Un ingeniero mexicano ha contribuido a construir un brazo robótico para su amigo de toda la vida, con el objetivo de que las prótesis sean más sencillas y accesibles.
Un equipo de investigadores en México ha desarrollado un brazo robótico que, según explican, reduce la complejidad que a menudo lleva a los pacientes a abandonar las prótesis. La prótesis, denominada E-Redi, se creó en la Universidad de Guadalajara y permite a los usuarios controlar distintos movimientos de la mano con un único sensor muscular.
Sus desarrolladores sostienen que simplificar la tecnología puede facilitar el aprendizaje y ampliar el acceso a las prótesis. "Lo explicamos así, un brazo que puede utilizar cualquier persona a la que le falte una extremidad, ya sean amputados o personas con malformaciones congénitas", explica el doctor Erick Guzmán, director del proyecto E-Redi.
"Nuestro dispositivo E-Redi es tan sencillo que, con un solo sensor muscular, se pueden controlar distintos niveles protésicos, lo que ayuda a que el aparato se adapte y se acepte con facilidad entre nuestros futuros usuarios".
La primera persona en probar el prototipo fue Alberto Orozco, que nació con meromelia, una rara condición congénita que provoca la ausencia parcial de una extremidad. "Conocí a Kokelo en un curso de verano", recuerda Orozco. "Él tenía 10 años y yo unos 13, y me preguntó: '¿Qué le pasó a tu brazo?' Y, en broma, le dije que un tiburón me lo había comido, y ya después de un rato le conté la verdad". Aquel niño curioso era Jorge Velazco, hoy diseñador mecánico de E-Redi y todavía el amigo más cercano de Orozco.
"Llegamos al punto de que veíamos películas como 'Star Wars' o 'Robocop", cuenta Velazco. "Películas con ese aspecto mecánico y moderno. Y hubo un momento en que, quizá en broma, dijimos que algún día yo le haría un brazo y que iba a tener su brazo biónico".
Años después, Velazco decidió convertir aquella promesa en su proyecto de tesis universitaria. "Poco a poco fui adquiriendo más conocimientos", explica. "Y entonces se me ocurrió unir mi proyecto de tesis con la promesa que le había hecho a Beto hacía tiempo. En ese momento llegó el profesor Erick y dijo: 'Vale, vamos a juntar todo esto y a darle un brazo a Beto".
La prótesis E-Redi utiliza las señales musculares detectadas en el encaje para controlar el movimiento, y los investigadores señalan que las futuras versiones podrían incluso combinar la actividad muscular con órdenes de voz. "Actualmente nuestro dispositivo se controla mediante señales musculares y estamos a pocos pasos de poder integrar órdenes de voz y actividad muscular", afirma Guzmán.
Menos tiempo de adaptación
Uno de los principales objetivos del proyecto es reducir el tiempo que necesitan los usuarios para adaptarse a una prótesis. "Si alguien de repente llega e intenta adaptarse a una prótesis, aprender a hacerlo lleva tiempo", señala Guzmán. "E-Redi busca que la adaptación sea rápida y que las personas puedan acostumbrarse pronto a utilizar su prótesis".
Orozco afirma que la tecnología ha mejorado de forma notable durante el desarrollo: "Cualquier prótesis ahora me parece realmente impresionante, sobre todo viniendo de mi mejor amigo, que la hizo con tanto cariño y dedicación", comenta, y añade que las versiones anteriores eran más limitadas pero que ahora "está a la par de muchas otras del mercado". Los investigadores confían en que este diseño simplificado permita que más personas accedan a la tecnología de prótesis.