La escalada del conflicto en Oriente Medio aumenta la presión para que el Reino Unido reactive las licencias de perforación en el mar del Norte.
Cada vez son más las voces que reclaman trasladar al mar del Norte la estrategia de Donald Trump de 'drill, baby, drill' (perfora, baby, perfora), en un contexto en el que el conflicto con Irán está disparando los precios del petróleo y el gas en Europa.
Las infraestructuras energéticas se han convertido en un objetivo central de los ataques con misiles, lo que marca una nueva escalada del conflicto. El 18 de marzo, Irán informó de impactos en depósitos de gas y en partes de una refinería en South Pars, el mayor yacimiento de gas del mundo y principal fuente de energía del país.
Irán respondió lanzando misiles contra Ras Laffan, el mayor complejo gasístico de Qatar, lo que provocó condenas internacionales y tensiones en la región. Arabia Saudí afirmó que los ataques contra instalaciones del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) han reducido drásticamente las perspectivas de estabilidad tras el conflicto.
Trump ha prometido ahora "destruir por completo" el complejo de South Pars si Teherán sigue atacando las instalaciones gasísticas cataríes, lo que hace temer una crisis humanitaria catastrófica. Irán sigue atacando de forma selectiva a los buques que transitan por el estrecho de Ormuz, un paso de 38 km por el que circula en torno a una quinta parte del suministro mundial de petróleo.
¿Cuánto subirán las facturas europeas?
Tras los ataques contra infraestructuras energéticas, el precio mundial del petróleo y del gas natural se disparó el miércoles, y el índice europeo TTF de referencia para el gas natural cotizaba esta mañana un 24% por encima. El crudo Brent, referencia mundial para los precios del petróleo, subió hasta rozar los 114 dólares por barril (unos 99,48€), frente a menos de 73 dólares (63,70€) por barril en la víspera de la guerra.
Un estudio de la organización Transport & Environment calcula que los europeos pagarán una "prima geopolítica" de 150 millones de euros adicionales al día mientras el precio del crudo supere los 100 dólares por barril.
En 2022, la última vez que el petróleo superó este umbral tras la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia, los europeos gastaron 55.000 millones de euros adicionales en las gasolineras. En el conjunto de la UE, a mediados de 2022, el precio del diésel había subido un 45% y la gasolina, un 36%.
A finales de junio de 2022, los precios de la gasolina y el diésel superaban los 2€ por litro. Esto significaba que los conductores gastaban hasta 31€ más para llenar un depósito de 50 litros que antes de la crisis.
La UE se apresura a elaborar medidas de emergencia para amortiguar la subida de las facturas energéticas en todo el continente, ya que su fuerte dependencia del petróleo y el gas importados la deja expuesta a las oscilaciones de los precios mundiales.
En el Reino Unido, el experto en finanzas personales Martin Lewis advirtió de que las familias podrían ver cómo sus facturas de energía aumentan hasta un 30% si los elevados precios del petróleo y el gas se prolongan durante varios meses.
¿Es la explotación del mar del Norte la solución?
La preocupación por el descontrol de las facturas energéticas en plena crisis del coste de la vida ha reforzado las llamadas a que el Reino Unido redoble la perforación en el mar del Norte.
El año pasado, el Gobierno británico puso fin a las licencias de exploración, lo que significa que las empresas ya no pueden obtener permisos para buscar nuevas reservas de petróleo y gas en zonas aún vírgenes. Esto no implica que se hayan detenido los proyectos de perforación ya en marcha.
El sábado 14 de marzo, el tabloide británico 'Daily Express' llevó a portada un artículo titulado 'Get Drilling To Stop Soaring Bills'. El mensaje se replicó en las redes sociales, donde varias figuras de la derecha difundieron la idea. Nigel Farage, líder del partido Reform UK, es una de las voces más destacadas que instan al Gobierno a dar marcha atrás en su histórica prohibición.
"Dado que nuestra reserva crítica de gas natural se ha reducido a dos días y que somos tan vulnerables, y con la posibilidad de que llegue el racionamiento energético a finales de este año, ¿no ha llegado el momento de cambiar de rumbo?", preguntó Farage a los diputados el 18 de marzo.
El político instó al primer ministro Keir Starmer a eliminar la "fiscalidad excesiva" que pesa sobre las empresas de exploración, reabrir la concesión de licencias para perforar en el mar del Norte y convertirse en "autosuficiente" en gas natural. Starmer respondió que el petróleo y el gas seguirán formando parte del mix energético británico durante muchos años más.
El secretario de Energía, Ed Miliband, ya había rechazado anteriormente las peticiones de perforar en el mar del Norte, alegando que esa medida no rebajaría "ni un céntimo" las facturas de los ciudadanos.
Renovables o petróleo: ¿qué opción reduce más las facturas?
Un nuevo análisis de la Universidad de Oxford concluye que un Reino Unido alimentado íntegramente con energías renovables podría ahorrar a los hogares hasta 441 libras (510€) al año en sus facturas de energía.
En comparación, maximizar la extracción de petróleo y gas en el mar del Norte solo supondría un ahorro de entre 16 libras (19€) y 82 libras (95€) anuales por hogar, y ello suponiendo que los ingresos fiscales recaudados se repartieran entre las familias para compensar sus facturas energéticas.
El doctor Anupam Sen, coautor del análisis, afirma que la idea de "vaciar" el mar del Norte para que el Reino Unido gane seguridad energética y reduzca de forma significativa las facturas domésticas es "pura fantasía".
"Demostramos que, con independencia de la vida útil que le quede al petróleo y al gas del mar del Norte, una estrategia de 'drill baby drill' en la extracción acabaría costando más dinero a los hogares que seguir avanzando hacia la energía limpia". No obstante, el ahorro que aportan las energías renovables depende del grado de electrificación de cada hogar.
"Lograrlo exige inversiones iniciales, sobre todo en bombas de calor y aislamiento, y por tanto depende de mecanismos eficaces de subvención y financiación, especialmente para los hogares con bajos ingresos", explica la coautora Cassandra Etter-Wenzel. El análisis utiliza los precios del petróleo y del gas de enero de 2026, anteriores a las fluctuaciones provocadas por la guerra de Irán. Los investigadores sostienen que son representativos de unos precios realistas a medio y largo plazo.
"Nuestro análisis plantea un escenario conservador, en el que las energías renovables compiten con unos combustibles fósiles baratos", señala la coautora Nadia Schroeder. "Incluso en este 'peor escenario posible', las renovables resultan claramente más competitivas en costes".
Los autores subrayan que los ahorros derivados de la transición a la energía limpia son reducciones anuales recurrentes en las facturas que se mantendrían indefinidamente, mientras que el petróleo y el gas del mar del Norte son recursos finitos que podrían agotarse hacia 2040.
Varios expertos recuerdan además que los precios del petróleo y del gas los fijan los mercados mundiales y no se ofrecen con descuentos a los consumidores británicos, y que el gas extraído en aguas del Reino Unido puede exportarse al mejor postor, de modo que aumentar la producción nacional no abaratará de forma significativa los costes.