El ministro francés del Interior ha prometido desde Cornusse reprimir con más firmeza estas fiestas hasta ahora alegales, que suelen congregar a miles de personas en lugares aleatorios y con poca antelación.
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, se ha desplazado este domingo 3 de mayo a Cornusse, en el departamento de Cher, donde desde el viernes se celebra una gigantesca rave en un capo de tiro del Ejército francés, hasta ahora sin incidentes mayores.
Ya en el lugar, el ministro ha sobrevolado en un helicóptero de la Gendarmería Nacional el recinto, que ha reunido entre 17.000 y 40.000 personas llegadas de toda Europa, y visitó un puesto médico instalado en las inmediaciones del campamento.
La elección del lugar no es casual. Los organizadores recuerdan que el ministro es natural de Bourges, capital del departamento. Explican que quieren ocupar simbólicamente el polígono de tiro para "celebrar la alegría y la ayuda mutua", con un mensaje antimilitarista y de rechazo a la política represiva del Estado hacia los ravers.
La respuesta del Ejecutivo es clara, ninguna concesión. Laurent Nuñez ha declarado ante la prensa que estas reivindicaciones no harán sino "reforzar la determinación del Gobierno de reprimir con más firmeza este tipo de fiestas clandestinas que nuestros conciudadanos no entienden". Nuñez ha criticado la _"_inconsciencia" de los participantes, que "invaden" este terreno "despreciando la vida que se desarrolla allí, despreciando las molestias que genera".
Este ha anunciado además que el Gobierno seguirá adelante con el proyecto de ley Ripost, aprobado en Consejo de Ministros a finales de marzo, que endurece las sanciones contra las 'free parties' no declaradas. "Organizar ahora una rave será un delito castigado con dos años de prisión y 30.000€ de multa", ha insistido, añadiendo que además se creará un delito de participación en estos eventos.
Mientras los primeros asistentes abandonaban el lugar este domingo por la tarde, el ministro ha advertido que todos los que "salgan del teknival serán sancionados por partida doble" por intrusión en un terreno militar y por incumplimiento de la orden administrativa.
Las autoridades, inicialmente desbordadas, desplegaron rápidamente un importante dispositivo de seguridad. Más de 600 gendarmes siguen movilizados en los alrededores del teknival. Según un balance provisional comunicado por el ministro, 33 personas han sido atendidas por los servicios de emergencia, entre ellas 12 trasladadas al hospital, "en parte por consumo de estupefacientes".
Desde el principio, las fuerzas del orden habían alertado de los riesgos "pirotécnicos" ligados a la posible presencia de municiones sin explotar en este campo de tiro, utilizado todavía recientemente para pruebas del cañón Caesar. La prefectura había señalado el sábado el hallazgo de un primer obús cerca de una carretera departamental, en el borde del recinto. Un segundo proyectil, encontrado después, está actualmente "en fase de neutralización", ha precisado Nuñez.