La pieza de cuatro toneladas no supone ningún riesgo para la Tierra, pero ha reavivado el debate sobre los desechos espaciales antes de grandes misiones de exploración como Artemis III.
Se cree que una parte a la deriva de un cohete de SpaceX se estrelló de forma accidental contra la Luna la mañana del miércoles, en una colisión que, según los expertos, no implica riesgos para la Tierra.
Este fragmento pertenecía a un cohete reutilizable Falcon 9 de SpaceX, que transportó dos módulos de aterrizaje lunar y despegó el 15 de enero de 2025.
Se calcula que tiene una longitud similar a la de un autobús londinense, pesa unas cuatro toneladas y es el segundo cohete inactivo del que se tiene constancia que se estrella por accidente contra la Luna, después de un incidente similar ocurrido en 2022 con un segmento de un cohete chino.
Se cree que la colisión se produjo a primera hora del miércoles, los científicos estiman que viajó a 8.700 km/h, unas siete veces la velocidad del sonido, y prevén un cráter de casi 27 metros de diámetro y 5 metros de profundidad en el lado occidental iluminado del satélite.
Los astrónomos no pudieron confirmar de inmediato el impacto el miércoles, ya que el destello, que duró menos de un segundo, probablemente fue demasiado tenue para ser visible.
Aún no hay imágenes del impacto, porque ninguna de las naves que orbitan la Luna se encontraba en la posición adecuada para seguir el evento en directo.
El impacto, señaló la NASA en un comunicado, no supone ningún peligro para la Tierra y servirá para recopilar datos sobre la Luna y perfeccionar las técnicas de seguimiento de objetos en el espacio.
SpaceX nunca tuvo intención de golpear la Luna. Sin embargo, expertos en vuelo espacial han señalado que el choque podría haberse evitado si la etapa superior se hubiera desviado hacia una órbita alrededor del Sol.
Aunque los científicos no están especialmente preocupados por este fragmento concreto de basura espacial, el episodio ha reavivado el debate sobre los desechos en órbita y la creciente amenaza que representan a medida que se acumulan cada vez más objetos.
Con el polo sur de la Luna convertido en la nueva frontera de la exploración espacial, los científicos aseguran que es crucial mejorar la vigilancia de los desechos y la gestión del tráfico orbital antes de la llegada de robots y astronautas.
La empresa de Elon Musk, SpaceX, es uno de los actores clave en el impulso para regresar a la Luna, y está construyendo los dos módulos de aterrizaje lunar que se probarán en la próxima fase del programa lunar de la NASA, Artemis III.
Además, el impacto se produce en un momento delicado para SpaceX, que el miércoles presentó su primer informe de resultados desde su salida a bolsa. Pese a haber superado las previsiones de ingresos de Wall Street, sus acciones han seguido una trayectoria marcada por la volatilidad.