como el puente aéreo Madrid-Barcelona, en 2024, bajo la autorización de Aena, el operador público de aeropuertos y helipuertos de España.
Pero aquella innovación no acabó bien. En noviembre de 2025, la AEPD multó a Aena con más de 10 millones de euros por desplegar el reconocimiento facial vulnerando el artículo 35 del RGPD, es decir, por no haber hecho previamente una evaluación de impacto válida que, entre otras cuestiones, examinase la necesidad, idoneidad y proporcionalidad de la medida. El uso biométrico en los aeropuertos quedó suspendido temporalmente.
¿Servirá la medida para alejar a los menores de las redes sociales?
Chats en videojuegos -también utilizados por criminales- para comunicarse, apps que queden fuera del control gubernamental, VPNs... e incluso, como relata la periodista especializada en tecnología Delia Rodríguez en 'El País' en un ejemplo muy ilustrativo, el uso de una página editable de Wikipedia sobre minerales como un portal de chateo alternativo para toda una clase de Primaria de un colegio de La Rioja.
Si tiene tiempo y ganas, cualquier Estado lo tiene muy difícil para restringir a un niño o adolescente su acceso a internet. O, tal y como lo describe sucintamente Fernando Suárez, "poner puertas al campo es muy complicado".
Hervé Lambert trabaja en Panda Security, una empresa española de seguridad informática, como enlace entre sus clientes y compañías asociadas. Este especialista cree que la medida puede ayudar, pero concuerda en que quien quiera va a saltársela. "El hecho de poner un control va a hacer que muchos niños se lo piensen mucho. Pero el que lo quiera hacer va a buscar la alternativa para hacerlo. Y las hay, y muchísimas".
Lambert ejemplifica esto con sus hijos, de los que asegura que son capaces de instalarse una VPN (una red privada virtual que, a grandes rasgos, te deslocaliza de tu ubicación presente) sin ningún tipo de problema. Muchos viajeros occidentales, por ejemplo, hacen uso de la misma para viajar a países con restricciones o censura en internet, como China, o para ver series o películas que no se han estrenado aún en su país.
El informático también alerta contra el uso de sistemas cerrados: aplicaciones donde solo pueden acceder personas que para los administradores son confiables. "Hablamos de aplicaciones hechas a medida", explica, "y de personas o niños con muy pocos conocimientos tecnológicos utilizando herramientas que están a su disposición para hacerlo. Es muy fácil y, de hecho, estamos viendo que para el mal se está haciendo muchísimo. Y te voy a dar un ejemplo: pedófilos, que utilizan chats de sistemas que no tienen nada que ver con eso", advierte Lambert.
Reino Unido ya ha comprobado esta paradoja -prohibir cierra una puerta, pero abre muchas ventanas- cuando trató de restringir el uso del porno para menores de 18 años con la Online Safety Act. Aunque el tráfico de páginas como Pornhub cayó en un 77%, tras la medida, las descargas de Proton VPN, una popular app suiza para realizar este tipo de 'saltos', aumentaron un 1.800% por parte de los británicos. Además, la pornografía ya no se almacena solamente en webs especializadas, sino que campa a sus anchas por canales de Telegram o vídeos en X (el antiguo Twitter) muy difíciles de capar.
Los expertos piden una educación integral más allá de prohibir
Elena Martínez es directora de la ONG Empantallados, dedicada a impulsar la educación digital en los centros educativos y en sus actores principales: padres, profesores y alumnos. Martínez apoya lo que califica como una 'barrera de entrada', pero admite la dificultad del resto del proceso."Por lo que sabemos, es muy complicado de implementar de una manera real".
Esta especialista cree que el anuncio ha sido bien recibido en los centros (e incluso en la polarizada arena política española, el Partido Popular ha anunciado que ofrecerá sus votos al Gobierno para aprobar la medida en el Congreso), pero considera que los padres deben corresponsabilizarse más de la educación digital de sus hijos, y advierte contra la falsa sensación de seguridad que puede suponer esta prohibición.
Además de regular el acceso a los menores, Sánchez planteó en su anuncio sancionar a las plataformas por difundir o fomentar discursos de odio; perseguir legalmente a los directivos para que se hagan responsables de las infracciones en sus plataformas; criminalizar delitos como los 'deepfakes' o tipificar la manipulación de algoritmos.
Este último punto preocupa a Martínez. "El algoritmo de Tiktok crea una espiral que te encierra en una serie de contenidos", explica, ejemplificándolo con menores que sufren trastornos de la alimentación, como la anorexia, o a quienes simplemente les preocupe su físico más de lo que sería saludable. "El algoritmo puede detectar en cinco pasos que esos niños sufren este problema y mostrarle vídeos de cómo adelgazar en 15 días".
Los profesores, apunta, están especialmente preocupados por la falta de atención que generan estos dispositivos. "A muchos les cuesta poner límites y saber decir 'hasta aquí', me pongo a estudiar. El propio diseño de las plataformas está hecho para atraparnos, para entretenerte. La luz, sonido, movimiento... y además te lo reconocen".