La decisión de la UE de otorgar prioridad a los operadores europeos de satélites puede provocar una reacción negativa del Gobierno de Trump.
La Comisión Europea aprobará esta semana una decisión que dará prioridad a los operadores europeos de satélites, una medida pensada para frenar la expansión de Starlink en Europa, el servicio estrella de SpaceX, la compañía de Elon Musk.
Starlink domina actualmente el mercado mundial de internet por satélite con más de 10.000 satélites en órbita baja. Su competidor más cercano es Project Kuiper, de Amazon, que lanzó recientemente su primera constelación comercial de satélites.
La importancia estratégica de las comunicaciones vía satélite quedó clara tras la invasión rusa a gran escala de Ucrania, cuando Starlink proporcionó un salvavidas a las tropas ucranianas después de que las infraestructuras físicas de comunicaciones quedaran fuera de servicio.
Más recientemente, Ucrania habría recuperado unos 400 kilómetros cuadrados de territorio en una contraofensiva a comienzos de este año, después de lograr inutilizar miles de terminales rusas de Starlink adquiridas de forma ilícita.
Sin embargo, pese al papel de estos sistemas a la hora de impedir grandes avances de Rusia en Ucrania, en Europa ha crecido la inquietud por la dependencia estratégica de operadores estadounidenses que controlan un sistema de comunicaciones tan crítico.
En respuesta, la UE ha intentado poner en marcha su propio sistema de conectividad segura vía satélite, IRIS², y Bruselas parece dispuesta ahora a ir un paso más allá con una decisión sobre la asignación del espectro radioeléctrico a escala europea que impediría a Starlink y Kuiper seguir ampliando sus servicios en Europa.
"La conectividad por satélite es una pieza clave de nuestra soberanía tecnológica, de nuestra seguridad y de nuestra defensa, como también pone de relieve IRIS²", explicó a 'Euronews' Thomas Regnier, portavoz de la Comisión para la soberanía tecnológica. "En la cambiante situación geopolítica, una conectividad por satélite a escala de la UE se convierte en sinónimo de resiliencia, seguridad y capacidad".
Decisión proeuropea
La Comisión tiene previsto adoptar el miércoles su decisión sobre la selección de operadores para sistemas paneuropeos que prestan servicios móviles por satélite en la banda de 2 GHz, la única frecuencia armonizada a escala de la UE.
Desde 2009, este ancho de banda se ha asignado a dos operadores europeos, Viasat y EchoStar. Estas frecuencias se utilizan actualmente para un abanico reducido de usos, sobre todo cuando un teléfono móvil se queda sin cobertura de red pero aún permite llamar a los servicios de emergencia.
A raíz de los avances tecnológicos, la Comisión estudia ahora ampliar el uso de estas frecuencias a las llamadas comunicaciones directas con dispositivos, que permitirían que teléfonos y otros aparatos se conectaran directamente con satélites en el espacio.
Sin embargo, las comunicaciones directas con dispositivos permitirían a empresas como SpaceX y Amazon competir directamente con los operadores europeos de telefonía móvil, ofreciendo conectividad desde el espacio que haría obsoletas las infraestructuras terrestres.
La decisión que se prepara favorecerá así a los operadores europeos de satélites, con los que los operadores europeos de telecomunicaciones prefieren colaborar, ya que no los perciben como una amenaza directa para su modelo de negocio.
Se espera que la decisión llegue la semana anterior a la presentación del denominado Paquete de Soberanía Tecnológica, una iniciativa con la que la Comisión quiere liberar a la UE de la dependencia estratégica de proveedores tecnológicos extranjeros.
La cuestión Trump
La incógnita es si este movimiento irritará al Gobierno estadounidense que, desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca el año pasado, se ha mostrado especialmente firme en la defensa de los intereses de sus empresas en el extranjero, también en Europa.
En el Mobile World Congress de marzo, el presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC), Brendan Carr, advirtió a la UE de que no favoreciera a proveedores europeos en la asignación del espectro satelital.
"Europa cuenta con operadores de satélites campeones nacionales que hacen negocios importantes en Estados Unidos. Creo que todos nos hemos beneficiado de un enfoque justo y equilibrado. Y si podemos seguir haciéndolo, sinceramente, está ahora en manos de los reguladores europeos", señaló Carr.
"Si Europa insiste en avanzar hacia una soberanía satelital que excluya a proveedores que no estén radicados en el continente, entonces Estados Unidos tendrá que tenerlo en cuenta a la hora de decidir el trato recíproco que ofrecemos".
Al mismo tiempo, en la Comisión consideran que ya se ha evitado el peor escenario, la semana pasada los responsables políticos de la UE lograron salvar sus diferencias y alcanzar un acuerdo político sobre el controvertido acuerdo comercial entre la UE y Estados Unidos.
Intereses comerciales frente a los de defensa
La banda de 2GHz enfrenta también los intereses comerciales con las aplicaciones militares, ya que el estamento de defensa busca de forma constante reservarse parte del ancho de banda para su propio uso.
Dentro de la Comisión, esta tensión se traduce en un choque entre la responsable de la agenda digital de la UE, Henna Virkkunen, más cercana a los intereses de los operadores de telecomunicaciones, y el comisario de Defensa, Andrius Kubilius.
En una entrevista concedida la semana pasada al 'Financial Times', Kubilius abogó por que IRIS² se hiciera con una porción de las frecuencias por satélite, una posición que no necesariamente comparte el resto de la Comisión. El espectro radioeléctrico es un recurso escaso y su adjudicación siempre ha sido un ejercicio de equilibrio entre intereses contrapuestos.
A medida que la UE avanza en el desarrollo de soluciones tecnológicas propias, encontrar ese punto de equilibrio, evitar la ira de Washington y dejar al mismo tiempo margen suficiente para las aplicaciones de defensa, será un ejercicio especialmente delicado.