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Las petroleras se lucran con la guerra en Irán, ¿es hora de un impuesto extraordinario?

Vista de la refinería de petróleo de Fos-Lavera, cerca de Marsella, en el sur de Francia, el miércoles 11 de marzo de 2026.
Vista de la refinería de petróleo de Fos-Lavera, cerca de Marsella, en el sur de Francia, el miércoles 11 de marzo de 2026. Derechos de autor  Copyright 2026 The Associated Press. All rights reserved
Derechos de autor Copyright 2026 The Associated Press. All rights reserved
Por Liam Gilliver
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Mientras los europeos se preparan para pagar más por el petróleo y el gas, se insta a los países del G7 a gravar a los gigantes de los combustibles fósiles que se benefician de la guerra contra Irán.

Los gigantes de los combustibles fósiles han sido acusados de hacer caja con la escalada del conflicto en Oriente Medio, mientras los precios mundiales del petróleo siguen muy volátiles.

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Antes de la guerra contra Irán, el crudo Brent, que se utiliza como referencia mundial para los precios del petróleo, cotizaba en una horquilla de 60-70 dólares (52-60€) por barril.

Tras un ligero descenso, ayer (12 de marzo) el precio volvió a situarse por encima de los 100 dólares por barril (unos 86,53€), después de que otros tres buques de carga fueran atacados en el golfo.

¿Por qué la guerra contra Irán está afectando a los precios del petróleo?

El estrecho de Ormuz, un paso marítimo de 38 km entre el golfo Pérsico y el golfo de Omán, es uno de los cuellos de botella estratégicos más importantes del mundo. Por él transita en torno a una quinta parte del suministro mundial de petróleo, unos 20 millones de barriles diarios.

Teherán sigue lanzando ataques contra buques comerciales en el estrecho de Ormuz y ya ha advertido de que el paso está cerrado a la navegación. Si no se restablece el tráfico por esta ruta, el precio del petróleo podría mantenerse por encima del umbral de 100 dólares.

Analistas de Wood Mackenzie señalan que los productores de Oriente Medio podrían verse obligados a aumentar las exportaciones a través del oleoducto este-oeste hacia el mar Rojo, mientras que volúmenes adicionales podrían llegar al Mediterráneo desde Irak.

"Los precios más altos incentivarán a los productores de crudo en origen en otras regiones a maximizar la producción, posponiendo el mantenimiento, exprimiendo más sus activos y acelerando la actividad", señala la firma. "Pero no es un grifo que se pueda abrir sin más".

¿Es la liberación de reservas estratégicas de petróleo la solución?

El miércoles 11 de marzo, decenas de países, entre ellos la mayor parte de Europa, acordaron liberar una cantidad récord de petróleo de sus reservas de emergencia para hacer frente a la escasez de oferta y a los precios disparados.

Los 32 miembros de la Agencia Internacional de la Energía liberarán 400 millones de barriles de petróleo, más del doble del anterior récord registrado tras la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia.

Sin embargo, esta cifra equivale solo a unos cuatro días de suministro mundial. Fanny Petitbon, de la organización ecologista [350.org](http://350.org %28fuente en inglés%29/), sostiene que es como poner una tirita sobre una herida abierta.

"Si los países del G7 hablan en serio de estabilizar el mercado, deben dejar de proteger los beneficios y empezar a gravar a las empresas que alimentan la crisis climática", afirma.

"Las personas trabajadoras no deberían pagar la factura mientras las grandes petroleras tratan la guerra en Oriente Medio como si fuera un premio gordo de lotería".

Como presidencia de turno del G7, el Gobierno francés debe afrontar el "elefante en la habitación" y empezar a eliminar con urgencia los combustibles fósiles, añade Petitbon.

"Ya no puede seguir dando la espalda a la realidad, que es que no podemos permanecer enganchados al petróleo y al gas", asegura.

¿Cuánto pagarán los europeos por el combustible?

Una nueva investigación de Transport & Environment concluye que los europeos están abocados a pagar una "prima geopolítica" de 150 millones de euros adicionales al día a medida que el precio del petróleo supera los 100 dólares por barril.

En 2022, la última vez que el precio del crudo superó ese umbral, los europeos gastaron 55.000 millones de euros extra en las gasolineras. En el conjunto de la UE, a mediados de 2022, el precio del diésel había subido un 45 % y la gasolina lo había hecho también un 36 %.

A finales de junio de 2022, los precios de la gasolina y el diésel superaban los 2€ por litro. Eso significa que los conductores pagaban hasta 31€ más para llenar un depósito de 50 litros que antes de la crisis.

"Los 7,7 millones de coches eléctricos que circulan en Europa ya han reducido el consumo de petróleo en 126.000 barriles diarios", señala T&E. "Con los precios de los combustibles de 2022, los conductores de vehículos eléctricos europeos ahorrarían en torno a 39 millones de euros al día".

Un impuesto a los beneficios extraordinarios de las energéticas fósiles

Desde hace tiempo, los expertos en clima sostienen que los vínculos entre combustibles fósiles y conflictos refuerzan aún más la necesidad de apostar por energías limpias de producción local, como la solar y la eólica. Estos métodos verdes mantienen su rentabilidad con independencia de las tensiones geopolíticas y no dependen de cuellos de botella geográficos.

Clémence Dubois, de 350.org, afirma que las guerras dejan al descubierto un "fallo de base" de nuestro sistema energético.

"Cuando los precios se disparan, las empresas de combustibles fósiles están listas para hacer caja mientras los hogares y las empresas sufren", añade Dubois.

"No se trata solo de la volatilidad del mercado, es el resultado de que los gobiernos permitan a las compañías fósiles mantener el poder de moldear el sistema energético y trasladar los costes al resto de la sociedad".

Sostiene que los Gobiernos del G7 deben dejar de apuntalar este modelo con rebajas fiscales a los combustibles fósiles que ayudan a los directivos de las petroleras a inflar sus beneficios.

"La respuesta adecuada es un fuerte impuesto sobre los beneficios extraordinarios, cuyos ingresos deberían destinarse a los hogares y acelerar la transición hacia energías limpias que reduzcan nuestra dependencia precisamente de los combustibles que están alimentando tanto la alteración del clima como la inestabilidad global", añade.

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