Algunos manifestantes llevaban máscaras con el rostro de Benjamin Netanyahu, mientras que otros portaban pancartas en las que se advertía de una "guerra para alterar las elecciones". Un cartel con forma de misil sugería que una nueva crisis de seguridad podría utilizarse para justificar el aplazamiento de la votación.
El organizador Assaf Sati El Bar denunció que los dirigentes políticos estaban alimentando las tensiones en la región para desviar la atención o crear un pretexto que permita retrasar los comicios. El manifestante Danny Elgarat, cuyo hermano Itzhak fue asesinado tras ser tomado como rehén por Hamás, afirmó que el grupo quería asegurarse de que los israelíes pudieran votar en la fecha prevista.
La protesta tiene lugar cuando la campaña entra en sus últimas semanas. La Knesset fue disuelta en julio, fijando oficialmente las elecciones para el 27 de octubre de 2026. De acuerdo con la legislación israelí, serían las primeras elecciones nacionales del país celebradas en la fecha prevista en casi cuatro décadas.
Los manifestantes señalaron posibles focos de tensión como Al Aqsa, una escalada regional, las demoliciones en Cisjordania y operaciones militares en Gaza o Líbano. Sostuvieron que cualquiera de estos escenarios podría invocarse como motivo para alterar el calendario electoral.
Sin embargo, no hay pruebas confirmadas de que exista un plan oficial del Gobierno para posponer las elecciones. Las denuncias sobre un intento de retrasar la votación proceden de los manifestantes y no han sido verificadas de forma independiente.