Las imágenes del ten de agosto muestran edificios derrumbados y ambulancias mientras los vecinos atraviesan zonas acordonadas por las autoridades. Una de las torres laterales de la Catedral Basílica de Nuestra Señora del Rosario, de estilo neogótico, también se vino abajo por la fuerza del temblor, lanzando escombros a las calles cercanas.
Al menos dos personas murieron en Manizales, mientras que decenas de viviendas y edificios comerciales fueron destruidos o sufrieron graves daños. El alcalde señaló que más de una docena de locales comerciales y más de 20 viviendas habían resultado parcial o totalmente destruidas. Los ingenieros inspeccionaban fachadas agrietadas y estructuras debilitadas para determinar qué edificios debían ser evacuados.
La ciudad activó un centro de mando de emergencia, abrió albergues temporales y suspendió las clases en colegios y universidades. Los vuelos en el aeropuerto de Manizales quedaron detenidos mientras los ingenieros revisaban las pistas y la terminal en busca de daños, y el servicio de teleférico de la ciudad también se suspendió a la espera de las inspecciones de seguridad.
Se impuso un toque de queda para evitar saqueos y permitir que continuaran las labores de rescate y evaluación. Los bomberos y los equipos de salvamento permanecían sobre el terreno mientras las autoridades advertían de que aún podía haber personas atrapadas bajo los escombros.
El terremoto se produjo a las 7:34 hora local del lunes, con epicentro cerca de San José del Palmar, en Chocó, a unos 400 kilómetros al oeste de Bogotá. El Gobierno declaró desastre nacional para acelerar las operaciones de rescate y prestar asistencia a las comunidades afectadas.