El accidente se produjo poco después de las 8:00, a aproximadamente un kilómetro de la estación ferroviaria de Buggenhout, cuando el minibús que prestaba servicio para la compañía regional de transporte De Lijn llevaba a bordo a siete escolares, un adulto acompañante y el conductor. Las autoridades belgas y los medios locales informaron de al menos cuatro fallecidos, entre ellos dos adolescentes, mientras la Fiscalía y los equipos forenses abrían una investigación sobre las circunstancias de la colisión.
El gestor de la infraestructura ferroviaria, Infrabel, señaló que las barreras del paso a nivel estaban bajadas y las luces de advertencia en rojo cuando el minibús accedió a la vía. El maquinista habría accionado el freno de emergencia, pero no pudo evitar el impacto. Unos 100 pasajeros que viajaban en el tren fueron posteriormente evacuados, y una persona fue atendida por un cuadro de shock. El ministro del Interior belga, Bernard Quintin, expresó sus condolencias a las familias de las víctimas y elogió a los equipos de emergencia por la rapidez de su intervención.
Los servicios ferroviarios entre Dendermonde y Londerzeel fueron suspendidos mientras duró la investigación, y se introdujeron autobuses de sustitución para los pasajeros.