Más de 500 delegados de 32 países se reunieron en la Conferencia de Tecnología Espacial 2026, donde se destacó cómo se aplican las tecnologías de satélite a la agricultura, la gestión del agua y la vigilancia ambiental.
Más de 500 delegados de 32 países se han reunido esta semana en una conferencia sobre tecnología espacial en Uzbekistán, una cita que pone de relieve cómo se están aplicando las tecnologías satelitales a la agricultura, la gestión del agua y la vigilancia medioambiental en toda Eurasia central.
A medida que la economía espacial mundial se acerca a la cifra prevista de un billón de dólares (880.000 millones de euros) de aquí a 2030, los países de la región utilizan cada vez más el espacio no como un terreno de competencia, sino como una herramienta práctica para la cooperación.
Según los participantes y las empresas implicadas en los programas espaciales regionales, las tecnologías satelitales ya se están aplicando a retos comunes de la región, entre ellos la seguridad alimentaria, la gestión del agua, la vigilancia medioambiental y la conectividad digital.
Estas conclusiones recogen los debates mantenidos en la quinta Conferencia de Tecnología Espacial de Eurasia Central (STC 2026), celebrada en Uzbekistán, que reunió a agencias espaciales nacionales, representantes gubernamentales, operadores de satélites y empresas privadas como Airbus, Eutelsat, SES, Capella Space, Planet Labs, Hydrosat y Axiom Space. En el encuentro se presentaron tecnologías de observación de la Tierra, comunicaciones por satélite y sistemas geoespaciales, junto con reuniones bilaterales centradas en la cooperación regional y el desarrollo comercial.
De las ambiciones nacionales a las infraestructuras compartidas
Uzbekistán está integrando la monitorización por satélite en la agricultura, la protección del medio ambiente y la geología, según UzCosmos. "Antes no existía una plataforma así en nuestra región", explica Muhiddin Ibragimov, subdirector de UzCosmos, que añadió que Uzbekistán ha avanzado de forma significativa en el desarrollo de su industria espacial en los últimos cinco años.
Los planes incluyen acoger el Congreso Astronáutico Internacional en 2028, enviar al espacio al primer astronauta del país y desarrollar una constelación nacional de satélites, además de integrar la educación espacial en las escuelas. Kazajistán está ampliando sus capacidades en observación de la Tierra, comunicaciones por satélite e investigación científica a través de instituciones nacionales y alianzas internacionales, que incluyen proyectos conjuntos, intercambio de datos y formación especializada.
El país también está desarrollando sistemas de vigilancia del entorno espacial y aprovechando infraestructuras como el cosmódromo de Baikonur. Azerbaiyán, a través de Azercosmos, se está posicionando como proveedor regional de conectividad por satélite, ofreciendo servicios de telecomunicaciones más allá de sus fronteras y participando en iniciativas internacionales sobre acceso digital y desarrollo económico impulsado por el espacio.
Los responsables de ambos países señalaron que el crecimiento futuro no depende solo de lanzar satélites, sino también de integrar las tecnologías espaciales en sectores reales, desde las comunicaciones hasta la vigilancia medioambiental y los servicios basados en datos.
Educación y capacidades a largo plazo
Christian Feichtinger, director ejecutivo de la Federación Astronáutica Internacional, afirmó que los avances en Uzbekistán han sido notables. "Alojar en los próximos años una de las mayores reuniones espaciales del mundo situará al país y a toda la región con firmeza en el mapa mundial", señala.
"Creará nuevas alianzas, impulsará la innovación y reforzará la integración en el ecosistema espacial global". Para el primer astronauta de Turquía, Alper Gezeravcı, el avance más destacado es la creciente atención a la educación. "He visitado varias universidades aquí y resulta inspirador ver hasta qué punto se está poniendo el foco en preparar a los jóvenes", afirma. "Estos pasos son esenciales si los países quieren desarrollar plenamente su potencial en el sector espacial".
El sector privado impulsa los datos y los servicios
Junto a los gobiernos, las empresas privadas influyen cada vez más en la economía espacial mediante datos, infraestructuras y servicios comerciales. Planet Labs opera una de las mayores constelaciones de observación de la Tierra del mundo, que proporciona imágenes diarias utilizadas por los gobiernos para vigilar los cultivos, gestionar los recursos hídricos y responder a los riesgos medioambientales.
Capella Space ofrece imágenes de radar de alta resolución capaces de captar datos con independencia de las condiciones meteorológicas o del momento del día. Hydrosat utiliza imágenes térmicas para medir el estrés hídrico en la agricultura, una cuestión de importancia creciente en toda Asia central.
Axiom Space, por su parte, está desarrollando estaciones espaciales comerciales destinadas a ampliar el acceso a la órbita baja terrestre para misiones privadas. Los responsables e integrantes del sector señalan que la cooperación se está convirtiendo en un rasgo central de la actividad espacial en Eurasia central, con una expansión de los proyectos conjuntos, el intercambio de datos y los servicios transfronterizos. El crecimiento, añadieron, está cada vez más vinculado a aplicaciones prácticas como las comunicaciones, la vigilancia medioambiental y los servicios de datos.