España volverá a mirar al cielo apenas 16 días después del histórico eclipse total de Sol. El 28 de agosto, un eclipse parcial de Luna de magnitud 0,93 será visible desde todo el país y no requerirá protección especial.
Apenas 16 días después del histórico eclipse total de Sol del 12 de agosto, el primero visible desde la Península Ibérica en más de un siglo, España volverá a mirar al cielo para contemplar otro gran fenómeno astronómico.
El próximo 28 de agosto tendrá lugar un eclipse parcial de Luna de magnitud 0,93 que podrá observarse desde todo el país. A diferencia del eclipse solar, para disfrutar de este fenómeno no harán falta gafas especiales ni ningún otro tipo de protección. El Instituto Geográfico Nacional (IGN) señala que podrá observarse a simple vista sin ningún peligro y que tampoco será necesario utilizar instrumentos especiales.
El eclipse será especialmente profundo. Según el IGN, alcanzará una magnitud de 0,93, lo que significa que en su momento máximo la sombra más oscura de la Tierra, denominada umbra, cubrirá aproximadamente el 93% del diámetro lunar. No debe confundirse esta cifra con el porcentaje de superficie de la Luna que quedará oscurecida.
Un eclipse lunar se produce cuando la Tierra se interpone entre el Sol y la Luna y nuestro satélite atraviesa la sombra proyectada por el planeta. Cuando solo una parte de la Luna entra en la umbra terrestre, como ocurrirá el 28 de agosto, el eclipse se clasifica como parcial.
¿Dónde se verá mejor el eclipse?
El fenómeno podrá contemplarse en alguna de sus fases desde Europa, África, América y el oeste de Asia, según los datos del IGN. En España, la fase parcial será visible desde todo el territorio antes de la puesta de la Luna, aunque habrá diferencias importantes dependiendo del lugar desde el que se observe.
En el centro y este de la Península, Baleares y Melilla, la Luna se pondrá antes de que termine la fase parcial. En el resto de la Península, Canarias y Ceuta, el ocaso lunar se producirá después de que haya finalizado esta fase.
Esto hará especialmente importante buscar un lugar con buena visibilidad hacia el horizonte por el que se oculte la Luna, además de contar con unas condiciones meteorológicas favorables.