La ministra de Sanidad, Mónica García, ha rechazado que exista un colapso sanitario en Ceuta tras la llegada de más de 70.000 migrantes desde Marruecos y ha calificado de alarmistas algunos de los mensajes difundidos sobre la situación en la ciudad autónoma.
Mónica García ha comparecido ante los medios tras reunirse con el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, y ha pedido calma frente a lo que ha descrito como mensajes alarmistas, algunos de ellos con tintes xenófobos, en la medida en que asocian a la población extranjera con enfermedades o inseguridad. La ministra ha reconocido que los miedos de la población local son legítimos, pero ha remitido a los datos disponibles.
Según ha explicado, en los últimos quince días han sido atendidos en Ceuta 5.800 migrantes, de los cuales 3.500 pasaron por atención primaria y 2.300 acudieron al hospital.
El ritmo de atenciones ha bajado con el paso de los días: de las 1.100 registradas el primer día se ha pasado a 193 el sábado. El hospital cuenta actualmente con 101 ingresos, 28 de ellos migrantes, y solo un paciente permanece en la UCI.
García ha insistido en que esto no equivale a una situación de colapso. El centro dispone de 175 camas en condiciones normales y esa capacidad se ha ampliado hasta 212. Aun así, ha admitido que hay áreas especialmente tensionadas, entre ellas urgencias, medicina interna y atención primaria, y ha reconocido el sobreesfuerzo de los profesionales, que en sus palabras han dado el 120% de su capacidad durante estas semanas.
Ha subrayado, no obstante, que no ha sido necesario suspender las vacaciones del personal sanitario, como sí ha ocurrido en otros cuerpos como las fuerzas de seguridad, ni ha habido trabajadores obligados a salir de su área de especialidad.
Riesgos sanitarios y casos registrados
La ministra ha confirmado la detección de dos casos de tuberculosis entre la población migrante, aunque ha repetido varias veces que no se puede asociar inmigración con enfermedad.
El riesgo para la población ceutí, ha dicho, es bajo. Ha recordado además que ninguna operación ni consulta destinada a la población local se ha suspendido, gracias a que se han establecido circuitos diferenciados de atención.
A su juicio, el principal riesgo para la salud pública procede del hacinamiento, que favorece la expansión de enfermedades infecciosas. En ese sentido, ha mencionado 18 casos de gastroenteritis ya detectados y ha pedido al Gobierno ceutí que ceda más espacios para repartir a los migrantes por motivos de salubridad.
Sobre los casos de agresión sexual, García ha explicado que las autoridades locales le trasladaron este mismo domingo que hay cinco registrados, y ha ofrecido la colaboración del Ministerio para atender estos casos y cualquier otra emergencia similar.
El vicesecretario de Política Autonómica del PP, Elías Bendodo, ha acusado al Gobierno de abandonar Ceuta y de convertir la ciudad en un "photocall de ministros". Ha pedido de nuevo a Pedro Sánchez que interrumpa sus vacaciones y ejerza su cargo, y ha calificado la situación como la mayor crisis de soberanía nacional vivida por España en los últimos veinte años.
A diferencia de la ministra, Bendodo sí ha hablado de colapso sanitario y ha responsabilizado de él a Mónica García, a quien ha pedido que dimita. Ha cuestionado también el refuerzo de personal autorizado por el Ejecutivo, señalando que hay médicos que doblan y triplican turnos para sostener el servicio de urgencias.
Situación de la frontera el domingo: Tranquila y estable
En paralelo, fuentes policiales indican que la vigilancia se mantiene tanto en el entorno del paso fronterizo del Tarajal como a lo largo del perímetro. La situación se mantiene estable después de la jornada del sábado.
Había prevista una la alerta por llamamientos difundidos en redes sociales para una nueva entrada masiva el sábado 15 de agosto que llevó a reforzar la vigilancia a ambos lados de la frontera. Finalmente, en Ceuta no se produjo ningún intento de entrada multitudinaria y la jornada transcurrió con normalidad pese al despliegue preventivo.
Fuentes marroquíes han señalado, sin embargo, que durante el sábado sí se produjeron algunos conatos de aproximación de grupos de personas hacia Ceuta en las inmediaciones de Castillejos, a varios kilómetros del perímetro fronterizo. Las fuerzas de seguridad marroquíes intervinieron para contener estos movimientos y evitar que los grupos avanzaran hacia la frontera española.
Ese dispositivo permaneció activo durante la madrugada y tuvo que intervenir de manera puntual ante nuevos movimientos detectados, según las mismas fuentes, que sitúan la actuación todavía lejos del perímetro español.