El crudo Brent se negoció por encima de 99,3 euros el barril después de que Irán atacara el principal complejo energético de Catar, el campo de gas de Ras Laffan, en represalia por los bombardeos israelíes contra el campo de gas iraní de South Pars.
La guerra con Irán parece haberse intensificado desde última hora del miércoles.
Los ataques iraníes contra el yacimiento gasista de Ras Laffan, la mayor instalación energética de Qatar, han disparado el precio del petróleo, que vuelve a acercarse a los máximos registrados al inicio del conflicto.
La ofensiva se produjo después de que Israel atacara el yacimiento gasista de South Pars, la mayor planta de Irán, y las instalaciones petrolíferas de Asaluyeh. Tras los bombardeos, los Guardianes de la Revolución iraní (IRGC) advirtieron de que las instalaciones energéticas del Golfo volvían a ser "objetivos legítimos".
A la hora de redactar esta información, el crudo Brent cedía ligeramente y se negociaba por encima de 113 dólares (99 euros), mientras que el índice de referencia estadounidense WTI se situaba en 96 dólares por barril.
Además, en la mañana del jueves, los futuros europeos del gas natural subieron más de un 25% y superaron los 68€/MWh, un nivel de precios que no se veía desde finales de 2022.
Este intercambio de ataques ha reforzado en los mercados la percepción de que el conflicto será largo y tenderá a escalar, con ambas partes aparentemente dispuestas a golpear sin restricciones las infraestructuras energéticas de toda la región.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha advertido de que cualquier nuevo ataque iraní contra las instalaciones de gas natural licuado de Qatar llevará a las fuerzas estadounidenses a destruir el yacimiento de South Pars con "una fuerza y un poder que Irán nunca ha visto antes".
La intervención de Trump busca proteger a Qatar y al mismo tiempo reservarse la opción de recurrir a una fuerza abrumadora. Está por ver si logra disuadir a Irán o, por el contrario, corre el riesgo de alimentar la espiral de violencia.
Por ahora, la economía mundial está asumiendo el coste de un conflicto que se intensifica rápidamente y no tiene un final a la vista.
Irán intensifica los ataques contra las instalaciones energéticas del Golfo
Pese a las amenazas del presidente Trump, Irán ha seguido atacando este jueves las infraestructuras energéticas de sus vecinos árabes del Golfo.
Una instalación catarí de gas natural licuado quedó envuelta en llamas y dos refinerías de petróleo kuwaitíes fueron alcanzadas, lo que supone una importante escalada del conflicto.
Qatar informó de que los Bomberos lograron apagar un incendio en una de sus principales plantas de GNL después de que fuera alcanzada por misiles iraníes. La producción ya se había detenido allí tras ataques anteriores, pero añadió que la última oleada de proyectiles provocó "incendios de gran envergadura y daños adicionales considerables".
Los daños sufridos por la instalación podrían retrasar a Qatar en la salida de sus suministros al mercado incluso después de que termine la guerra con Irán.
Un ataque con drones contra la refinería kuwaití de Mina Al Ahmadi provocó un incendio pero no causó heridos, según la agencia oficial KUNA.
La refinería es una de las mayores de Oriente Medio, con una capacidad de producción de 730.000 barriles de petróleo al día. Poco después, otro ataque con drones incendió la cercana refinería de Mina Abdullah, según las autoridades.
Un buque también ardió frente a la costa de los Emiratos Árabes Unidos y otro resultó dañado cerca de Qatar, lo que subraya el peligro constante al que se enfrentan los barcos por el férreo control de Irán sobre el estrecho de Ormuz.
Los países del Golfo condenaron los ataques iraníes contra las infraestructuras energéticas.
Las autoridades de Abu Dabi señalaron que se vieron obligadas a detener las operaciones en su planta de gas de Habshan y en el yacimiento de Bab, y calificaron los ataques nocturnos iraníes contra estas instalaciones de "peligrosa escalada".
Las sirenas de alerta de misiles sonaron en varias zonas más del Golfo, e Israel advirtió de nuevos disparos iraníes.
Qatar, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos denunciaron al unísono los ataques iraníes, y el máximo responsable de la diplomacia saudí afirmó que las agresiones contra el reino han hecho que "se haya roto por completo la poca confianza que quedaba".