NASA ha presentado Artemis III, su próximo paso hacia un aterrizaje en la Luna, como una de las misiones más complejas de la agencia espacial. Luca Parmitano explica por qué y cómo se está preparando.
Abril de 2026 marcó la finalización de Artemis II, la segunda misión del programa de la NASA para devolver a los seres humanos a la Luna.
La misión fue compleja, exigía un despegue con éxito mediante el Space Launch System (SLS), uno de los cohetes más potentes jamás construidos, y llevó a cuatro astronautas más lejos de la Tierra de lo que ningún ser humano había llegado antes.
Pero el siguiente paso de la NASA en su programa lunar, Artemis III, no es menos crucial. En palabras de Jeremy Parsons, responsable del programa Artemis, puede considerarse "una de las misiones más complejas y ambiciosas que la NASA ha llevado a cabo nunca".
Pero ¿qué hace que Artemis III sea tan exigente y cómo se preparan sus astronautas?
Euronews ha hablado con Luca Parmitano, astronauta de la ESA seleccionado como piloto de esta misión y único europeo en la tripulación.
Artemis III, un salto tecnológico y humano
Con lanzamiento previsto para la segunda mitad de 2027, Artemis III enviará a una tripulación de cuatro astronautas a la órbita terrestre baja a bordo de la nave Orion, que será lanzada mediante el SLS. Después, la tripulación realizará maniobras de encuentro y acoplamiento con dos módulos de alunizaje.
El encuentro consiste en acercar dos naves espaciales entre sí, mientras que el acoplamiento es la unión física de estos vehículos.
Según Parmitano, Artemis III es exigente tanto desde el punto de vista tecnológico como humano.
"Tenemos tres lanzamientos que tienen que producirse muy cerca en el tiempo y desde vehículos muy distintos", explicó en el programa 12 Minutes With.
Para describir la coordinación entre estas tres naves, Parsons comparó la misión con "un baile altamente coreografiado", con lanzamientos a cargo de tres de los cohetes más potentes del mundo.
El módulo de alunizaje de Blue Origin, la compañía de Jeff Bezos, será el primero en despegar, seguido de la nave Orion de la NASA y del módulo lunar de SpaceX, la empresa de Elon Musk.
Esta secuencia responde tanto a razones técnicas como estratégicas. Blue Origin, explica Parmitano, es la única nave capaz de permanecer en espera alrededor de 30 días, mientras que Orion tiene un límite de 21 días de recursos.
Ambas empresas comerciales enviarán versiones de prueba de sus módulos y, en el caso de Blue Origin, dos miembros de la tripulación de Orion abrirán la escotilla y entrarán en el módulo. "Son aspectos tecnológicos realmente complejos", señaló Parmitano en 12 Minutes With.
Las maniobras de encuentro y acoplamiento serán tanto manuales como automáticas, lo que exigirá una enorme concentración y mucho entrenamiento a la tripulación. "Siempre seguiremos de cerca el acercamiento automático, porque es algo que aún no se ha probado", explicó Parmitano.
Además de los retos técnicos, los astronautas tendrán que adaptarse a condiciones de vida complejas.
El espacio habitable de Orion es de apenas unos ocho metros cúbicos y el entorno está diseñado para condiciones de espacio profundo en lugar de para la órbita terrestre baja. "Hay muchas cosas en marcha, mucho entrenamiento y muchas reflexiones sobre cómo va a ser la misión", subrayó Parmitano.
Cómo se preparan los astronautas para Artemis III
A Luca Parmitano se sumarán tres astronautas de la NASA en Artemis III, Randy Bresnik, Frank Rubio y Andre Douglas.
La tripulación dispone de aproximadamente año y medio para preparar la misión, un tiempo limitado si se compara con el plan de entrenamiento del equipo de Artemis II, que se prolongó alrededor de tres años.
Por eso la agenda de Parmitano está ya extremadamente apretada. Hace dos semanas, la tripulación estuvo en Pax River, la United States Naval Test Pilot School en Maryland, para entrenar determinadas habilidades de pilotaje y de ingeniería. "Volamos allí con dos aviones simplemente para repasar algunas técnicas", contó Parmitano a 12 Minutes With.
La semana pasada, los astronautas comenzaron además el entrenamiento con simulaciones. "La primera en el simulador fue completamente equipados, para familiarizarnos con nuestros trajes espaciales", explicó Parmitano. "Y luego Andrea y yo estuvimos en una simulación de seis horas afrontando varias averías distintas", añadió.
Estas simulaciones continuarán durante el resto del verano y, ya en otoño, la tripulación empezará a entrenarse con los sistemas de aterrizaje, explicó Parmitano.
No obstante, el calendario podría sufrir cambios, ya que los expertos consideran que los plazos de la NASA son ambiciosos.
En mayo, el cohete New Glenn de Blue Origin, diseñado para poner en órbita el módulo lunar de la compañía, explotó durante una prueba y dañó la plataforma de lanzamiento. Muchos lo interpretaron como un gran revés para Artemis III, pero el administrador de la NASA, Jared Isaacman, ha reiterado desde entonces que la misión sigue según lo previsto.
Pese a las dificultades, Parmitano está ilusionado por volver a la órbita y aseguró en 12 Minutes With que va a entregarse por completo. "Cuando se participa en una misión así, cuando se tiene ese privilegio, se deja todo en tierra, sabiendo que seguirá allí, y se sube pensando en todo lo que se puede aprender viviendo en órbita", afirmó.